Ministra de Transporte: modernizar aeropuerto de Barranquilla es prioridad por sede presidencial

Sería una vergüenza que encontraran el aeropuerto en las condiciones actuales
La ministra de Transporte explicó por qué la modernización del Ernesto Cortissoz es urgente ante la futura sede presidencial.

En el umbral de una transformación urbana, Barranquilla se prepara para recibir una inversión de tres billones de pesos destinada a modernizar su aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz. La ministra de Transporte Elsa Noguera ha elevado este proyecto al rango de prioridad estratégica nacional, impulsada tanto por el crecimiento económico de la ciudad caribeña como por la decisión del presidente De la Espriella de establecer allí una sede presidencial. En el fondo, lo que se debate no es solo infraestructura, sino la imagen que una nación proyecta al mundo a través de sus puertas de entrada.

  • El aeropuerto Ernesto Cortissoz opera en condiciones que la propia ministra califica como una vergüenza nacional, insuficientes para la proyección internacional que Barranquilla exige.
  • La llegada de delegaciones nacionales e internacionales para visitar la futura sede presidencial convierte la modernización aeroportuaria en una urgencia política y diplomática.
  • Una iniciativa privada por cerca de tres billones de pesos —que contempla ampliar terminal de pasajeros, carga, pista y calles de rodaje— espera trámite ante la Agencia Nacional de Infraestructura.
  • La ministra cuestiona abiertamente que Aerocivil, un ente regulador, siga administrando una terminal de esta envergadura, y propone acelerar su concesión a un operador privado.
  • El Ministerio de Transporte ofrece seguridad jurídica, acompañamiento en permisos y seguridad física como garantías para atraer al inversionista y destrabar la adjudicación.

Elsa Noguera llegó al Ministerio de Transporte con una convicción clara: el aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz de Barranquilla no puede seguir esperando. En entrevista exclusiva, la ministra explicó que modernizar esta terminal es una prioridad estratégica del gobierno de Abelardo De la Espriella, no un proyecto más en la fila.

El impulso político es concreto. El presidente ha anunciado que instalará una sede de la Presidencia en Barranquilla y que recibirá allí a delegaciones de todo el país y del mundo. Para Noguera, permitir que esos visitantes lleguen a un aeropuerto en condiciones precarias sería una vergüenza nacional. El simbolismo, en este caso, pesa tanto como el cemento.

El proyecto que se tramita ante la Agencia Nacional de Infraestructura contempla inversiones cercanas a los tres billones de pesos. Su alcance es amplio: ampliación de la terminal de pasajeros, la terminal de carga, la pista principal y las calles de rodaje. La meta es que el aeropuerto esté a la altura del crecimiento económico y turístico que la ciudad caribeña ha vivido en los últimos años.

La ministra también apuntó al modelo de administración vigente. Aerocivil, la entidad regulatoria que hoy opera el terminal, no fue diseñada para gestionar grandes aeropuertos, argumentó Noguera. Su rol central es regular el sector y garantizar la seguridad aérea. Aunque el alcalde Alejandro Char ha pedido que la operación se entregue a la ciudad, la ministra encontró en la iniciativa privada una vía más sólida y expedita.

Para destrabar el proceso, el Ministerio se compromete a ofrecer al futuro concesionario seguridad jurídica, acompañamiento en trámites y garantías de seguridad física. Son las condiciones que, según Noguera, necesita un inversionista privado para comprometer capital a esta escala. El mensaje es directo: el gobierno quiere adjudicar y ejecutar el proyecto cuanto antes, porque Barranquilla, dice la ministra, vive su gran momento y merece una puerta de entrada que lo refleje.

Elsa Noguera, recién nombrada ministra de Transporte, tiene un mensaje claro para Barranquilla: el aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz está a punto de transformarse. En una entrevista exclusiva, explicó que modernizar esta terminal no es un proyecto más en la agenda del gobierno de Abelardo De la Espriella, sino una prioridad estratégica que el país no puede permitirse postergar.

La razón es directa y política. El presidente ha anunciado que instalará una sede de la Presidencia en Barranquilla y que permanecerá en el territorio nacional en lugar de viajar al exterior. Eso significa que delegaciones de todo el país y del mundo llegarán a esta ciudad para visitarlo. Noguera fue contundente al respecto: permitir que esos visitantes encuentren un aeropuerto en condiciones precarias sería, en sus palabras, una vergüenza nacional. El simbolismo importa tanto como la infraestructura.

