¿Magnesio sí, pero no así? Expertos alertan sobre pros y contras del suplemento

Que algo sea esencial no significa que todos necesitemos más de lo que ya tenemos
La nutricionista Zuluaga explica la confusión central: el magnesio es vital, pero eso no justifica su suplementación indiscriminada.

En un tiempo en que las redes sociales dictan hábitos de salud con la velocidad de un algoritmo, el magnesio ha emergido como el mineral del momento, prometiendo remediar desde el insomnio hasta la ansiedad. Nutricionistas colombianos recuerdan, sin embargo, una verdad tan antigua como la medicina misma: que algo sea esencial para la vida no significa que consumirlo en exceso mejore la vida. La ciencia, más lenta y menos espectacular que un video viral, pide primero preguntar si realmente existe una carencia antes de abrir un frasco de suplementos.

  • El magnesio se volvió tendencia global en redes sociales, donde influencers lo presentan como cura universal para el estrés, el mal sueño y los calambres, generando una demanda masiva de suplementos sin respaldo clínico claro.
  • Nutricionistas advierten que la confusión entre la función fisiológica real del mineral y sus supuestos beneficios como suplemento está llevando a millones de personas a gastar dinero en algo que su cuerpo quizás ya tiene en cantidad suficiente.
  • Los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. fijan requerimientos diarios precisos que la mayoría de personas cubre con una dieta que incluya legumbres, nueces, semillas y vegetales verdes, sin necesidad de suplementación adicional.
  • Los expertos insisten en que la suplementación solo tiene sentido cuando un profesional de salud confirma un déficit real mediante evaluación clínica, y que tomar más magnesio del necesario puede simplemente no producir efecto alguno.

El magnesio se convirtió en protagonista de las redes sociales: aparece en videos de bienestar, en relatos de influencers y en testimonios de personas que aseguran haber mejorado su sueño, reducido su ansiedad o eliminado sus calambres gracias a este mineral. La promesa es seductora. El problema es que la ciencia y el mundo digital rara vez hablan el mismo idioma.

Nadie discute que el magnesio sea esencial. Participa en cientos de reacciones enzimáticas, sostiene el metabolismo energético, regula la contracción muscular y la transmisión nerviosa, y mantiene el equilibrio electrolítico. Una deficiencia real produce fatiga, debilidad y problemas neuromusculares. Eso es biología innegable.

Pero Catherine Zuluaga, nutricionista dietista de la Universidad de Antioquia, traza una línea importante: que algo sea esencial no significa que todos necesitemos más de lo que ya tenemos. Lo que ocurre en redes sociales es una confusión entre la función fisiológica del mineral y la idea de que suplementarlo resolverá problemas cotidianos como el insomnio o el estrés. No es lo mismo.

Los requerimientos diarios establecidos por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. —entre 400 y 420 mg para hombres adultos, y entre 310 y 320 mg para mujeres— se cubren, en la mayoría de los casos, a través de la alimentación: legumbres, nueces, semillas, cereales integrales y hortalizas de hoja verde.

La recomendación experta es menos glamorosa que cualquier suplemento de moda, pero más sólida: primero los alimentos, y solo cuando un profesional sanitario confirme un déficit real, entonces la suplementación. No es una solución instantánea. Es un proceso que exige evaluar, consultar y pensar. Pero es el que funciona.

El magnesio se convirtió en estrella de las redes sociales. Aparece en videos de bienestar, en historias de influencers, en comentarios de gente que jura que cambió su sueño, calmó su ansiedad, eliminó sus calambres. La promesa es simple: toma este mineral y te sentirás mejor. El problema es que la ciencia y la realidad de las redes sociales no siempre hablan el mismo idioma.

El magnesio es, sin duda, esencial. Participa en cientos de reacciones enzimáticas dentro del cuerpo. Sin él, el metabolismo energético no funciona bien, los músculos no se contraen como deberían, los nervios no transmiten señales correctamente, los huesos se debilitan y el equilibrio electrolítico se desmorona. Una deficiencia real de magnesio produce fatiga, debilidad, problemas neuromusculares. Eso es un hecho biológico innegable.

