A los 38 años, Messi sigue siendo leyenda
A veinte años de su primer gol en una Copa del Mundo, Lionel Messi —con 38 años y la serenidad de quien ha hecho las paces con el tiempo— anotó tres veces ante Argelia en el debut argentino del torneo, igualando al alemán Miroslav Klose como máximo goleador histórico de los mundiales. Lo que parecía una hazaña reservada a la juventud resultó ser, una vez más, territorio de lo extraordinario: el capitán demostró que ciertas historias no tienen edad para cerrarse, solo nuevos capítulos para escribirse.
- Messi convirtió un hat-trick a los 38 años, una proeza que ningún jugador había logrado desde 1930, reviviendo la pregunta de hasta dónde puede llegar un hombre que ya lo ha ganado todo.
- Argentina llegó al partido con dudas y las confirmó en partes: Argelia superó la línea media con facilidad en varios tramos y expuso grietas defensivas que el marcador final no refleja del todo.
- Rodrigo De Paul fue el engranaje invisible que mantuvo el ritmo del equipo, mientras Lisandro Martínez ordenó la zaga tras un tropiezo inicial y Enzo Fernández creció a medida que avanzó el partido.
- Montiel, Almada y Lautaro Martínez quedaron por debajo de su mejor versión, recordando que el brillo de Messi no puede ocultar indefinidamente las asignaturas pendientes del conjunto.
- Argentina avanza al siguiente encuentro con la certeza de tener a su figura en modo estelar, pero con la obligación de cerrar los espacios que Argelia encontró con demasiada facilidad.
A los 38 años, Lionel Messi hizo lo que parecía imposible: anotó tres goles en el debut de Argentina ante Argelia, exactamente dos décadas después de marcar su primer tanto mundialista contra Serbia y Montenegro en 2006. Con esta actuación, se convirtió en el único jugador desde 1930 en lograr un hat-trick a esa edad, e igualó al alemán Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los mundiales.
El partido fue de menor a mayor para la selección, pero cuando Messi encontró su ritmo, la diferencia fue evidente. Definió con precisión quirúrgica, gambeteó defensas enteras y generó peligro constante. Rodrigo De Paul fue su mejor acompañante: circuló el balón con inteligencia, le dio un pase decisivo para uno de los goles y ayudó en la marca cuando el equipo lo necesitó. En defensa, Lisandro Martínez fue el más sólido, con cierres clave tras un error inicial, mientras Enzo Fernández mejoró notablemente en la segunda mitad.
Sin embargo, no todo fue perfecto. Gonzalo Montiel dejó huecos que Argelia aprovechó, Thiago Almada nunca logró imponer su gambeta, y Lautaro Martínez quedó neutralizado entre los centrales rivales. Los argelinos superaron la línea media argentina con facilidad en varios momentos, especialmente en el último cuarto del primer tiempo, exponiendo vulnerabilidades defensivas que el equipo deberá corregir.
Lo que quedó claro es que, mientras Messi siga en este nivel, Argentina tiene opciones reales en el torneo. El mundial recién comienza, pero el capitán ya está escribiendo historia.
A los 38 años, Lionel Messi hizo lo que parecía imposible. En el debut de Argentina en la Copa del Mundo, el capitán anotó tres goles contra Argelia, escribiendo un nuevo capítulo en su ya legendaria carrera. No fue cualquier hat-trick: exactamente veinte años después de marcar su primer gol en un mundial —contra Serbia y Montenegro en 2006—, Messi volvió a la red tres veces. Se convirtió en el único jugador desde 1930 en lograr semejante hazaña a esa edad. Con estos tantos, alcanzó al alemán Miroslav Klose en el registro histórico de goles mundialistas.
La selección argentina llegó al partido de menor a mayor, pero cuando Messi entró en ritmo, la superioridad fue evidente. El rosarino definió con precisión quirúrgica: un gol que fue anulado por fuera de juego por centímetros, un disparo desde afuera del área con su zurda mágica que se clavó en la red, y un tercer tanto que cerró la cuenta con la misma claridad de ejecución. En el medio, gambeteó defensas enteras, arrastró marcas con su destreza característica, y generó peligro constante. Cuando el arquero argelino logró detener un remate suyo tras un buen pase de Alexis Mac Allister, quedó claro que Messi estaba en otro nivel.
