Manu Franco recomienda Mafrens: comida de calidad en Madrid por menos de 30 euros

La buena cocina se combina con un ambiente relajado y cercano
Franco describe Mafrens como el lugar donde la gastronomía de calidad no requiere pretensión ni presupuesto elevado.

En una ciudad donde el precio suele confundirse con la calidad, Manu Franco —chef con estrella Michelin que alguna vez fue periodista— señala un pequeño local en la Plaza de Cascorro como su rincón favorito para comer bien por menos de treinta euros. La recomendación no es un gesto de humildad calculada, sino una afirmación filosófica: la buena gastronomía no pertenece en exclusiva a quienes pueden permitirse el lujo. En Madrid, y quizás en cualquier gran ciudad, ese recordatorio tiene un valor que va más allá del menú.

  • En una capital donde los precios gastronómicos no dejan de subir, la pregunta de dónde comer bien sin arruinarse se vuelve cada vez más urgente para miles de madrileños.
  • Que un chef con estrella Michelin valide públicamente un restaurante modesto genera una tensión reveladora: ¿por qué sorprende tanto que la excelencia pueda ser asequible?
  • Mafrens responde a esa tensión con una propuesta concreta: comida casera, café de especialidad, opciones veganas y sin gluten, brunch diario y política dog friendly, todo por menos de treinta euros.
  • La recomendación de Franco no es un dato anecdótico; es un posicionamiento que desafía la narrativa de que comer bien en el centro de Madrid exige un presupuesto de lujo.
  • El resultado es que un local sin pretensiones en la Plaza de Cascorro se convierte, de repente, en un argumento gastronómico y social de primer orden.

Manu Franco llegó a la cocina después de años en el periodismo, una travesía personal que lo llevó a conquistar una estrella Michelin con La Casa de Manolo Franco. Sin embargo, en una reciente entrevista con el Diario AS, el chef habló no solo de su búsqueda de una segunda estrella o de su cambio de profesión, sino de algo quizás más íntimo: dónde elige comer él mismo cuando el precio no puede ser un obstáculo.

Su respuesta apunta a Mafrens, un pequeño establecimiento en la Plaza de Cascorro que Franco considera su lugar favorito para comer en Madrid por menos de treinta euros. No hay pretensión en el local: se sostiene sobre la cocina casera y el café de especialidad, prosperando en el centro de la ciudad sin necesidad de reservas imposibles ni de escenografías elaboradas. Para Franco, esa sencillez es exactamente su virtud.

Mafrens ha construido además una propuesta inclusiva: ofrece platos veganos y sin gluten, brunch disponible todos los días y una bienvenida abierta a quienes llegan acompañados de su perro. Estos detalles revelan un local que entiende la experiencia gastronómica como algo social y personal, no solo culinario.

El peso de la recomendación reside en su origen. Un profesional con reconocimiento internacional que podría comer en cualquier lugar elige volver a un rincón modesto del centro de Madrid. El mensaje es directo: la calidad no es patrimonio exclusivo de los establecimientos de lujo, y en una ciudad donde muchos creen que comer bien exige gastar mucho, Franco señala que existe otra manera.

Manu Franco no siempre fue chef. Pasó años en el periodismo antes de decidir que su verdadera vocación estaba en la cocina, una transición que lo llevó eventualmente a conquistar una estrella Michelin con La Casa de Manolo Franco. Pero en una reciente conversación con el Diario AS, Franco demostró que su paleta no se limita a los platos refinados de su propio restaurante. Habló con franqueza sobre su búsqueda de la segunda estrella, sobre cómo cambió de profesión, y sobre algo que quizá resulte más revelador: dónde come él mismo cuando quiere disfrutar de buena comida sin que el precio sea un obstáculo.

La respuesta fue Mafrens, un pequeño local en la Plaza de Cascorro que Franco considera su sitio favorito para comer por menos de treinta euros en Madrid. No es un lugar pretencioso. Mafrens se define por su comida casera y su café de especialidad, el tipo de establecimiento que prospera en el centro de la ciudad sin necesidad de fanfarria ni de reservas imposibles de conseguir. Para Franco, eso es precisamente lo que lo hace valioso: la prueba de que la buena gastronomía no requiere necesariamente un presupuesto de lujo.

El restaurante ha pensado en la diversidad de sus clientes. Ofrece opciones veganas y platos sin gluten, reconociendo que comer bien significa también comer de acuerdo con las propias necesidades y preferencias. El brunch está disponible todos los días, lo que convierte a Mafrens en un destino flexible para cualquier momento del día. Y si vienes acompañado de tu perro, el local te recibe con la misma calidez que a cualquier otro cliente. Estos detalles no son accesorios; son la marca de un lugar que entiende que la experiencia gastronómica es también social y personal.

La recomendación de Franco tiene peso. Un chef con reconocimiento internacional validando un restaurante modesto en el centro de Madrid envía un mensaje claro: la calidad no es patrimonio exclusivo de los establecimientos de lujo. En una ciudad donde los precios de la gastronomía han subido considerablemente, donde muchos creen que comer bien significa gastar mucho, Franco señala un rincón acogedor donde la buena cocina convive con un ambiente relajado y cercano. Es el tipo de recomendación que funciona precisamente porque viene de alguien que podría comer en cualquier lugar, pero elige volver a Mafrens.

Franco afirma que se puede comer bien y barato en la capital
— Manu Franco, chef con estrella Michelin
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un chef con estrella Michelin recomienda un restaurante de treinta euros? ¿No hay una contradicción ahí?

Model

No, al contrario. Franco pasó años en el periodismo antes de cocinar. Entiende que la buena comida no es un lujo, es una necesidad. Y que el precio no determina la calidad.

Inventor

Pero él mismo trabaja en un restaurante de alta cocina. ¿Cómo concilia eso?

Model

Probablemente porque sabe que no todos los días quieres estar en un lugar formal. A veces quieres sentarte, comer algo honesto, tomar un buen café. Mafrens ofrece eso.

Inventor

¿Qué hace que Mafrens sea diferente de otros bares de Madrid?

Model

Que escucha. Tiene opciones veganas, sin gluten, brunch todos los días, acepta perros. No presume de nada. Solo cocina bien y te deja ser quien eres.

Inventor

¿Esto significa que la gastronomía de lujo está perdiendo relevancia?

Model

No. Significa que Franco reconoce que existen espacios diferentes para momentos diferentes. La estrella Michelin es un logro. Pero saber dónde comer bien por treinta euros es una sabiduría.

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