Lucas Gámez: el niño argentino hallado sin vida tras 14 días bajo los escombros en Venezuela

Lucas Gámez, niño argentino de 9 años, murió sepultado bajo los escombros del edificio Miramar durante los terremotos de Venezuela el 24 de junio, siendo hallado sin vida tras 14 días de búsqueda.
Estoy aquí, no te rindas, estamos acá con papá
Las palabras que la madre de Lucas gritó dentro del edificio colapsado, esperando que su hijo las escuchara.

Lucas desapareció durante terremotos en La Guaira el 24 de junio; sus padres permanecieron en el sitio desde el primer momento esperanzados en encontrarlo con vida. Equipos de rescate argentinos, venezolanos y de otros países detectaron señales de calor corporal y latidos cardíacos, manteniendo esperanza durante 14 días de operativos intensivos.

  • Lucas Gámez desapareció el 24 de junio durante terremotos en La Guaira, Venezuela
  • Su cuerpo fue encontrado el 8 de julio, catorce días después
  • Equipos de rescate detectaron calor corporal y latidos cardíacos a diez metros de profundidad
  • Sus padres celebraron su noveno cumpleaños en el sitio de búsqueda el 6 de julio

Lucas Gámez, niño argentino de 9 años, fue encontrado sin vida el 8 de julio tras 14 días de búsqueda en los escombros del edificio Miramar en La Guaira, Venezuela, después de los terremotos del 24 de junio.

El 24 de junio, cuando dos terremotos devastadores sacudieron La Guaira, una ciudad costera a treinta kilómetros de Caracas, Lucas Gámez estaba en el edificio Miramar con sus tíos. El niño de nueve años había nacido en Argentina pero se había mudado a Venezuela en enero para vivir en el país de origen de sus padres. Pasaba el día en la playa con su familia aprovechando el feriado por la Batalla de Carabobo cuando los sismos golpearon. Minutos antes de que la tierra se moviera, Lucas regresó al edificio. Un vecino que sobrevivió contó que el niño y su tío tomaron el ascensor hacia los pisos impares, bajaron en el tercero y luego debían subir por escaleras hasta el segundo piso. El vecino continuó hasta el séptimo. Nadie sabía con certeza si Lucas había llegado al departamento o si quedó atrapado entre las escaleras y el pasillo.

Sus padres, Blanca Martínez y Marco Gámez, se instalaron en las inmediaciones del edificio Miramar desde el primer momento. Mientras equipos de rescate venezolanos y luego de todo el mundo comenzaban a remover escombros en los edificios colapsados, los padres permanecían allí, esperanzados. Pasados cinco días, la búsqueda de Lucas trascendió a los medios. Su padre explicó a los periodistas que el niño era delgado, lo que significaba que podría estar atrapado en espacios reducidos entre placas de hormigón. Pidió ayuda al Ejército argentino. El 29 de junio hubo una falsa alarma cuando rescatistas suizos creyeron haberlo encontrado, pero era un adulto. "No hay tiempo para lamentarse, hay que seguir", dijo Marco entonces.

El 30 de junio llegaron noticias que reavivaron la esperanza. Equipos especiales detectaron calor corporal a diez metros de profundidad en el edificio. El mismo equipo que detectaba el tamaño de la persona atrapada indicó que sería un niño. Ese mismo día, lograron ubicar el celular de Lucas a la misma profundidad donde estaba el rastro de calor. Los equipos de rescate argentinos, que habían tomado conocimiento de que un ciudadano argentino era buscado entre los restos, llegaron al lugar para ayudar a los equipos salvadoreños y jordanos que trabajaban allí. "Nos dijeron que lo van a sacar porque es nuestro. Me generó mucha esperanza", expresó Marco.

