Mitos y verdades sobre la faringitis: guía médica para el invierno

El frío es cómplice, no culpable
La faringitis es causada por virus, no por temperaturas bajas; el frío solo facilita la propagación en espacios cerrados.

Cada invierno, millones de personas atribuyen su garganta inflamada al frío y recurren a antibióticos como si fueran un remedio universal. El otorrinolaringólogo Francisco Salaverry nos recuerda que la faringitis es obra de virus y bacterias, no de la temperatura, y que el verdadero peligro no siempre está en la enfermedad sino en cómo elegimos tratarla. En un tiempo en que la resistencia bacteriana crece como sombra silenciosa sobre la medicina global, saber cuándo no tomar un antibiótico es tan importante como saber cuándo tomarlo.

  • Cada temporada invernal, los consultorios se desbordan de pacientes convencidos de que el frío les enfermó la garganta, una creencia que lleva a decisiones médicas equivocadas.
  • El uso indiscriminado de antibióticos para tratar infecciones virales no solo es ineficaz, sino que alimenta la resistencia bacteriana, uno de los mayores riesgos sanitarios del siglo.
  • Remedios populares como las gárgaras con limón, lejos de aliviar, pueden irritar aún más una garganta ya inflamada, prolongando el malestar en lugar de reducirlo.
  • La mayoría de casos de faringitis se resuelven solos en tres a cinco días con reposo, hidratación y analgésicos suaves, sin necesidad de intervención farmacológica agresiva.
  • El lavado de manos, mantener distancia de personas enfermas y usar mascarilla en espacios concurridos son las herramientas más concretas para cortar la cadena de contagio.

Cuando el invierno llega, los consultorios de otorrinolaringología se llenan de gargantas inflamadas y de una certeza compartida: el frío tiene la culpa. El doctor Francisco Salaverry, especialista de la Clínica Ricardo Palma, lleva años desmontando esa convicción. El frío, explica, no provoca faringitis directamente; lo que hace es reunir a las personas en espacios cerrados donde los virus circulan con mayor facilidad. El verdadero agente es microbiano, no climático.

Esta distinción tiene consecuencias prácticas inmediatas. Muchos pacientes llegan a la farmacia pidiendo antibióticos como si fueran analgésicos, sin saber que estos medicamentos no actúan sobre virus. Como la gran mayoría de los casos de faringitis son de origen viral, los antibióticos no alivian el dolor, pero sí pueden generar efectos secundarios y, sobre todo, contribuir a la resistencia bacteriana. Solo un médico puede determinar si la infección es bacteriana y si el tratamiento realmente se justifica.

Otro mito extendido es el de las gárgaras con limón. Aunque el limón tiene propiedades antisépticas, su acidez irrita los tejidos ya inflamados. La alternativa más efectiva y menos agresiva es agua tibia con sal, tres veces al día, que alivia sin dañar.

La faringitis viral suele resolverse entre tres y cinco días con reposo. La bacteriana, en cambio, produce síntomas más intensos y requiere atención médica. Reconocer esa diferencia es clave para no sobretratarse ni subestimar la infección.

La prevención sigue siendo el terreno donde más se puede hacer: lavado frecuente de manos, distancia prudente de quienes están enfermos, limpieza de superficies compartidas y uso de mascarilla en lugares concurridos. El mensaje del doctor Salaverry es claro: con información correcta, la faringitis invernal es molesta, pero manejable y prevenible.

Cuando llega el invierno, los consultorios de otorrinolaringología se llenan de pacientes con la garganta inflamada, dificultad para tragar y fiebre leve. La faringitis es una de esas infecciones que todos asociamos con el frío, pero la realidad médica es más matizada de lo que la mayoría cree. El doctor Francisco Salaverry, otorrinolaringólogo de la Clínica Ricardo Palma, ha pasado años aclarando confusiones que sus pacientes traen consigo: ideas sobre qué causa la enfermedad, cómo tratarla y si realmente necesitan antibióticos.

Comencemos con lo más básico. Muchas personas están convencidas de que el frío causa faringitis directamente, como si la temperatura fría atacara la garganta y la inflamara. No es así. La enfermedad es provocada por virus y, en una proporción menor, por bacterias. Lo que sí hace el frío es crear las condiciones ideales para que los virus se propaguen: cuando baja la temperatura, la gente se agrupa en espacios cerrados, respira aire recirculado, y los virus encuentran un camino más fácil de una persona a otra. El frío es cómplice, no culpable.

