Mosaico: el ensayo clínico de fase III que prueba una vacuna contra el VIH en ocho países

Una respuesta inmune sólida y duradera contra múltiples cepas
El objetivo central de la vacuna Mosaico, que combina genes de distintos subtipos del VIH.

En el largo camino hacia una vacuna contra el VIH, la humanidad lleva cuatro décadas buscando una respuesta inmunológica capaz de detener al virus. Janssen, división de Johnson & Johnson, ha puesto en marcha el ensayo Mosaico —el más ambicioso en su tipo en diez años— reclutando a 3.800 personas en ocho países para probar una formulación que combina fragmentos de múltiples cepas virales. El intento llega tras la suspensión del ensayo Imbokodo, que no logró proteger suficientemente a mujeres en África subsahariana, recordándonos que la ciencia avanza no en línea recta, sino a través del fracaso honesto y la perseverancia renovada.

  • El VIH sigue sin vacuna efectiva tras cuatro décadas de investigación, y cada ensayo fallido eleva la presión sobre los que vienen.
  • El reciente colapso del ensayo Imbokodo —suspendido por no proteger suficientemente a mujeres africanas— sacudió la confianza justo cuando Mosaico tomaba impulso.
  • Janssen responde con una estrategia radicalmente distinta: una vacuna 'en mosaico' diseñada para atacar múltiples cepas del VIH-1 mediante cuatro dosis administradas a lo largo de un año.
  • El ensayo involucra a 3.800 hombres que tienen sexo con hombres y personas transgénero de 18 a 60 años en 55 sitios repartidos entre Europa, América del Norte y América Latina.
  • Los participantes serán monitoreados durante al menos 18 meses tras la última dosis, y los resultados definirán si este enfoque inmunológico puede lograr lo que ningún otro ha conseguido hasta ahora.

Janssen ha lanzado Mosaico, un ensayo clínico de fase III que no tiene precedente en escala desde hace una década: 3.800 participantes distribuidos en unos 55 centros de España, Italia, Polonia, Estados Unidos, México, Brasil, Perú y Argentina. María Grazia Pau, líder del equipo de vacunas contra el VIH en Janssen, lo describe como el estudio más grande jamás realizado de su tipo.

Los voluntarios son hombres que tienen sexo con hombres y personas transgénero de entre 18 y 60 años, todos sin infección por VIH. La mitad recibirá cuatro dosis de la vacuna experimental a lo largo de un año; la otra mitad, placebo. Después, todos serán seguidos durante al menos 18 meses para medir efectividad y seguridad.

La vacuna lleva el nombre de su concepto central: combina inmunógenos construidos a partir de genes de múltiples subtipos del VIH-1, con el fin de provocar una respuesta inmune amplia y duradera. Sus dos componentes principales son Ad26.Mos4.HIV —basado en un vector adenoviral— y gp140 bivalente, formada por dos proteínas de clado C y mosaico. Las dos últimas dosis incorporan además aluminio como refuerzo inmunológico, según explicó Miguel Górgolas, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

El ensayo avanza bajo la sombra de Imbokodo, su predecesor suspendido a finales de agosto tras demostrar protección insuficiente en cerca de 2.600 mujeres de cinco países africanos. Aunque la vacuna no causó eventos adversos graves, los datos no alcanzaron el umbral de eficacia necesario. Paul Stoffels, director científico de Johnson & Johnson, agradeció públicamente a las participantes y a los socios del proyecto, y la compañía reencauzó sus esfuerzos hacia Mosaico: una población diferente, una geografía diferente y una estrategia inmunológica más amplia. Los próximos años dirán si este mosaico de respuestas puede, por fin, cerrar el paso al virus.

Janssen, la división farmacéutica de Johnson & Johnson, ha puesto en marcha Mosaico, un ensayo clínico de fase III que representa el primer estudio de esta envergadura en una década para probar una vacuna preventiva contra el VIH. El proyecto reclutó a 3.800 participantes distribuidos en aproximadamente 55 sitios en ocho países: España, Italia, Polonia, Estados Unidos, México, Brasil, Perú y Argentina. Se trata, según María Grazia Pau, líder del equipo de desarrollo de compuestos para los programas de vacunas contra el VIH en Janssen, del "estudio más grande jamás realizado" de su tipo.

Los participantes son hombres que tienen sexo con hombres y personas transgénero de entre 18 y 60 años, todos sin infección por VIH. Esta selección es deliberada: como la vacuna tiene propósito preventivo, los investigadores necesitan voluntarios en riesgo de adquirir el virus pero que aún no lo portan. El diseño del ensayo divide a los participantes en dos grupos: uno recibe las cuatro dosis de la vacuna experimental a lo largo de un año, mientras que el otro recibe placebo. Tras completar la administración, los voluntarios son monitoreados durante al menos 18 meses adicionales para evaluar la efectividad y seguridad.