El proyecto en cuestión es ambicioso. Una iniciativa privada actualmente en trámite ante la Agencia Nacional de Infraestructura contempla inversiones cercanas a los tres billones de pesos. El alcance incluye la ampliación de la terminal de pasajeros, la terminal de carga, la pista principal y las calles de rodaje. El objetivo es que el aeropuerto responda al crecimiento económico y turístico que Barranquilla ha experimentado en los últimos años, transformándose en una puerta moderna para el Caribe colombiano.

Pero Noguera también cuestionó el modelo actual de administración. El aeropuerto permanece bajo la operación de la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil, Aerocivil, una entidad que según la ministra no es la indicada para esta tarea. Aerocivil, explicó, se encarga principalmente de aeropuertos pequeños del país. Su función central es regular el sector aeronáutico y garantizar la seguridad aérea, no administrar grandes terminales. Ninguna ciudad importante del país confía la operación de su aeropuerto a esta entidad regulatoria. El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, ha insistido en que el Gobierno entregue la operación a la ciudad, pero Noguera encontró durante el proceso de empalme una iniciativa privada que considera sólida y expedita.

El camino que propone la ministra es acelerar ese proceso de concesión privada. Para lograrlo, el Ministerio de Transporte se compromete a garantizar seguridad jurídica al concesionario, acompañamiento en permisos y trámites, y seguridad física en el territorio. Estos son los incentivos que necesita un inversionista privado para animarse a comprometer capital en una obra de esta magnitud. Noguera fue clara: el gobierno trabajará para adjudicar y ejecutar el proyecto lo antes posible.

Lo que está en juego es más que infraestructura. Barranquilla, según la ministra, vive un gran momento económico y merece un aeropuerto que esté a la altura de esa realidad. La modernización del Ernesto Cortissoz es, en ese sentido, una declaración de intenciones: que la ciudad caribeña no solo crece, sino que se moderniza, se conecta y se posiciona como un nodo estratégico en la geografía nacional.

La prioridad es total porque el presidente ha anunciado que tendrá una sede de la Presidencia en Barranquilla y recorrerá permanentemente el territorio nacional
— Elsa Noguera, ministra de Transporte
Es una lástima que hoy esté bajo la administración de la Aerocivil. Esa entidad se encarga principalmente de aeropuertos pequeños del país
— Elsa Noguera, ministra de Transporte
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué la ministra insiste tanto en que esto es una cuestión de dignidad nacional?

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Porque la sede presidencial en Barranquilla cambia el significado del aeropuerto. Deja de ser solo un terminal regional y se convierte en la puerta de entrada al poder. Si el presidente no viaja al exterior y recibe delegaciones aquí, ese aeropuerto es lo primero que ven.

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Pero ¿no es extraño que Aerocivil haya administrado el aeropuerto hasta ahora sin que fuera un escándalo?

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No es extraño si lo piensas como una realidad de presupuestos. Aerocivil regula, no administra grandes terminales. Es como pedir a un inspector de tránsito que dirija una autopista. El cambio de gobierno y la nueva prioridad presidencial simplemente hicieron visible lo que ya era un problema estructural.

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¿Qué tan probable es que la iniciativa privada se concrete?

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Noguera suena confiada, pero todo depende de que el gobierno cumpla con lo que promete: seguridad jurídica, permisos rápidos, seguridad física. Son promesas que suenan bien en una entrevista, pero los inversionistas privados las escuchan en todo el país. Si Barranquilla logra entregarlas, el proyecto avanza. Si no, es otro proyecto que se queda en el papel.

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¿Qué pasa con la propuesta del alcalde Char de que la ciudad administre el aeropuerto?

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Quedó descartada, al menos por ahora. Noguera encontró una iniciativa privada que considera más sólida y más rápida. Es una decisión política: confiar en el sector privado en lugar de en la administración municipal. No es lo que Char quería, pero es lo que el gobierno nacional decidió.

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¿Esto beneficia solo a Barranquilla o hay implicaciones más amplias?

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Beneficia a Barranquilla directamente, pero también envía un mensaje nacional. Si el presidente va a gobernar desde múltiples sedes en el territorio, otros aeropuertos y ciudades van a esperar lo mismo. Barranquilla simplemente llegó primero.

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