Acuéstate en una cama durante dos meses y gana 11,000 euros
En el umbral entre la Tierra y el cosmos, la NASA y sus socios europeos buscan voluntarios dispuestos a permanecer acostados durante 59 días a cambio de 11,000 euros, con el fin de comprender qué le hace la ingravidez al cuerpo humano. Detrás de una propuesta que parece extravagante se esconde una pregunta científica urgente: cómo proteger a los astronautas que algún día viajarán más allá de la órbita terrestre. Es un recordatorio de que la exploración del espacio profundo comienza, paradójicamente, en la quietud de una cama inclinada.
- La ambición de enviar humanos a misiones espaciales de larga duración choca con un vacío crítico de conocimiento: nadie sabe con certeza cómo sobrevive el cuerpo meses enteros sin gravedad.
- Los voluntarios deberán realizar cada actividad cotidiana —comer, bañarse, hacer ejercicio— en posición horizontal durante dos meses, mientras los fluidos corporales se desplazan hacia la cabeza replicando la microgravedad.
- Los riesgos son reales y documentados: alteraciones en la visión, pérdida ósea y muscular severa, y la posibilidad de ruptura de músculos y huesos tras semanas de inmovilidad forzada.
- El estudio, estructurado en tres fases —aclimatación, reposo absoluto y rehabilitación—, busca generar datos que permitan desarrollar contramedidas efectivas para proteger a los astronautas del futuro.
- La selección de candidatos, prevista entre enero y marzo de 2022, exige un perfil muy específico: edad, salud, índice de masa corporal y, de forma determinante, dominio del alemán.
La NASA, el Centro Aeroespacial Alemán y la Agencia Espacial Europea tienen una propuesta que suena absurda a primera vista: permanecer acostado casi dos meses y recibir 11,000 euros a cambio. Pero detrás de esa cifra hay una pregunta científica que no puede esperar: ¿qué le hace el espacio al cuerpo humano?
El estudio de 59 días replica las condiciones de la microgravedad mediante una cama inclinada seis grados hacia la cabeza, lo que fuerza a los fluidos corporales a desplazarse hacia la parte superior del cuerpo. Los participantes deberán realizar todas sus actividades en posición horizontal, mientras los investigadores miden presión arterial, pérdida ósea y muscular, absorción de nutrientes y estado emocional. Los datos obtenidos servirán para diseñar contramedidas que protejan a los astronautas en futuras misiones de larga duración.
El experimento se divide en tres fases: 15 días de aclimatación, 30 días de reposo absoluto y 14 días de recuperación. Durante todo ese tiempo, los voluntarios no podrán tener contacto físico con familia o amigos, limitando la comunicación a videollamadas y redes sociales. Tras finalizar, deberán someterse a exámenes de seguimiento a los tres meses y al año y medio.
Los riesgos no son menores. La inmovilidad prolongada puede afectar la visión, debilitar huesos y músculos, e incluso provocar rupturas físicas. Los requisitos para participar son estrictos: entre 24 y 55 años, buena salud, no fumador, y —condición que reduce considerablemente el universo de candidatos— dominio fluido del alemán, ya que el estudio se realizará en Colonia.
Mientras la exploración espacial se vuelve más ambiciosa, estos estudios terrestres se vuelven más indispensables. Lo que ocurra en esas camas inclinadas podría determinar cómo los astronautas del futuro se preparan para —y regresan de— los confines del espacio profundo.
La NASA y sus socios europeos tienen un propuesta inusual: acuéstate en una cama durante casi dos meses y gana 11,000 euros. A primera vista suena absurdo, casi demasiado bueno para ser verdad. Pero detrás de esta búsqueda de voluntarios hay una pregunta científica seria que la agencia espacial estadounidense necesita responder antes de enviar humanos a misiones de larga duración fuera de la órbita terrestre. ¿Qué le hace el espacio al cuerpo?