La vacuna recibe el nombre de Mosaico porque combina componentes de diferentes vacunas probadas anteriormente. Según Sabrina Spinosa Guzmán, directora de Desarrollo Clínico y médica responsable del estudio, una "vacuna en mosaico contiene inmunógenos que se han creado utilizando genes de una amplia variedad de subtipos de VIH-1", con el objetivo de desencadenar una respuesta inmune sólida y duradera contra múltiples cepas del virus. La formulación específica consta de dos componentes principales: Ad26.Mos4.HIV, que utiliza un adenovirus tipo 26 como vector, y gp140 bivalente, compuesta por dos proteínas de clado C y mosaico.

El régimen de vacunación tiene una particularidad en su estructura. Las dos primeras dosis contienen los componentes base, pero las dos últimas dosis modifican su composición. Como explicó Miguel Górgolas, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, uno de los centros participantes, esa formulación final "está constituida por la proteína específica del virus e incorpora aluminio como promotor de la inmunidad". El objetivo central del ensayo es determinar si este régimen de cuatro dosis previene la adquisición de infección por VIH en personas con alto riesgo de contraerla.

Este avance ocurre en un contexto de reciente decepción. A finales de agosto, Johnson & Johnson anunció la suspensión de Imbokodo, un ensayo clínico de fase 2b que involucraba a aproximadamente 2.600 mujeres con alto riesgo de VIH en cinco países de África subsahariana: Malawi, Mozambique, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue. Los datos mostraron que el régimen de vacunación "no brindaba protección suficiente contra la infección por VIH" en esa población. Sin embargo, la compañía aclaró que la vacuna demostró "un perfil de seguridad favorable sin eventos adversos graves", lo que sugiere que aunque no fue efectiva en ese contexto específico, no causó daño significativo a los participantes.

Paul Stoffels, vicepresidente del Comité Ejecutivo y director científico de Johnson & Johnson, expresó gratitud hacia las mujeres que participaron en Imbokodo y los socios involucrados en la búsqueda de soluciones contra el VIH. El fracaso relativo de ese ensayo no detuvo el avance de Mosaico, que ahora prueba una estrategia diferente con una población distinta en geografías diferentes. Los próximos meses y años determinarán si este enfoque de mosaico inmunológico logra lo que Imbokodo no pudo: una protección efectiva y duradera contra un virus que sigue siendo una de las mayores amenazas de salud pública global.

Se trata del estudio más grande jamás realizado de su tipo
— María Grazia Pau, líder del equipo de desarrollo de vacunas contra el VIH en Janssen
Una vacuna en mosaico contiene inmunógenos creados utilizando genes de una amplia variedad de subtipos de VIH-1, con el objetivo de desencadenar una respuesta inmune sólida y duradera
— Sabrina Spinosa Guzmán, directora de Desarrollo Clínico del estudio
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué se llama Mosaico? ¿Qué tiene de especial ese nombre?

Model

El nombre refleja literalmente lo que contiene: piezas de diferentes vacunas que se combinan juntas. Cada pieza está hecha con genes de distintas cepas del VIH, así que cuando se juntan, crean una respuesta inmune más amplia contra múltiples variantes del virus.

Inventor

Entiendo. Pero entonces, ¿por qué fracasó Imbokodo si usaba la misma tecnología?

Model

No usaba exactamente lo mismo. Imbokodo fue fase 2b con una formulación anterior, y se probó en mujeres de África subsahariana. Mosaico es fase III, con una composición mejorada, y se prueba en hombres que tienen sexo con hombres y personas transgénero en diferentes regiones. Son poblaciones distintas, virus con prevalencias distintas, contextos distintos.

Inventor

¿Entonces el fracaso anterior fue por la población o por la vacuna?

Model

Esa es la pregunta que Mosaico intenta responder. La vacuna mostró ser segura en Imbokodo, así que el problema no fue que causara daño. Simplemente no protegió lo suficiente en ese grupo. Ahora prueban si funciona mejor en otros contextos.

Inventor

¿Y los participantes saben que hay un 50% de probabilidad de recibir placebo?

Model

Sí, es un ensayo controlado con placebo, así que algunos reciben la vacuna real y otros reciben una inyección inerte. Es el estándar de oro para saber si realmente funciona, pero significa que la mitad de los 3.800 participantes no reciben protección alguna durante el año de administración.

Inventor

Eso parece arriesgado para gente con alto riesgo de VIH.

Model

Lo es, por eso hay protocolos de prevención: consejería, acceso a profilaxis preexposición, educación. Pero tienes razón: hay una tensión ética real entre la necesidad de un grupo control y la vulnerabilidad de la población.

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