Esperamos que contribuya a una transición pacífica y ordenada
Miles de venezolanos de la diáspora se congregaron en Plaza de Mayo para presenciar el encuentro entre Milei y González Urrutia en el balcón de la Casa Rosada. La reunión incluyó al canciller Gerardo Werthein y a Karina Milei, abordando la democracia venezolana, el gendarme secuestrado y los asilados en la embajada argentina en Caracas.
- Miles de venezolanos de la diáspora se congregaron en Plaza de Mayo el 4 de enero
- Nahuel Gallo, gendarme argentino, permanece secuestrado por el régimen de Maduro
- González Urrutia viajará a Estados Unidos para reunirse con el presidente Biden
- La investidura presidencial está programada para el 10 de enero en Venezuela
Javier Milei recibió a Edmundo González Urrutia en la Casa Rosada con protocolo presidencial, reconociéndolo como presidente electo de Venezuela tras los comicios fraudulentos de agosto. Discutieron la situación del país y la situación del gendarme secuestrado Nahuel Gallo.
Bajo un sol intenso en la Plaza de Mayo, miles de venezolanos esperaban desde temprano la mañana del sábado. Cuando Edmundo González Urrutia cruzó el balcón de la Casa Rosada junto a Javier Milei, los aplausos resonaron por los pasillos más profundos del palacio presidencial. Era poco después de las once de la mañana, y Argentina estaba reconociendo formalmente al hombre que la oposición venezolana considera su presidente electo.
Milei había llegado a Balcarce 50 apenas cuarenta y cinco minutos antes, viniendo desde Olivos donde había pasado los días de las festividades. Lo esperaban su hermana Karina, quien funge como secretaria general, y el canciller Gerardo Werthein. Juntos prepararon el encuentro en el despacho presidencial. El protocolo desplegado por la Casa Militar no dejaba dudas sobre la intención: González Urrutia sería recibido con los honores reservados a un jefe de Estado electo, acompañado por su esposa Mercedes López. Era un gesto deliberado, una respuesta a los comicios de agosto que la comunidad internacional ha calificado como fraudulentos, y una declaración de posición a seis días de la fecha en que Nicolás Maduro planea tomar posesión de un cargo que González Urrutia reclama como suyo.
La reunión duró aproximadamente treinta minutos. Los cuatro discutieron la situación política en Venezuela, el compromiso de Argentina con los valores democráticos, y dos asuntos que pesaban en la agenda: la suerte del gendarme argentino Nahuel Gallo, secuestrado por el régimen chavista, y la situación de los asilados en la embajada argentina en Caracas. Después, ambos presidentes salieron al balcón principal. Se abrazaron largamente mientras la multitud gritaba consignas. "Viva la Libertad", "Gracias, Milei", "Edmundo presidente", coreaban los venezolanos envueltos en sus banderas nacionales. Algunas mujeres llevaban esperando desde las ocho y media de la mañana; otras habían llegado al mediodía, decididas a presenciar el momento.
La seguridad había sido extraordinaria. Francotiradores y dispositivos anti drones rodeaban la Casa Rosada, con agentes apostados en el perímetro interno de la reja. A pesar de la magnitud del operativo, no hubo incidentes. Cerca del mediodía, González Urrutia y su comitiva se dirigieron al Palacio San Martín para continuar con la agenda del día, donde se reuniría nuevamente con Werthein y con la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
Esta era la primera parada de González Urrutia en su gira internacional para consolidar apoyos antes del diez de enero, fecha en que Maduro intenta apropiarse de la presidencia. Desde su exilio en España tras los comicios, González Urrutia ha permanecido fuera del territorio venezolano, sin confirmar aún si podrá regresar para defender la voluntad popular. Mientras tanto, Corina Machado, la principal líder de la resistencia, permanece en Venezuela pero en la clandestinidad para evitar represalias del régimen.
En una conferencia de prensa improvisada una hora antes en la sede de la Cancillería, González Urrutia confirmó que viajará a Montevideo para reunirse con el presidente saliente Luis Lacalle Pou, y reveló planes para visitar República Dominicana y Panamá. Esa misma noche viajaría a Estados Unidos para encontrarse con el presidente Joseph Biden. Aunque no entró en detalles sobre cómo llevará a cabo su toma de posesión en medio de las amenazas del régimen, expresó su determinación de asumir el cargo. Cuando le preguntaron sobre los posibles incidentes del diez de enero, respondió sin temor, pero terminó su intervención con un mensaje dirigido a Maduro: esperaba que contribuyera a una transición pacífica y ordenada.
Notable Quotes
Esperamos definiciones con respecto a las nuevas autoridades que todavía no están definidas— Edmundo González Urrutia, en conferencia de prensa
Aspiramos a que contribuya a una transición pacífica y ordenada— Edmundo González Urrutia, dirigiéndose al régimen de Maduro
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Milei decidió hacer esto ahora, justo seis días antes de la investidura?
Porque el reconocimiento diplomático es poder. Si González Urrutia llega al diez de enero sin respaldo internacional, Maduro puede simplemente ignorarlo. Pero si media docena de países lo reconocen como presidente electo, la narrativa cambia.
¿Y por qué fue tan visible? ¿Por qué el balcón, por qué los miles de personas?
Porque necesitaba que se viera. González Urrutia está en el exilio, sin poder físico en Venezuela. Lo que tiene es legitimidad internacional. Mostrar a miles de venezolanos en Buenos Aires gritando su nombre es decirle al mundo que esto no es un capricho de un político, es un movimiento.
¿Qué pasa con el gendarme Gallo? ¿Por qué lo mencionaron en la reunión?
Es un rehén. Argentina tiene un ciudadano secuestrado por Maduro. Eso es un problema diplomático real, no retórica. Milei necesita que González Urrutia, si llega al poder, lo libere. Es transaccional.
¿Crees que González Urrutia puede realmente tomar posesión el diez de enero?
No lo sabe ni él. Por eso no confirmó los detalles. Maduro controla el territorio, la policía, los militares. González Urrutia tiene papeles y reconocimiento internacional. Es un enfrentamiento entre dos tipos de poder completamente distintos.
¿Qué significa que Corina Machado siga escondida en Venezuela?
Que la resistencia está fracturada. González Urrutia está afuera pidiendo apoyo. Machado está adentro, en la clandestinidad. Si González Urrutia no puede entrar, ¿quién lidera en Caracas? Esa es la pregunta que nadie está respondiendo.