No vamos a ceder un ápice en la política monetaria
En el corazón de Buenos Aires, el presidente Javier Milei se enfrentó esta semana a una cifra incómoda: la inflación mensual de marzo trepó al 3,4%, la más alta en trece meses. Lejos de retroceder, Milei reafirmó ante empresarios estadounidenses su convicción de que la disciplina monetaria extrema es el único camino hacia la estabilidad, aunque ese camino exija paciencia y tenga costos políticos. Argentina vive así una tensión antigua entre la urgencia del presente y la promesa de un futuro que, según su presidente, justifica cualquier sacrificio.
- La inflación mensual de marzo llegó al 3,4%, rompiendo diez meses de escalada y encendiendo alarmas sobre la efectividad del ajuste económico.
- Milei no ocultó su malestar ante los números, pero los atribuyó a leyes de la oposición y al ruido electoral, esquivando cualquier autocrítica sobre su propia gestión.
- Analistas y sectores empresariales presionan cada vez más fuerte: la economía está estancada, la actividad es baja y el desempleo persiste como sombra incómoda.
- El presidente descartó cualquier flexibilización monetaria y prometió no ceder «un ápice», apostando a que la contracción sostenida terminará por derrumbar los precios.
- Con las elecciones de 2027 en el horizonte, la estrategia de Milei se convierte en una carrera contra el tiempo: si los resultados no llegan pronto, el costo político podría ser irreversible.
Javier Milei se presentó ante empresarios estadounidenses en Buenos Aires con una mezcla de frustración y convicción. Los datos de inflación de marzo acababan de publicarse ese mismo día: los precios al consumidor habían subido 3,4% respecto a febrero, el dato mensual más alto en trece meses. «Me repugna», admitió el presidente, pero en el mismo aliento aseguró que esos números van a «derrumbarse» si su Gobierno mantiene el rumbo.
La inflación interanual había caído desde el 33,1% de febrero, lo que podría leerse como progreso. Sin embargo, el alza mensual contaba una historia diferente: diez meses consecutivos de escalada. Milei, hablando en la conferencia de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, atribuyó el repunte a leyes aprobadas por la oposición y a la turbulencia generada por las elecciones parlamentarias del año anterior.
Desde que asumió en diciembre de 2023, Milei ha sostenido que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario y que la solución pasa por retirar pesos de circulación hasta que los precios colapsen. «No vamos a ceder un ápice en la política monetaria», declaró. Esa rigidez ha generado críticas crecientes de analistas y empresarios que señalan el estancamiento de la actividad y el desempleo. Milei rechaza que exista un dilema real entre controlar la inflación y crecer: para él, esa es una falsa disyuntiva de la política tradicional.
Más allá de los números, lo que está en juego es la viabilidad política de su proyecto. El presidente reconoce implícitamente que su estrategia tiene costos, pero dice que no le importa. «Vamos a escribir la mejor página de la historia argentina, nos acompañen o no nos acompañen», cerró su discurso. Los próximos meses serán la prueba definitiva de si esa apuesta puede sostenerse antes de que el calendario electoral cambie las reglas del juego.
Javier Milei se presentó ante empresarios estadounidenses en Buenos Aires el martes pasado con un mensaje que mezclaba frustración personal y convicción ideológica. Los números de inflación de marzo acababan de salir ese mismo día: los precios al consumidor habían subido 3,4 por ciento respecto a febrero, la cifra intermensual más alta en trece meses. El presidente argentino no ocultó su disgusto. «Me repugna», dijo, usando una palabra fuerte que reveló cuánto le molestaba el dato. Pero en el mismo aliento agregó su predicción: esos números van a «derrumbarse» si su Gobierno mantiene el curso.
La inflación interanual había caído desde el 33,1 por ciento de febrero, lo que podría leerse como progreso. Pero el aumento mensual contaba una historia diferente. Diez meses seguidos de inflación en ascenso. El último mes con un salto comparable había sido marzo de 2025, cuando alcanzó 3,7 por ciento. Milei, hablando en la conferencia de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, atribuyó el repunte a factores externos a su control: leyes votadas por la oposición en el Congreso y la turbulencia que generaron las elecciones parlamentarias del año anterior, cuando la incertidumbre de los mercados sacudió la economía.
Desde que asumió en diciembre de 2023, Milei ha mantenido una posición inquebrantable sobre la naturaleza de la inflación. Es un fenómeno monetario, sostiene. Los precios suben porque hay demasiado dinero circulando. Su solución es drástica: sacar pesos de la calle hasta que la inflación colapse. «No vamos a ceder un ápice en la política monetaria», declaró ante los empresarios. Esa rigidez ha generado críticas crecientes. Analistas y sectores empresariales llevan meses señalando que la economía argentina está estancada, que la actividad es baja, que hay desempleo. Milei rechaza la idea de que existe un trade-off entre controlar la inflación y mantener el crecimiento económico. Para él, esa es una falsa disyuntiva, un argumento de la «política tradicional» que él dice despreciar.
Lo que está en juego es más que números económicos. Milei reconoce implícitamente que su estrategia tiene un costo político. Mantener la contracción monetaria sin concesiones puede afectar su imagen pública y sus posibilidades de reelección en 2027. Pero dice que no le importa. «Vamos a escribir la mejor página de la historia argentina, nos acompañen o no nos acompañen», expresó en el cierre de su discurso. Si la estrategia falla, dice, él y su equipo pueden volver al sector privado. Si funciona, Argentina «habrá dado un paso para ser grande nuevamente».
Lo que sigue es una prueba de resistencia. El Gobierno mantiene su apuesta a que la disciplina monetaria extrema eventualmente quebrará la inflación sin destruir la economía. Los próximos meses dirán si esa confianza está justificada o si Argentina seguirá atrapada en el ciclo de precios en ascenso que ha caracterizado los últimos trece meses.
Citações Notáveis
Me repugna el alza en la inflación de marzo, pero para adelante se va a derrumbar— Javier Milei, presidente de Argentina
No existe trade-off entre inflación y crecimiento o entre inflación y desempleo— Javier Milei
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Milei usa una palabra tan fuerte como «repugna» para hablar de un número económico?
Porque quiere dejar claro que no es indiferente. La inflación es su enemigo declarado. Usar esa palabra es una forma de decir: esto me ofende personalmente, no es solo un dato técnico.
Pero si su política es la correcta, ¿por qué la inflación sigue subiendo mes a mes?
Milei lo atribuye a factores externos: leyes de la oposición, turbulencia electoral. Para él, su política aún no ha tenido tiempo de funcionar completamente. Está pidiendo paciencia.
¿Hay algo que lo asuste de mantener esta línea dura?
Sí. Reconoce que puede afectar su reelección en 2027. Pero dice que prefiere hacer lo correcto aunque le cueste políticamente. Es una apuesta de principios.
¿Qué pasa si en seis meses la inflación sigue igual?
Entonces su teoría de que es solo un fenómeno monetario que se resolverá con contracción empieza a tambalearse. Pero por ahora, él está comprometido a no cambiar de rumbo.
¿Los empresarios que lo escuchaban le creyeron?
Eso es difícil de saber. Algunos probablemente sí. Otros probablemente estaban pensando en sus propios negocios estancados y en si pueden aguantar más meses de baja actividad.