Marta Fort compra auto de lujo y lo bautiza Madonna por su estilo "yankee"

Esto es lo que elegí, esto es quién soy
Fort habla sin rodeos sobre sus procedimientos estéticos, rechazando los tabúes tradicionales alrededor de la imagen pública.

En Miami, mientras seguía los pasos de la Selección Argentina, Marta Fort anunció la compra de un automóvil de lujo al que bautizó Madonna, extendiendo una práctica personal de nombrar sus vehículos según los looks que proyecta en distintos momentos de su vida. La revelación se inscribe en una tendencia más amplia: la de una figura pública joven que elige la transparencia como estética, hablando sin eufemismos de sus decisiones de consumo y de las intervenciones sobre su propio cuerpo. En un tiempo donde la imagen es moneda y la autenticidad es estrategia, Fort ofrece una versión sin disculpas de la construcción deliberada del yo.

  • Fort sorprendió a su audiencia de streaming al anunciar desde Miami la compra de un auto de lujo que había deseado durante años y que finalmente decidió no seguir postergando.
  • El bautismo del vehículo como Madonna reveló un sistema propio y coherente: cada auto lleva el nombre de una celebridad cuyo estilo Fort siente que refleja su imagen en ese momento.
  • En paralelo, la empresaria habló sin rodeos sobre sus procedimientos estéticos —relleno nasal, foxy eye, retoque de mentón— desmontando el silencio que suele rodear esas decisiones.
  • La combinación de ambas revelaciones dibuja una narrativa unificada: la construcción consciente y pública de una imagen personal, sin secretos ni disculpas.

Marta Fort estaba en Miami cubriendo a la Selección Argentina cuando interrumpió la transmisión de Blender con una noticia personal: había comprado un nuevo auto de lujo. Lo llamó Madonna. La razón era tan simple como reveladora: Fort nombra sus vehículos según los looks que siente que la representan en cada etapa. En Argentina tiene un auto llamado Shakira, por el parecido que encuentra entre su cabello y el de la cantante colombiana. Este, de estilo yankee, merecía el nombre de la reina del pop.

Pero el auto tenía una historia más larga. Fort recordó que fue el primer vehículo que vio cuando empezó a buscar comprar autos. En aquel momento, su familia le advirtió que si iba a chocarlo todo, mejor elegir algo más modesto. Así lo hizo. Años después, con más experiencia y recursos, decidió que era el momento de volver a ese primer deseo y concretarlo.

Días antes, en una entrevista con el influencer Tomás Mazza, Fort había sido igualmente directa sobre sus procedimientos estéticos. Negó el bótox —argumentó que su edad no lo requería— pero admitió retoques en la nariz, el procedimiento foxy eye para lograr una mirada más felina, y un retoque en el mentón. Todo dicho con humor y sin rodeos, en un tono que convirtió temas habitualmente discretos en conversación abierta.

Lo que une el auto Madonna y las confesiones estéticas es la misma lógica: Fort construye su imagen de forma deliberada y la cuenta sin eufemismos. No hay secreto en cómo se ve ni en qué invirtió para verse así. Simplemente lo relata, con la misma naturalidad con que se cuenta cualquier detalle cotidiano.

Marta Fort estaba en Miami cubriendo los movimientos de la Selección Argentina cuando decidió compartir con sus compañeros de streaming una noticia personal: acababa de comprar otro auto de lujo. El vehículo, un modelo de marca estadounidense, recibió un nombre que sorprendió a quienes la escuchaban en la transmisión de Blender. Lo llamó Madonna.

La lógica detrás del bautismo era simple y reveladora de cómo Fort piensa sobre sí misma. Explicó que elige los nombres de sus autos basándose en sus propios looks y en los parecidos que encuentra con celebridades. En Argentina tenía otro vehículo al que llamaba Shakira, justificaba, porque su cabello se parecía al de la cantante colombiana. Este nuevo auto, siendo de estilo yankee, merecía el nombre de la reina del pop. Era una forma de proyectar su propia imagen en los objetos que poseía, de hacer que su colección de vehículos fuera un reflejo de cómo se veía a sí misma en diferentes momentos.