No jugó solo. Rodrigo De Paul fue su mejor acompañante en la cancha, el segundo mejor rendimiento argentino de la tarde. En el primer tiempo especialmente, De Paul circuló el balón con inteligencia, le dio un pase decisivo a Messi para uno de los goles, ayudó en la marca cuando Montiel lo necesitaba por la derecha, y generó asociaciones peligrosas por el sector central. Mantuvo ese nivel en la segunda etapa, creando varias situaciones de riesgo para el equipo.
En la defensa, Lisandro Martínez fue el mejor. Más allá de un error inicial en los primeros minutos, manejó los tiempos con precisión, metió cierres claves cuando los argelinos buscaban profundidad, y se mostró un escalón arriba de Cristian Romero. Enzo Fernández también completó un buen desempeño en el mediocampo, aunque su posición cambiante —alternando entre volante central e izquierda— no favoreció siempre el juego defensivo. Mejoró considerablemente en la segunda mitad.
Pero no todo fue perfecto. Gonzalo Montiel arrancó mal en la marca, dejó huecos que Argelia aprovechó, y necesitó ayuda de De Paul para recuperarse. Emiliano Martínez tuvo poco trabajo en el primer tiempo, aunque en el segundo fue más un espectador que un protagonista. Thiago Almada jugó un partido flojo, con más sacrificio que influencia ofensiva, nunca se atrevió a romper líneas con su gambeta. Lautaro Martínez quedó sin mucho margen entre los centrales argelinos y no pudo imponer su juego.
Argentina mostró categoría en su debut mundialista, pero también expuso vulnerabilidades defensivas que deberá corregir. Los argelinos llegaron tocando la pelota, superaban la línea media argentina con facilidad en momentos, y generaban situaciones de peligro. En el último cuarto de hora del primer tiempo, ganaron la espalda de los volantes argentinos repetidamente. Estas grietas en la defensa serán un punto de atención para los próximos encuentros.
Lo que quedó claro es que mientras Messi siga en este nivel, Argentina tiene opciones reales. A veinte años de su primer gol mundialista, el capitán sigue escribiendo su historia. El mundial recién empieza, pero Argentina ya tiene a su hombre en modo estelar.
Citas Notables
A los 38 años, sigue siendo leyenda, con un hat-trick a 20 años exactos de su primer gol en los mundiales— Análisis del desempeño de Messi
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Cómo se explica que a los 38 años Messi siga siendo capaz de hacer esto?
No es solo la edad. Es que Messi juega con una claridad mental que no tiene edad. Vio espacios, tomó decisiones rápidas, y ejecutó con precisión. Eso no envejece.
¿Fue un partido perfecto de Argentina?
No. La defensa tuvo momentos vulnerables. Montiel cometió errores, el mediocampo fue permeable en momentos. Argelia llegó tocando la pelota y encontró espacios. Pero Messi fue tan dominante que tapó esos problemas.
¿Qué rol jugó De Paul?
Fue el puente entre la defensa y el ataque. Ayudó a Montiel cuando lo necesitaba, le dio pases a Messi, generó juego por el centro. Sin él, el equipo habría sido más frágil.
¿Lisandro Martínez fue el mejor defensor?
Sí. Manejó los tiempos, hizo cierres claves. Tuvo un error al inicio, pero después fue sólido. Cristian Romero quedó expuesto cuando Argelia llegaba tocando.
¿Qué preocupa de cara a los próximos partidos?
Las vulnerabilidades defensivas. Si enfrentan a un equipo más fuerte que Argelia, esos huecos pueden ser costosos. El mediocampo fue permeable. Eso hay que ajustarlo.
¿Alcanza con que Messi juegue bien?
No. Messi puede ganar partidos, pero no puede ganar un mundial solo. Argentina necesita que la defensa sea más sólida y que otros jugadores aporten más consistencia.