En catorce minutos transformó un empate en una goleada
Durante casi dos décadas, Lionel Messi transformó el estadio Monumental en un altar de lo posible: de los 37 partidos que disputó en Argentina por Eliminatorias, solo cinco alcanzaron la perfección según la mirada crítica de Clarín. Este jueves, ante Venezuela, el capitán de 38 años cierra ese ciclo con la serenidad de quien ha cumplido una promesa larga y difícil. La historia del fútbol sudamericano rara vez ha visto a un hombre cargar tanto peso colectivo y convertirlo, partido a partido, en belleza.
- Messi jugará su último partido oficial en suelo argentino este jueves, y la despedida convierte al Monumental en un escenario cargado de nostalgia y expectativa simultáneas.
- De 37 partidos de Eliminatorias en Argentina, solo cinco merecieron la calificación perfecta de diez puntos, lo que revela cuán exigente ha sido el estándar aplicado al mejor jugador de la historia.
- Cada actuación perfecta coincidió con un momento bisagra: el primer embarazo de Antonela, el regreso tras su renuncia a la Selección, o la ruptura del récord histórico de goles sudamericanos superando a Pelé.
- El partido ante Bolivia en 2021 condensó décadas de espera: Messi lloró con barbijo, marcó tres goles y dijo en voz alta lo que había soñado en silencio durante años.
- El ciclo se cierra con el mismo escenario donde comenzó, dejando abierta la pregunta de si habrá algo más después, en otra cancha, bajo otras reglas.
Lionel Messi jugará este jueves su último partido oficial en Argentina, ante Venezuela en el Monumental, en la penúltima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas. A los 38 años, el capitán cierra un ciclo que comenzó cuando era adolescente. La ocasión invita a mirar hacia atrás, hacia los cinco encuentros donde su juego alcanzó la calificación perfecta de diez puntos según Clarín, de un total de 37 partidos disputados en territorio argentino.
El primero llegó el 2 de junio de 2012, cuando Argentina goleó a Ecuador 4-0 en el Monumental. Messi anotó un gol y repartió tres asistencias. Al marcar el tercero, se colocó la pelota bajo la camiseta: Antonela Roccuzzo estaba embarazada de Thiago. Esa noche también fue el inicio de una nueva fe colectiva en el equipo de Alejandro Sabella. Un mes después, en Mendoza, Argentina venció a Uruguay 3-0 y Messi volvió a recibir el diez. En catorce minutos convirtió un empate en goleada: anticipó al arquero Muslera, asistió a Di María y cerró la noche con un tiro libre ejecutado por debajo de una barrera que él sabía que saltaría.
Cuatro años más tarde, en San Juan, Messi regresó a la Selección tras su renuncia después de la final de la Copa América Centenario. Ante Colombia anotó un tiro libre colosal, asistió a Lucas Pratto y desequilibró a Di María con una gambeta de autor. Fue una noche de reivindicación personal y colectiva.
En septiembre de 2021, el Monumental celebró el primer título de Messi con la Mayor, conquistado en julio. Bolivia fue el espectador de la fiesta: Argentina ganó 3-0 y el capitán marcó los tres goles, superando a Pelé como máximo goleador de selecciones sudamericanas. Entre lágrimas y barbijo, confesó que lo había soñado durante mucho tiempo.
El último diez llegó en octubre de 2024, tras 333 días sin jugar en Argentina. Bolivia volvió a ser la víctima, esta vez en una goleada de 6-0: triplete de Messi y asistencias a Lautaro Martínez y Julián Álvarez. Ahora, ante Venezuela, se cierra el ciclo. Lo que venga después será en otra cancha, bajo otro contexto. La despedida es en el Monumental, donde todo empezó.
Lionel Messi jugará este jueves su último partido oficial en Argentina. Será contra Venezuela, en la penúltima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, en el estadio Monumental. A los 38 años, el capitán de la Selección cierra un ciclo que comenzó hace casi dos décadas, cuando era un adolescente que apenas empezaba a brillar en la cancha. Lo que promete ser una fiesta de despedida también es un momento para mirar hacia atrás, hacia esos encuentros donde todo se alineó perfectamente, donde su juego alcanzó una claridad casi imposible de describir.
Entre los 37 partidos que Messi disputó por Eliminatorias en territorio argentino, solo cinco recibieron la calificación máxima de diez puntos según la crónica de Clarín. Esos encuentros no fueron elegidos al azar. Cada uno marca un momento distinto de su trayectoria, una etapa diferente de su relación con la camiseta celeste y blanca. El primero llegó siete años después de su debut en la competencia. Era el 2 de junio de 2012, en el Monumental, cuando Argentina goleó a Ecuador 4-0. Messi anotó un gol y repartió tres asistencias. En el minuto 31 del primer tiempo, marcó el tercero con un remate de zurda desde el área grande, tras un pase de Gonzalo Higuaín. Luego buscó la pelota y se la colocó bajo la camiseta: Antonela Roccuzzo, su esposa, estaba embarazada por primera vez. Cinco meses después nació Thiago, el primero de sus hijos. Esa noche también fue la primera de muchas reivindicaciones públicas. Los hinchas comenzaban a creer en el equipo que estaba construyendo Alejandro Sabella.
