García Montero: la extrema derecha es el discurso de las grandes fortunas para lucrar con la sanidad

Potencial impacto en acceso a sanidad, educación y derechos sociales de ciudadanos si se materializan las políticas de privatización que advierte.
Tengo miedo de que mis hijos sean considerados como un negocio
García Montero expresa su temor a que la privatización de la sanidad convierta a las personas enfermas en fuentes de ganancia.

Luis García Montero, poeta y hombre de palabras, advierte que el ascenso de la extrema derecha en las democracias occidentales no es un fenómeno abstracto ni meramente ideológico, sino el instrumento político que las grandes fortunas utilizan para desmantelar la sanidad, la educación y los derechos sociales. Su llamado no es solo a tener miedo, sino a nombrar ese miedo con precisión: cuando los servicios públicos se convierten en negocios, son las personas más vulnerables quienes pagan el precio. En un tiempo en que las palabras pueden vaciarse de sentido, García Montero insiste en que la claridad es también una forma de resistencia.

  • García Montero alerta de que la extrema derecha actúa como correa de transmisión de los intereses de las grandes fortunas, no como movimiento ideológico espontáneo.
  • El desmantelamiento de la sanidad y la educación públicas amenaza con convertir derechos fundamentales en mercancías accesibles solo para quienes puedan pagarlas.
  • La especulación con la vivienda, la erosión de las pensiones y la precariedad laboral completan un cuadro de ataque sistemático a la dignidad ciudadana.
  • Frente a la abstracción del miedo político, García Montero propone una respuesta concreta: nombrar con exactitud qué se pierde y quién gana cuando lo público se privatiza.

Luis García Montero sabe que las palabras pueden flotar lejos de la vida real si no se anclan en lo concreto. Como poeta y comunicador, ha dedicado su trabajo a cerrar esa brecha, y cuando habla de política lo hace con la misma exigencia: no basta con invocar el peligro, hay que describirlo con precisión.

Lo que le preocupa del ascenso de la extrema derecha no es una sombra ideológica difusa, sino algo muy específico: una derecha al servicio de las grandes fortunas, dispuesta a desmantelar la sanidad pública para que enfermar se convierta en un negocio, y a liquidar la educación pública para que la desigualdad se instale desde la infancia. Teme por sus hijos y sus nietas. Teme por quienes no podrán permitirse lo que hoy es un derecho.

Su diagnóstico se extiende más allá de la salud y la escuela. La especulación sin freno con la vivienda, el deterioro de las pensiones y la erosión de la dignidad laboral forman parte del mismo proyecto: la conversión sistemática de lo público en fuente de ganancia privada. García Montero sostiene que ese es el verdadero contenido del discurso de extrema derecha, el idioma que necesitan quienes están dispuestos a ignorar los muertos y las víctimas con tal de que sus beneficios sigan creciendo.

Su conclusión es tan sencilla como urgente: no es suficiente tener miedo. Hay que saber de qué se tiene miedo, y decirlo en voz alta, para que quienes escuchan entiendan exactamente qué está en juego.

Luis García Montero, poeta y comunicador, se sienta a pensar en lo que significa nombrar las cosas con precisión. Cuando trabajas con palabras —en la literatura, en la comunicación— descubres que el significado puede quedarse atrapado en abstracciones, flotando lejos de la vida real de la gente que camina por las calles, que va al trabajo, que vive con su familia. Un poema en una biblioteca está bien. Pero un poema en el corazón de alguien que ama o que sufre una pérdida está infinitamente mejor. Esa es la brecha que García Montero quiere cerrar cuando habla de política.

Tiene miedo del ascenso de la extrema derecha en las democracias del mundo. Le duele la erosión de los valores democráticos. Eso es cierto. Pero insiste en que necesitamos ser específicos sobre de qué tenemos miedo, porque si no, la expresión "extrema derecha" se convierte en una palabra hueca, un fantasma sin forma. Lo que le asusta de verdad es una derecha que sirve a las grandes fortunas, una derecha que desmantela la sanidad pública. Tiene miedo de que sus hijos y sus nietas sean tratados como un negocio cuando se enfermen. Tiene miedo de que la educación pública sea liquidada para que la desigualdad se instale desde la infancia, desde el primer día.

Pero su preocupación va más allá. Teme el ataque a los derechos sociales en su conjunto. Teme que la especulación con la vivienda se agrave sin freno. Teme que se erosione la dignidad laboral y que se arrebate el derecho a una pensión digna. Cuando nombra estas cosas, García Montero está describiendo un proyecto político concreto: la privatización sistemática de lo público, la conversión de servicios esenciales en máquinas de ganancia para los ricos.

Su argumento es que lo que llamamos extrema derecha no es principalmente un fenómeno ideológico aislado, sino el discurso que las grandes fortunas necesitan imponer en el mundo para alimentar sus negocios. Es el lenguaje de la desigualdad radical, el idioma de quienes están dispuestos a ignorar los muertos en una guerra, a ignorar a las víctimas del odio, con tal de que sus ganancias sigan creciendo. García Montero insiste en que conviene siempre saber de qué estamos hablando. Y dejarlo claro. No es suficiente tener miedo. Hay que nombrar el miedo con precisión, para que la gente que lo escucha sepa exactamente qué está en juego.

Lo que llamamos extrema derecha es el discurso que las grandes fortunas quieren imponer en el mundo para alimentar sus negocios, sin preocuparse por los muertos en una guerra o por las víctimas del odio
— Luis García Montero
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

Cuando dices que la extrema derecha es el discurso de las grandes fortunas, ¿no estás simplificando? ¿No hay gente que vota así por otras razones?

Model

Claro que hay gente que vota por miedo, por identidad, por muchas razones. Pero quien financia esos discursos, quien los amplifica, quien se beneficia de ellos, son las grandes fortunas. Eso es lo que quiero nombrar.

Inventor

¿Y por qué la sanidad es el ejemplo que eliges?

Model

Porque es donde se ve más claro. Si conviertes la salud en un negocio, ganan los ricos. Si la sanidad es pública, todos tenemos derecho a ella. Es tan simple como eso.

Inventor

¿Crees que esto ya está pasando?

Model

Está pasando en muchos lugares. Privatizaciones lentas, recortes que debilitan lo público, presión para que la gente pague. No es un futuro lejano.

Inventor

¿Y qué se puede hacer?

Model

Nombrar lo que está pasando. Ser claro. No dejar que las palabras se queden vacías. Si la gente entiende que está en juego su salud, su educación, su dignidad, entonces puede defenderse.

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