En la noche entre el 30 de junio y el 1 de julio, un equipo de Clarín presenció los operativos. Vieron cómo utilizaban un cable como sonda para explorar con una cámara entre los escombros. El operativo pasó a estar en manos de un equipo enteramente argentino conformado por militares, bomberos bonaerenses y miembros de la Policía Federal, integrantes de la red USAR, el Sistema Nacional de Búsqueda y Rescate Urbano. La madre de Lucas señaló que había hablado con los socorristas, quienes le dijeron que en general los niños son más nobles y se desmayan para resguardar el oxígeno. "La respuesta de quienes vienen a ayudar es muy positiva, todos creen que está vivo", destacó. Blanca logró ingresar al edificio Miramar con casco. "Ayer pedí entrar porque necesitaba que él me escuchara. Entré abajo y empecé a gritar 'estoy aquí, no te rindas, estamos acá con papá'", dijo.

El 5 de julio realizaron una prueba de sonido con la voz de la madre a las cinco de la mañana, cuando no había ruido de máquinas trabajando. El equipo podía detectar hasta latidos del corazón. "Escuchamos un par de cosas, pero puede ser que se está cayendo todo, propio del edificio", adelantó Blanca sin perder las esperanzas. "Tengo mucha fe, anoche conseguimos sacar una tortuguita. Sigue saliendo vida, hay aire ahí", dijo.

El 6 de julio, Lucas habría cumplido nueve años. Sus padres llevaron una torta al lugar donde se había visto por última vez a su hijo. Cantaron el Feliz Cumpleaños con la esperanza de que todavía estuviera con vida. "Feliz cumpleaños hijo así honramos tu vida que pronto abrazaremos Amén", escribió Blanca en sus redes sociales junto a un video del momento.

El 8 de julio, catorce días después de desaparecer, el cuerpo de Lucas fue encontrado. Guillermo Arana Leyton, jefe del operativo a cargo de la búsqueda del niño en coordinación con los bomberos de Mérida, confirmó la noticia. "Hace unos 40 minutos sacamos sin vida a Lucas. Muy doloroso", comentó a Clarín. El rescatista dijo que el padre del niño les dio las gracias en el lugar. "Estaba muy, muy agradecido por el esfuerzo que hemos hecho durante todos estos días, sobre casi 24 horas de trabajo", indicó Arana Leyton, quien pertenece a la brigada Fenix Unit Rescue.

Hace unos 40 minutos sacamos sin vida a Lucas. Muy doloroso
— Guillermo Arana Leyton, jefe del operativo de rescate
Estaba muy, muy agradecido por el esfuerzo que hemos hecho durante todos estos días, sobre casi 24 horas de trabajo
— Guillermo Arana Leyton, sobre la reacción del padre de Lucas
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Cómo es que los padres mantuvieron la esperanza durante catorce días?

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Porque cada señal, aunque fuera pequeña, parecía confirmar que Lucas seguía allí. El calor corporal, los latidos detectados, el celular ubicado. Los rescatistas les decían que creían que estaba vivo. Eso es lo que sostiene a un padre.

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¿Qué rol jugó el hecho de que fuera argentino en un desastre venezolano?

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Fue determinante. Los equipos argentinos llegaron específicamente porque Lucas era ciudadano argentino. Eso aceleró los operativos, trajo recursos especializados. Para los padres, significó que su hijo no era solo un número más entre los escombros.

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La madre entró al edificio y le gritó. ¿Crees que Lucas pudo haberla escuchado?

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No lo sabemos. Pero ella necesitaba hacerlo. Necesitaba que su voz llegara hasta donde fuera que estuviera. Es lo que hace un padre cuando todo lo demás se le escapa de las manos.

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¿Por qué celebraron el cumpleaños en el sitio?

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Porque no podían estar en otro lugar. Ese era el único lugar donde Lucas podría estar. Llevar la torta, cantar, fue una forma de mantenerlo presente, de no abandonarlo, de decirle que seguían allí.

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¿Qué significa que hayan encontrado una tortuga viva entre los escombros?

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Que la vida seguía existiendo en ese caos. Que el aire llegaba a lugares profundos. Para la madre, era una señal de que su hijo también podría estar respirando allí abajo.

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