Puerto sin medios, puerto inseguro
A menos de dos días de que el crucero MV Hondius atracara en el puerto de Granadilla de Abona con pasajeros expuestos al Hantavirus, más de cincuenta trabajadores portuarios de Tenerife salieron a las calles sin saber cómo protegerse. Su protesta frente al Parlamento de Canarias no era un gesto político, sino una pregunta sin respuesta: ¿quién vela por quienes están más cerca del peligro? En el silencio de las autoridades, los trabajadores recordaron que la primera línea no siempre elige estar ahí.
- El buque MV Hondius se aproximaba a Tenerife con personas expuestas al Hantavirus y los trabajadores portuarios aún no tenían ningún protocolo de seguridad establecido.
- Más de 50 trabajadores ignoraban si debían usar mascarilla, qué equipos de protección necesitaban o incluso si debían presentarse a trabajar el domingo.
- El sindicato TPT envió un comunicado urgente al presidente de la Autoridad Portuaria exigiendo respuestas concretas, pero no recibió ninguna contestación.
- La capacidad operativa del puerto de Granadilla para gestionar una emergencia real también estaba en duda: sin remolcadores garantizados ni coordinación clara desde Santa Cruz.
- Los trabajadores advirtieron que, si no llegaban protocolos antes de la llegada del buque, no descartaban bloquear el puerto como medida de presión extrema.
El domingo por la madrugada, el crucero MV Hondius estaba programado para atracar en el puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife. A bordo viajaban personas expuestas al Hantavirus. Menos de 48 horas antes, los trabajadores portuarios se concentraron frente al Parlamento de Canarias con pancartas que resumían su situación: "Puerto sin medios, puerto inseguro", "Sin protocolo no hay seguridad", "Queremos trabajo, no enfermedades".
Elena Ruiz, presidenta del sindicato TPT, explicó que los más de 50 trabajadores que estarían en la zona portuaria durante la llegada del buque no sabían cómo actuar. No conocían qué equipos de protección personal debían usar, ni qué hacer ante una emergencia. Ruiz había enviado un comunicado al presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, reclamando respuestas concretas. No hubo contestación.
A la incertidumbre sobre los protocolos se sumaba otra preocupación: la capacidad real del puerto de Granadilla para responder a una emergencia. Las maniobras de fondeo se coordinan habitualmente desde Santa Cruz de Tenerife, y no siempre hay remolcadores disponibles en Granadilla. Nadie había respondido qué ocurriría si el buque necesitaba asistencia urgente.
La protesta era una advertencia. El sindicato, que representa a 189 trabajadores en total, dejó claro que evaluaría las condiciones del domingo antes de decidir bajo qué términos trabajarían. Un bloqueo del puerto no estaba descartado si la situación no mejoraba. En toda Canarias crecía la inquietud ciudadana, pero para los trabajadores portuarios el riesgo no era abstracto: ellos serían los primeros en estar cerca del buque, y nadie les había dicho cómo protegerse.
El domingo por la madrugada, un crucero llegaría al puerto de Granadilla de Abona en Tenerife. A bordo viajaban personas expuestas al Hantavirus. Menos de 48 horas antes de ese arribo, los trabajadores portuarios se plantaron frente al Parlamento de Canarias en Santa Cruz de Tenerife con pancartas que gritaban lo que nadie quería escuchar: "Puerto sin medios, puerto inseguro". Otra rezaba: "Sin protocolo no hay seguridad". Una tercera, más cruda: "Queremos trabajo, no enfermedades".
Los Trabajadores del Puerto de Tenerife (TPT) no estaban pidiendo favores. Estaban pidiendo que alguien les dijera cómo no morir. El buque MV Hondius se aproximaba, y más de 50 personas que trabajaban en la zona portuaria no tenían ni idea de qué hacer cuando llegara. Elena Ruiz, presidenta del sindicato, fue clara en su diagnóstico: los trabajadores estaban desinformados. No sabían si debían ponerse mascarilla. No conocían qué equipos de protección personal necesitaban. Ignoraban completamente qué hacer si algo salía mal. Algunos ni siquiera sabían si debían presentarse a trabajar el domingo.
La incertidumbre no era abstracta. Ruiz había enviado un comunicado a Pedro Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria, pidiendo explicaciones concretas y medidas de seguridad reales. No había respuesta. Mientras tanto, los trabajadores seguían esperando, sin directrices claras, sin instrucciones sobre protección, sin nada que los tranquilizara. El sindicato representaba a 189 trabajadores en total, pero la preocupación inmediata era por esos más de 50 que estarían en la zona portuaria cuando el crucero llegara.
Había otra cuestión que inquietaba a Ruiz y a su equipo: la capacidad real del puerto de Granadilla para manejar una emergencia. Normalmente, las maniobras de fondeo se coordinaban desde Santa Cruz de Tenerife. No siempre había remolcadores disponibles en Granadilla. ¿Qué pasaría si el buque necesitaba asistencia? ¿Quién respondería? ¿Con qué recursos? Estas preguntas quedaban sin respuesta.
La protesta en el Parlamento era una advertencia. Los trabajadores no estaban siendo insubordinados. Estaban siendo realistas. Si la Autoridad Portuaria no proporcionaba información clara y protocolos establecidos, el sindicato evaluaría "el escenario" que encontrarían el domingo y bajo qué condiciones trabajarían. Dejaban abierta la puerta a medidas más contundentes: un bloqueo del puerto no era descartable si la situación no mejoraba.
En toda Canarias, la llegada del crucero del Hantavirus generaba inquietud. En Las Palmas de Gran Canaria y en Santa Cruz de Tenerife, ciudadanos convocaban concentraciones de protesta a través de redes sociales. Las autoridades también expresaban su preocupación. Pero para los trabajadores del puerto de Tenerife, la preocupación era más inmediata y más personal. Ellos serían los primeros en estar cerca del buque. Ellos serían los primeros en estar expuestos. Y nadie les había dicho cómo protegerse.
Notable Quotes
Los trabajadores están desinformados y se necesita un protocolo real antes de que el barco atraque o quede en fondeo— Elena Ruiz, presidenta del sindicato de trabajadores portuarios
La gente tiene miedo y duda de si debe acudir a su puesto de trabajo el domingo— Elena Ruiz, sobre la incertidumbre de los trabajadores
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué los trabajadores no simplemente se negaron a trabajar el domingo?
Porque necesitan el trabajo. Pero también porque esperaban que alguien en autoridad les diera las herramientas para hacerlo de forma segura. La protesta era una última oportunidad para que eso sucediera.
¿Qué hubiera pasado si el buque hubiera necesitado asistencia de emergencia?
Eso es lo que aterraba a Ruiz. Granadilla no tiene la infraestructura que tiene Santa Cruz. Los remolcadores no siempre están disponibles. Un puerto "sin medios" no puede responder a una crisis.
¿Crees que la Autoridad Portuaria subestimó el riesgo?
No lo sé. Pero el silencio es elocuente. Cuando los trabajadores envían un comunicado pidiendo protocolos y no reciben respuesta, eso dice algo sobre cómo se priorizan las cosas.
¿Qué hubiera significado un bloqueo del puerto?
Que los trabajadores estaban dispuestos a sacrificar ingresos inmediatos por seguridad. Eso es cuánto de serio era esto para ellos.
¿Crees que otros puertos en Europa enfrentarían la misma situación?
Probablemente no. Pero Canarias es una ruta de cruceros importante. La presión para que los buques atraquen es enorme. A veces esa presión gana sobre la prudencia.