Treinta millones de dólares en tres años, cobrados a personas que no llegaron
Ante un tribunal en Texas, Efraín Zúñiga, ciudadano mexicano de 38 años, admitió haber sido el eje operativo de una red que durante tres años convirtió la desesperación humana en un negocio de 30 millones de dólares. Su confesión ilumina, una vez más, la distancia abismal entre quienes lucran con la migración y quienes la padecen: al menos 1.449 mujeres han muerto en las rutas americanas desde 2014, cifra que apenas roza la superficie de una crisis que los números oficiales no alcanzan a contener.
- Una red criminal que operó entre 2020 y 2023 trasladó a miles de personas desde Asia y América Latina hacia Estados Unidos, cobrando hasta 12.000 dólares por cada migrante.
- Zúñiga administraba casas clandestinas en Monterrey y coordinaba coyotes en la frontera sur, funcionando como pieza central de una estructura con múltiples actores y capas internacionales.
- Extraditado desde México en 2024, Zúñiga se declaró culpable ante la justicia federal estadounidense y enfrenta hasta diez años de prisión, mientras otros miembros de la red ya han sido condenados o permanecen detenidos.
- Detrás de cada transacción millonaria hay un costo humano inconmensurable: 795 mujeres migrantes murieron solo en la frontera México-Estados Unidos desde 2014, y los datos reales probablemente superan con creces las cifras documentadas.
El lunes pasado, Efraín Zúñiga compareció ante un tribunal en Texas y admitió su culpabilidad en una conspiración para traficar migrantes a escala internacional. Arrestado en octubre de 2024 y extraditado desde México, el hombre de 38 años era una pieza central en una organización que durante tres años —entre noviembre de 2020 y septiembre de 2023— movió a miles de personas desde Asia y América Latina hacia Estados Unidos de manera ilegal.
Su función era operativa y concreta: administraba casas clandestinas en Monterrey donde los migrantes aguardaban antes de ser trasladados, y coordinaba a los coyotes que los conducían por terreno peligroso hacia territorio estadounidense. La red cobraba entre 6.500 y 12.000 dólares por persona, acumulando ganancias de aproximadamente 30 millones de dólares en ese período, según documentó el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Zúñiga no enfrenta la justicia en soledad. Mónica Hernández Palma, extraditada desde México en 2025, permanece bajo arresto. Enil Edil Mejía Zuñiga, de Honduras, ya fue condenado a 120 meses de prisión en julio de 2025. La estructura criminal operaba con múltiples actores, cada uno cumpliendo un rol específico en una cadena que cruzaba fronteras.
La confesión de Zúñiga se produce en medio de una crisis humanitaria que las cifras apenas logran describir. Según el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM, al menos 1.449 mujeres han muerto en rutas migratorias de las Américas desde 2014, 795 de ellas en la frontera entre México y Estados Unidos. Estas cifras, ya de por sí devastadoras, probablemente subestiman la magnitud real de una tragedia que ocurre en la invisibilidad. Cada persona que pagó miles de dólares para cruzar a través de redes como la de Zúñiga apostó su vida a una promesa de llegada que, para muchas otras en rutas similares, nunca se cumplió.
Efraín Zúñiga, un hombre de 38 años, se presentó ante un tribunal en Texas el lunes pasado y admitió su culpabilidad en un caso de conspiración para traficar migrantes. La confesión marca un punto de quiebre en la investigación de una red internacional que durante tres años movió a miles de personas desde Asia y América Latina hacia Estados Unidos de manera ilegal.
Zúñiga fue extraditado desde México para enfrentar los cargos federales después de ser arrestado en octubre de 2024. Las autoridades estadounidenses lo acusan formalmente desde septiembre de 2023. Su rol dentro de la organización era operativo y central: administraba casas clandestinas en Monterrey donde los migrantes esperaban antes de ser trasladados, y coordinaba el movimiento de personas a través de la frontera sur utilizando a coyotes —guías que conducían a los viajeros por terreno peligroso hacia territorio estadounidense. Esta operación funcionó entre noviembre de 2020 y septiembre de 2023.
La escala financiera del negocio fue considerable. La red cobraba entre 6.500 y 12.000 dólares por cada persona transportada. En el transcurso de tres años, estas transacciones generaron ganancias de aproximadamente 30 millones de dólares. El Departamento de Justicia de Estados Unidos documentó que miles de personas pasaron a través de esta estructura criminal durante ese período.
Zúñiga enfrenta ahora una sentencia de hasta diez años de cárcel. No está solo en la custodia estadounidense. Mónica Hernández Palma, también extraditada desde México en 2025, permanece bajo arresto. Enil Edil Mejía Zuñiga, originario de Honduras, ya fue condenado a 120 meses de prisión en julio de 2025. La red operaba con múltiples capas y múltiples actores, cada uno cumpliendo funciones específicas en una cadena que movía personas a través de fronteras.
Esta confesión ocurre en el contexto de una crisis humanitaria más amplia que rodea las rutas migratorias de las Américas. Según datos del Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones, al menos 1.449 mujeres migrantes han muerto en estas rutas desde 2014. De ese total, 795 fallecieron específicamente en la frontera entre México y Estados Unidos. Otras 225 murieron en las rutas del Caribe, 103 en el Darién —la selva que separa Panamá y Colombia— y 112 en Suramérica. Estos números representan solo una fracción de los 11.492 migrantes documentados como muertos o desaparecidos en las rutas americanas durante el mismo período.
Las mujeres migrantes enfrentan riesgos particulares: violencia, acceso limitado a servicios esenciales, y una invisibilidad estadística que hace difícil comprender la magnitud real de la crisis. Los datos oficiales son escasos, lo que significa que las cifras conocidas probablemente subestiman el verdadero costo humano. Cada persona que pasó a través de la red de Zúñiga pagó miles de dólares con la esperanza de llegar a Estados Unidos. Muchas otras, en rutas similares, no llegaron en absoluto.
Citações Notáveis
Zúñiga administraba casas clandestinas en Monterrey y coordinaba el transporte de migrantes hacia Estados Unidos utilizando coyotes como guías— Departamento de Justicia de Estados Unidos
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué alguien como Zúñiga decide confesar? ¿Qué gana con eso?
Probablemente negoció. Cuando las pruebas son abrumadoras y la extradición ya ocurrió, confesar a menudo resulta en sentencias más cortas que ir a juicio y perder. Es un cálculo frío.
¿Cómo funciona una operación así? ¿Cómo coordinas miles de personas?
Necesitas infraestructura. Casas donde esperen, coyotes que conozcan las rutas, dinero en movimiento. Zúñiga era el administrador en Monterrey. Otros manejaban otras partes. Es como cualquier negocio, excepto que el producto son personas desesperadas.
Treinta millones de dólares en tres años. ¿Eso es mucho?
Es suficiente para que valga la pena el riesgo legal. Pero también significa que miles de familias pagaron sus ahorros. Algunos probablemente vendieron tierras, pidieron prestado a prestamistas. Y luego, algunos murieron en el camino.
¿Por qué tantas mujeres mueren?
Porque son más vulnerables. Violencia sexual en las rutas, menos acceso a agua y comida, menos capacidad para defenderse. Y nadie está contando realmente. Las cifras que tenemos son solo lo que alguien documentó.
¿Esto termina con Zúñiga en prisión?
No. Zúñiga es una pieza. Hay redes en toda América Latina. Mientras haya demanda en Estados Unidos y gente desesperada, habrá quien ofrezca el servicio.