Pero el auto Madonna tenía una historia más profunda. Fort recordó durante la transmisión que había sido el primer vehículo que vio cuando comenzó a buscar comprar autos. Su familia le había advertido en ese momento que si iba a destrozar el auto, si iba a chocarlo todo, mejor que no comprara algo muy caro. Así que en aquella ocasión eligió algo más modesto, no un Porsche. Pero la idea quedó grabada. Años después, con más recursos y experiencia, decidió que era el momento de tener ese auto que había visto primero, el que había dejado pasar. Lo compró en Miami, durante su cobertura del torneo.

La compra del auto de lujo se inscribía en un patrón más amplio de visibilidad pública que Fort había mantenido en los últimos días. Poco antes, había hablado abiertamente sobre los procedimientos estéticos a los que se había sometido, algo que generalmente permanece en la penumbra del discurso público. En una entrevista con el influencer Tomás Mazza, cuando él preguntó sobre rutinas de cuidado de la piel y productos antiedad, ella respondió con humor que tenía veintidós años. Pero cuando la conversación giró hacia intervenciones más específicas, fue directa.

Negó haberse hecho bótox, argumentando que su edad no lo requería. Sin embargo, admitió sin rodeos que sí se había hecho algunos retoques. Se rellenó la nariz, aclaró. Sus labios eran naturales. Se había sometido al procedimiento conocido como foxy eye, esa tendencia que busca elevar la cola de las cejas y estirar la esquina externa de los ojos para lograr una mirada más felina y almendrada. También se había retocado el mentón. Cada decisión, explicó, respondía a preferencias personales, no a presión externa.

El tono de la entrevista fue desenfadado, lleno de bromas y complicidad. Mazza insistía con preguntas específicas y Fort respondía con la misma liviandad, lo que creó un ambiente donde los temas que tradicionalmente se trataban con discreción podían abordarse con transparencia. El periodista Nahuel Saa compartió fragmentos del encuentro en redes sociales, amplificando el alcance de la conversación.

Lo que emergía de estos intercambios era una figura pública joven dispuesta a hablar sin eufemismos sobre sus decisiones de consumo y sobre su cuerpo. No había secreto en cómo se veía, ni en qué había invertido para verse así. El auto Madonna y los procedimientos estéticos eran parte de la misma narrativa: la construcción deliberada de una imagen, la elección consciente de cómo presentarse al mundo. Fort no se disculpaba por ello. Simplemente lo contaba, como quien cuenta qué desayunó o adónde fue el fin de semana.

Por mi pelo. En Argentina tengo mi auto, que la llamo Shakira, porque tengo los pelos como Shakira. Y esta como es yankee, le digo Madonna
— Marta Fort, explicando la lógica detrás de los nombres de sus autos
Algo me puse en la carita
— Marta Fort, admitiendo procedimientos estéticos menores en entrevista con Tomás Mazza
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué crees que decidió contar todo esto ahora, en plena cobertura del Mundial?

Model

Creo que para Fort, estar en Miami, lejos de la rutina argentina, le dio una libertad diferente. Estaba en un espacio donde podía hablar de sí misma sin las capas de expectativa que tiene en casa.

Inventor

¿Y el nombre Madonna para el auto? ¿No es un poco obvio?

Model

Tal vez. Pero lo interesante es que no está siendo irónica. Realmente ve sus autos como extensiones de cómo se ve a sí misma en ese momento. Shakira, Madonna. Son espejos.

Inventor

¿Crees que hay algo vulnerable en admitir los procedimientos estéticos tan abiertamente?

Model

Al contrario. Para su generación, la vulnerabilidad está en pretender que todo es natural. Fort está diciendo: esto es lo que elegí, esto es quién soy. No hay vergüenza en eso.

Inventor

¿Pero no hay riesgo en ser tan transparente sobre el consumo, sobre los retoques?

Model

Probablemente. Pero ella parece estar apostando a que la honestidad resuena más que el misterio. Y por ahora, funciona.

Inventor

¿Qué dice esto sobre cómo las figuras públicas jóvenes ven su propia imagen?

Model

Que la ven como un proyecto en construcción permanente, no como algo fijo. Y que están dispuestas a documentar ese proceso públicamente, sin los tabúes de antes.

Quer a matéria completa? Leia o original em Infobae ↗
Fale Conosco FAQ