Las mujeres estamos siempre bajo sospecha
Ibáñez es experta en crímenes de lesa humanidad y terrorismo, con participación clave en el proceso contra Abimael Guzmán y ocho años como jueza en la Corte Penal Internacional. Actualmente solo hay cuatro mujeres entre los 15 jueces de la CIJ y ninguna de América Latina; su elección requiere mayoría en la Asamblea General de la ONU y el Consejo de Seguridad en octubre de 2026.
- Luz Ibáñez: 35 años de carrera judicial, 8 años como jueza en la Corte Penal Internacional
- Primera mujer peruana en postular a la CIJ; solo 4 de 15 jueces actuales son mujeres, ninguno de América Latina
- Elección en octubre de 2026 en Nueva York; requiere mayoría en Asamblea General de la ONU (193 países) y Consejo de Seguridad (15 miembros)
La jueza peruana Luz Ibáñez, con 35 años de trayectoria judicial y experiencia en la CPI, es la primera mujer peruana en postular a la Corte Internacional de Justicia, buscando romper el techo de cristal latinoamericano en La Haya.
Luz Ibáñez Carranza lleva más de tres décadas en la judicatura peruana. Ocho de esos años los pasó como magistrada en la Corte Penal Internacional, donde fue elegida en tiempo récord: los primeros quince minutos de la asamblea bastaron para que los países la votaran. Ahora, a los 35 años de carrera forjada en los casos más duros del país —terrorismo, crímenes de lesa humanidad, la sentencia de cadena perpetua contra Abimael Guzmán—, el Estado peruano la ha propuesto para ocupar un asiento en la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Si es elegida, será la primera mujer peruana en lograrlo y la única jueza latinoamericana entre los quince magistrados que integran el tribunal.
Esa cifra dice mucho. De los quince jueces actuales de la CIJ, apenas cuatro son mujeres. Ninguno procede de América Latina. Ibáñez es consciente de lo que su candidatura representa y también de lo que enfrenta. "Las mujeres estamos siempre bajo sospecha", dice, una frase que resume la realidad que ha vivido rompiendo techos de cristal a lo largo de su trayectoria.
Su experiencia no es teórica. En la Fiscalía peruana se adentró en el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho Penal Internacional porque los casos lo exigían: crímenes atroces que requerían marcos legales globales. Esa especialización se consolidó en la CPI, donde trabajó durante ocho años. Ahora, la CIJ está evolucionando. Históricamente, este tribunal resuelve litigios entre Estados: límites fronterizos, incumplimiento de tratados, disputas comerciales. Pero casos recientes, como la denuncia de Sudáfrica contra Israel por presunto genocidio, muestran una convergencia con el Derecho Penal Internacional. Es precisamente el terreno donde Ibáñez es experta.
Sobre temas de coyuntura nacional, como la reciente ley de amnistía peruana, ella se abstiene de opinar públicamente. Su rol internacional lo exige. Pero su postura es clara en la jurisprudencia de la CPI: las amnistías no aplican en crímenes atroces graves. Las violaciones gravísimas a los derechos humanos no permiten amnistías, prescripciones ni perdones. Es una posición que refleja su experiencia litigando estos casos durante décadas.
La elección para la CIJ se realizará a fines de octubre de 2026 en Nueva York. El proceso es complejo: requiere mayoría absoluta simultánea tanto en la Asamblea General de la ONU, que tiene 193 países, como en el Consejo de Seguridad, que tiene quince miembros. Para lograrlo, se necesita una campaña diplomática mundial de largo aliento. Aquí es donde la realidad se vuelve más complicada.
Cuando Ibáñez viajó a Perú para entrevistarse con el entonces canciller Elmer Schialer, no logró comunicarse con él. Tampoco fue presentada en la 80° Asamblea General de las Naciones Unidas, un evento que habría sido una plataforma ideal para promover su candidatura. El presidente de Chile, Gabriel Boric, usó ese mismo escenario para respaldar públicamente a Michelle Bachelet en su candidatura a la Secretaría General de la ONU. Perú no hizo lo equivalente.
Ibáñez expresa su preocupación por el ritmo de la Cancillería. "En este momento mismo está un poco, no sé si lenta o detenido, el impulso… el trabajo de la Cancillería", dice. Pero con el nuevo gobierno de José Jerí y el canciller Hugo de Zela Martínez, espera que la situación cambie. Su candidatura necesita ser conocida por los 193 países de la ONU. Necesita que Perú y América Latina la respalden con fuerza. Necesita que la sospecha que pesa sobre las mujeres en los espacios de poder internacional se disipe con hechos: una carrera impecable, una experiencia sin igual, una voz que el mundo necesita escuchar en la justicia global.
Notable Quotes
Las amnistías no aplican en este tipo de delitos. Las gravísimas violaciones a los derechos humanos no permiten amnistías, prescripciones ni perdones— Luz Ibáñez, sobre la jurisprudencia de la CPI
En este momento mismo está un poco, no sé si lenta o detenido, el impulso del trabajo de la Cancillería— Luz Ibáñez, expresando preocupación por el ritmo de la campaña diplomática
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué una jueza peruana en la CIJ es tan importante ahora?
Porque la CIJ está cambiando. Antes resolvía solo disputas entre Estados. Ahora ve casos de genocidio, crímenes de guerra. Ibáñez ha vivido eso en la CPI durante ocho años. Perú y América Latina no tienen voz en ese tribunal. Eso es un vacío.
Ella dice que las mujeres están bajo sospecha. ¿A qué se refiere exactamente?
A que su competencia se cuestiona más. Su experiencia se minimiza. Mira los números: cuatro mujeres de quince jueces en la CIJ. Ninguna de América Latina. Ibáñez ha roto techos de cristal toda su vida. Sabe que tendrá que demostrar más.
¿Qué pasó con la campaña diplomática peruana?
Fue lenta. Ella vino al Perú para reunirse con el canciller y no pudo. No fue presentada en la Asamblea General de la ONU. Chile lo hizo con Bachelet. Perú no. Eso cuenta cuando necesitas 193 votos.
¿Cuál es su mayor fortaleza como candidata?
Su experiencia en crímenes atroces. Condenó a Guzmán. Trabajó ocho años en la CPI. Entiende el Derecho Penal Internacional mejor que casi nadie. Y la CIJ lo necesita cada vez más.
¿Qué tiene que pasar ahora?
El nuevo gobierno tiene que impulsar su candidatura con fuerza. Tiene que presentarla ante los 193 países. Tiene que convencer. La elección es en octubre de 2026. El tiempo se acaba.