La NASA, junto con el Centro Aeroespacial Alemán y la Agencia Espacial Europea, está reclutando participantes para un estudio de 59 días diseñado para simular las condiciones más cercanas posibles a las que enfrentarían los astronautas en el espacio exterior. Durante ese tiempo, los voluntarios permanecerán acostados en una cama especial inclinada seis grados hacia la cabeza, una posición que fuerza los fluidos corporales a desplazarse hacia la parte superior del cuerpo, replicando los efectos de la microgravedad. Cada tarea cotidiana —bañarse, vestirse, comer, hacer ejercicio— deberá realizarse en posición horizontal. Los investigadores recopilarán datos sobre presión arterial, frecuencia cardíaca, absorción de nutrientes, gasto energético, pérdida ósea y muscular, y cambios en el estado emocional. Los resultados permitirán a los científicos desarrollar medidas preventivas más efectivas para proteger el bienestar de los astronautas en futuras misiones.
Los requisitos para participar son específicos. Los candidatos deben tener entre 24 y 55 años, medir entre 1.53 y 1.90 metros, poseer un índice de masa corporal entre 19 y 30 kg/m², gozar de buena salud y ser no fumadores. Hay un requisito adicional que limita significativamente el grupo de candidatos potenciales: deben hablar alemán con fluidez. Los interesados deben estar disponibles para trasladarse a Colonia durante los dos meses completos del estudio y deben inscribirse a través del Centro Aeroespacial Alemán completando un cuestionario detallado.
El cronograma del estudio está dividido en tres fases. Los primeros 15 días son de aclimatación, donde los participantes se adaptan gradualmente a las condiciones. Luego vienen 30 días de reposo completo en cama, el núcleo del experimento. Finalmente, 14 días de recuperación y rehabilitación permiten que el cuerpo se readapte a la gravedad normal. Durante todo este período, los voluntarios no pueden tener contacto físico con familia y amigos; la comunicación se limita a redes sociales y videollamadas. Después de completar el estudio, los participantes pueden retomar su vida normal, aunque se someterán a exámenes de seguimiento a los tres meses y nuevamente al año y medio después de finalizar.
Los riesgos no son triviales. Los expertos advierten que la inclinación de la cama y el desplazamiento de fluidos corporales pueden afectar la visión. Más preocupante aún es el potencial para daño físico real: la alteración del organismo durante dos meses de inmovilidad puede provocar la ruptura de músculos y huesos. El estrés físico acumulado es un factor que los investigadores están monitoreando cuidadosamente. A pesar de estos riesgos, el pago de 11,000 euros —aproximadamente 12,500 dólares— representa una compensación significativa para muchas personas.
La selección de candidatos está programada para ocurrir entre enero y marzo de 2022. El estudio representa una inversión considerable en la comprensión de cómo el cuerpo humano responde a la ausencia de gravedad, información crítica para cualquier agencia espacial que planee misiones tripuladas de larga duración. Mientras la exploración espacial se vuelve más ambiciosa, estos estudios en tierra firme se vuelven más importantes. Los datos que emerjan de estos 59 días en cama podrían determinar cómo los astronautas del futuro se preparan para, y se recuperan de, los viajes al espacio profundo.
Citas Notables
Los resultados ayudarán a los científicos a desarrollar contramedidas o medidas preventivas más efectivas para garantizar el bienestar de los astronautas— Agencia Espacial Europea
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué la NASA necesita que alguien se acueste en una cama durante dos meses? ¿No podrían simplemente estudiar a los astronautas en el espacio?
Porque el espacio es caro y limitado. Necesitan entender los efectos fisiológicos básicos antes de arriesgar a personas reales en misiones de alto costo. La cama inclinada simula la microgravedad sin los peligros de un lanzamiento real.
¿Qué sucede realmente cuando los fluidos corporales se desplazan hacia la cabeza?
Afecta la visión, altera la presión arterial, cambia cómo el cuerpo absorbe nutrientes. Es como estar en caída libre constante, pero sin movimiento. El cuerpo se confunde.
¿Quién se ofrece voluntariamente para esto? ¿Qué tipo de persona dice que sí?
Alguien que necesita dinero, probablemente. Once mil euros es mucho en muchos lugares. Pero también necesitan hablar alemán, tener cierta altura, cierto peso. No es para cualquiera.
¿Cuál es el riesgo real aquí?
Ruptura de músculos y huesos. Dos meses sin usar el cuerpo normalmente lo debilita. La recuperación es larga. Por eso hay 14 días de rehabilitación después, y seguimiento durante año y medio.
¿Entonces esto es peligroso?
Sí, pero calculado. Los investigadores saben qué buscar, cómo monitorear. El riesgo es real, pero manejable. Y la información que obtienen vale la pena para futuras misiones espaciales.