Esta distinción importa porque afecta directamente cómo tratamos la enfermedad. Uno de los mitos más peligrosos es que los antibióticos alivian el dolor de garganta. Pacientes llegan a la farmacia pidiendo antibióticos como si fueran analgésicos, cuando en realidad estos medicamentos solo funcionan contra bacterias. Dado que la mayoría de casos de faringitis son virales, los antibióticos no harán nada por el dolor, pero sí pueden causar efectos secundarios y, peor aún, contribuir a la resistencia bacteriana, un problema de salud pública cada vez más grave. Solo un médico puede determinar si una faringitis es bacteriana y si realmente se justifica un antibiótico.

También circula la creencia de que hacer gárgaras con limón cura la infección. El limón tiene propiedades antisépticas, es verdad, pero cuando la garganta ya está inflamada, el ácido del limón la irrita aún más. Lo que funciona es más simple: agua tibia con sal. Media taza de agua tibia con un cuarto de cucharadita de sal, tres veces al día, alivia las molestias sin agredir los tejidos ya dañados.

Ahora bien, la faringitis sí se contagia, y esto es importante saberlo. Se transmite por las gotitas de saliva que expulsamos al hablar, toser o estornudar. También se propaga por contacto con superficies contaminadas y cuando compartimos utensilios con alguien infectado. Por eso el contagio es tan común en invierno, cuando estamos más juntos.

En cuanto a la duración, la faringitis viral típicamente dura entre tres y cinco días. El cuerpo, con reposo y analgésicos suaves, logra controlar la infección. En cambio, la faringitis bacteriana tiende a producir síntomas más intensos y requiere intervención médica. La diferencia en intensidad es a menudo la pista que ayuda a distinguir una de la otra.

La prevención es donde realmente podemos tomar control. Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón reduce significativamente el riesgo. Evitar el contacto cercano con personas enfermas es obvio pero a menudo ignorado. Limpiar las superficies de uso común, especialmente en espacios compartidos, interrumpe la cadena de transmisión. Y en lugares muy concurridos o con alta afluencia de pacientes, usar mascarilla es una barrera efectiva.

Lo que el doctor Salaverry intenta lograr con estas aclaraciones es simple: que las personas manejen la faringitis de manera inteligente, sin pánico y sin automedicarse. Con información correcta, esta infección invernal, aunque molesta, es manejable y prevenible.

Los antibióticos solo sirven para infecciones bacterianas, y la mayoría de casos de faringitis son virales. El uso innecesario de antibióticos puede generar resistencia bacteriana y efectos secundarios.
— Doctor Francisco Salaverry, otorrinolaringólogo de la Clínica Ricardo Palma
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué la gente insiste tanto en que el frío causa faringitis si no es verdad?

Model

Porque lo ven directamente: llega el invierno, se enferman. La correlación es clara. Pero confunden el escenario con la causa. El frío no ataca la garganta; lo que hace es obligarnos a estar juntos en espacios cerrados, donde los virus viajan más fácil.

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Entonces el antibiótico que me dieron la última vez que tuve faringitis probablemente no sirvió para nada.

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Probablemente no. Si fue viral, que es lo más probable, el antibiótico no hizo nada contra el virus. Tu cuerpo se recuperó solo. El antibiótico solo funciona si la infección es bacteriana, y eso requiere un diagnóstico real, no una suposición.

Inventor

¿Y por qué los médicos los recetan entonces?

Model

A veces por presión del paciente que quiere una solución rápida. A veces por incertidumbre: no saben si es viral o bacteriana, así que recetan por si acaso. Pero eso es exactamente lo que genera resistencia bacteriana, un problema mucho más grave a largo plazo.

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El limón en la garganta suena lógico. ¿Realmente irrita?

Model

Sí. Cuando la garganta ya está inflamada, el ácido del limón la agrede más. Es contraproducente. El agua tibia con sal es aburrida, pero funciona: calma sin irritar.

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¿Cuándo debería preocuparme de verdad?

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Si los síntomas son muy intensos, si tienes fiebre alta, si no mejoras en una semana, o si te cuesta respirar. Eso sí requiere un médico. Pero la faringitis típica, viral, se resuelve sola en tres a cinco días.

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