Pero aquí está el nudo del asunto: que algo sea esencial no significa que todos necesitemos más de lo que ya tenemos. Catherine Zuluaga, nutricionista dietista egresada de la Universidad de Antioquia, lo plantea con claridad: la evidencia científica no respalda el consumo indiscriminado de magnesio en personas sanas. Lo que sucede en las redes sociales es que se confunden dos cosas completamente distintas. Una es la función fisiológica real del magnesio. La otra es la idea de que suplementarlo va a resolver el insomnio, la ansiedad, los calambres, el estrés o el estreñimiento. No es lo mismo.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la principal autoridad en investigación biomédica, establecen recomendaciones claras: los hombres adultos necesitan entre 400 y 420 miligramos diarios de magnesio, mientras que las mujeres requieren entre 310 y 320 miligramos. Esas cantidades no son números al azar. Son el resultado de décadas de investigación sobre qué cantidad mantiene el cuerpo funcionando correctamente. Y aquí viene lo importante: la mayoría de las personas obtiene ese magnesio de los alimentos. Está en las legumbres, en las nueces, en las semillas, en los cereales integrales, en las hortalizas de hojas verdes, en los productos lácteos. El cuerpo absorbe magnesio todos los días a través de la comida.

Lo que los expertos advierten es que más no siempre significa mejor. En nutrición, esa es una regla fundamental. Un suplemento tiene un beneficio claro cuando existe un déficit real. Cuando alguien no está comiendo lo suficiente, cuando sus análisis de sangre muestran carencia, cuando un profesional de salud identifica un problema específico, entonces la suplementación tiene sentido. Pero cuando las necesidades ya se cubren con la alimentación, el efecto de tomar más magnesio es mucho menos evidente. De hecho, puede no haber efecto alguno.

Zuluaga señala que el auge del magnesio en redes sociales ha llevado a que sea visto como la solución universal para problemas que afectan a millones de personas: el insomnio, la ansiedad, los calambres. Pero no todas las personas presentan deficiencia de magnesio. No todas necesitan suplementación. Lo que sucede es que la narrativa en redes sociales es más atractiva que la realidad científica. Es más fácil vender la idea de que una pastilla va a cambiar tu vida que explicar que primero hay que revisar si realmente tienes un problema de magnesio.

La recomendación de los expertos suena menos glamorosa que cualquier suplemento de moda, pero es la más sólida: primero, los alimentos. Legumbres, nueces, semillas, vegetales verdes. Eso es donde el magnesio vive naturalmente. Solo cuando sea necesario, cuando un profesional sanitario lo indique después de una evaluación real, entonces la suplementación tiene lugar. No es una solución sencilla. Es un proceso que requiere pensar, evaluar, consultar. Pero es el que funciona.

La evidencia científica no respalda el consumo indiscriminado de magnesio en personas sanas
— Catherine Zuluaga, nutricionista dietista
En nutrición, más no siempre quiere decir mejor. El beneficio de un suplemento es claro cuando hay déficit; el efecto es mucho menos evidente cuando las necesidades ya se cubren con la alimentación
— Expertos en nutrición citados en el artículo
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué el magnesio se convirtió en algo tan popular si la ciencia dice que la mayoría de las personas no lo necesita como suplemento?

Model

Porque las redes sociales amplifican historias que resuenan emocionalmente. Alguien dice que el magnesio le cambió el sueño, eso se viraliza, y de repente todos creemos que es la solución. La ciencia es más lenta, más matizada. Las redes no.

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Pero el magnesio sí hace algo, ¿verdad? No es completamente inútil.

Model

Claro que no. El magnesio es vital. Participa en cientos de procesos dentro del cuerpo. El problema no es el magnesio. Es la confusión entre lo que el magnesio hace realmente en el cuerpo y lo que creemos que va a hacer por nosotros si tomamos más.

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¿Entonces cuándo tiene sentido tomar un suplemento de magnesio?

Model

Cuando tienes un déficit real. Cuando comes mal, cuando tus análisis lo muestran, cuando un médico lo identifica. Pero la mayoría de las personas que compran magnesio en redes sociales no están en esa situación. Solo creen que deberían estarlo.

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¿Qué pasa si alguien toma magnesio sin necesitarlo? ¿Es peligroso?

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No es que sea peligroso en dosis normales, pero es dinero gastado en algo que probablemente no te va a cambiar la vida. Y eso es lo que molesta a los expertos: no es que sea tóxico, es que es innecesario para la mayoría.

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¿Cómo sabe alguien si realmente necesita magnesio?

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Eso es lo que debería hacer primero: consultar con un profesional. No comprar en redes. Un nutricionista o un médico puede revisar tu dieta, tus síntomas, tus análisis. Eso es lo que importa, no lo que dice un influencer.

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