Un mes después, el 12 de octubre de 2012, Argentina enfrentó a Uruguay en Mendoza y ganó 3-0. Nuevamente, Messi recibió la máxima calificación. En catorce minutos transformó un empate en una goleada. Abrió para Ángel Di María por la izquierda, se anticipó al arquero Muslera y definió de derecha entre sus piernas. Nueve minutos después, con una asistencia sutil, habilitó a Di María para el gol de Sergio Agüero. Completó la noche con un tiro libre ejecutado por debajo de una barrera que saltaría, tal como él sabía que lo haría. La pelota entró mansa, junto al palo izquierdo.
Cuatro años después, el 15 de noviembre de 2016, en San Juan, Argentina enfrentó a Colombia. Messi volvía después de haber renunciado a la Selección meses atrás, tras la derrota en la final de la Copa América Centenario. Edgardo Bauza lo convenció de regresar. Esa noche en San Juan, Messi rescató al equipo. Anotó un gol de tiro libre colosal, asistió a Lucas Pratto con una pase dulce y luego ejecutó una guapeada para desequilibrar a Di María. Fue preciso en cada lanzamiento desde los costados. Después del partido, encabezó una rebelión de los jugadores contra los periodistas, decisión que se mantendría hasta octubre de 2017, cuando Argentina se clasificó a Rusia 2018.
El 9 de septiembre de 2021, el Monumental estalló en ovaciones. La Selección había roto el maleficio: en julio se había consagrado campeona de la Copa América después de 28 años. Messi pudo festejar por primera vez con la Mayor. Bolivia fue apenas un espectador en la fiesta. Argentina ganó 3-0 y el capitán marcó los tres goles. Además, rompió un récord histórico: superó a Pelé como máximo anotador de selecciones sudamericanas, con 79 tantos. Entre lágrimas, con un barbijo en la boca por los protocolos de la pandemia, dijo: "Lo busqué hace mucho esto, lo soñé y gracias a Dios se me dio".
El último diez del 10 llegó el 15 de octubre del año pasado. Messi llevaba 333 días sin jugar en Argentina y regresó con todo. Nuevamente la víctima fue Bolivia, esta vez en una goleada de 6-0. Anotó un triplete y asistió a Lautaro Martínez y Julián Álvarez. Se notaba la ausencia porque pidió todas las pelotas, buscó jugar con todos. Ahora, con la Copa América como estandarte nuevamente, el bicampeonato ya estaba en el horizonte. Este jueves, ante Venezuela, cierra el ciclo. No habrá más partidos oficiales en Argentina. Lo que viene después, si es que viene algo, será en otra cancha, en otra competencia, en otro contexto. Por ahora, la despedida es en el Monumental, donde todo comenzó.
Citas Notables
Lo busqué hace mucho esto, lo soñé y gracias a Dios se me dio— Lionel Messi, tras marcar tres goles contra Bolivia en 2021 y superar el récord de Pelé
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué solo cinco partidos en 37 encuentros? ¿Qué hace que una actuación sea perfecta y no simplemente excelente?
Un diez no es solo ganar o jugar bien. Es cuando todo lo que toca se convierte en oro, cuando cada decisión es la correcta, cuando el equipo se mueve al ritmo de su varita mágica. Esos cinco partidos fueron momentos donde Messi no solo jugó, sino que transformó el resultado, la moral, el futuro.
Hay un patrón: Ecuador, Uruguay, Colombia, Bolivia dos veces. ¿Qué tienen en común esos rivales?
Algunos eran más débiles, es verdad. Pero lo importante no es quién estaba enfrente. Es lo que Messi necesitaba en ese momento. Contra Ecuador, era reivindicarse después de las críticas. Contra Uruguay, era demostrar que podía ganar clásicos. Contra Colombia, era volver de una renuncia. Contra Bolivia, era festejar títulos que había buscado toda la vida.
El gol que anotó contra Ecuador, cuando se puso la pelota bajo la camiseta. ¿Eso cambió algo?
Cambió todo. No solo para él, para su familia. Pero también para los hinchas. Fue el momento en que dejó de ser solo un jugador extraordinario y se convirtió en alguien que compartía su vida con nosotros. Esa camiseta con la pelota adentro fue un anuncio de alegría.
¿Qué significa que este jueves sea el último?
Significa que una era termina. No es solo un partido. Es el cierre de una historia que empezó cuando era casi un niño. El Monumental lo vio crecer, brillar, sufrir, consagrarse. Ahora lo despide.