Derribado de frente por la onda explosiva, igual que otros antes que él
Disidencias de las Farc del frente 'Jaime Martínez' bajo 'Iván Mordisco' han ejecutado ataques sistemáticos contra batallones militares, estaciones de policía y civiles con motos bomba, carros bomba y cilindros lanzados por drones. En 2025 se registraron 11 muertes solo en Cali; el ataque más letal del 21 de agosto dejó seis civiles muertos y 70 heridos; ataques recientes incluyen busetas cargadas de explosivos contra instalaciones militares.
- Más de 40 muertos en Valle y Cauca en cuatro años por más de 100 ataques
- Disidencias Farc frente 'Jaime Martínez' bajo Iván Mordisco responsables de la mayoría de ataques
- 11 muertes solo en Cali durante 2025; ataque del 21 de agosto dejó 6 civiles muertos y 70 heridos
- 28 ataques con drones reportados en una semana en zona rural de Jamundí
- 151 personas afectadas por daños en viviendas en ataques de junio de 2025
Más de 40 personas han muerto en Valle y Cauca por más de cien ataques con vehículos bomba y drones perpetrados por disidencias de las Farc en los últimos cuatro años, con escalada en 2025 y 2026.
En los últimos cuatro años, la región del Valle del Cauca y el departamento del Cauca han sido escenario de una campaña sistemática de violencia que ha dejado más de cuarenta muertos. Los ataques, perpetrados principalmente por disidencias de las Farc bajo el mando de Iván Mordisco, han superado el centenar de acciones y han evolucionado desde granadas lanzadas a mano hasta sofisticadas operaciones con vehículos cargados de explosivos y cilindros detonados mediante drones.
La escalada ha sido particularmente feroz en 2025 y lo que va de 2026. El 24 de abril de este año, una buseta pequeña —del tipo que normalmente transporta estudiantes— fue estacionada junto al cantón militar Pichincha, ubicado en las instalaciones de la Tercera Brigada del Ejército en el sur de Cali. Desde el vehículo se utilizó una rampa para lanzar cilindros explosivos contra el batallón. Menos de doce horas después, otro ataque golpeó el batallón de Ingenieros Nº 3 Coronel Agustín Codazzi en Palmira, donde tres cilindros fueron lanzados desde un carro bomba. Ambos ataques fueron atribuidos al grupo armado organizado residual Jaime Martínez, al servicio de Iván Mordisco.
Los números revelan la magnitud del problema. En 2025 murieron once personas solo en Cali por cinco atentados diferentes. El más letal ocurrió el 21 de agosto, cuando dos camiones cargados con ocho cilindros cada uno fueron detonados cerca de la base aérea Marco Fidel Suárez. Seis civiles murieron y setenta más resultaron heridos. Tres días antes, el 10 de junio, una escalada terrorista coordinada dejó cinco muertos —tres civiles en Cali y dos policías en el norte del Cauca— y más de ochenta heridos en ambos departamentos. En ese ataque, motos bomba fueron detonadas a control remoto en tres barrios de Cali: Meléndez, Los Mangos y Manuela Beltrán. Un censo realizado por la Alcaldía de Cali con apoyo de la Personería y la Unidad para las Víctimas contabilizó 151 personas afectadas por daños en sus viviendas y 113 inmuebles averiados en esos tres sectores.
La violencia no distingue entre objetivos militares y civiles. En junio de 2024, Rafael González, un cuidador de motocicletas y vendedor ambulante venezolano que había llegado a Jamundí buscando un mejor futuro, fue alcanzado de frente por la onda explosiva de una moto bomba detonada en el centro del municipio. Murió semanas después por sus heridas. Un año más tarde, en junio de 2025, Henry Obando, conocido en el barrio Meléndez como Barbas por su larga barba que lo distinguía como cuidador de motos durante más de una década, fue derribado por otra explosión en el mismo tipo de ataque. Ambos hombres fueron víctimas de la misma estructura criminal.
Los ataques contra la Fuerza Pública han sido constantes. En julio de 2024, un niño de diez años llamado Dylan murió cuando disidentes lanzaron granadas en zona rural del corregimiento de El Plateado en Cauca. En diciembre de 2024, una moto bomba explotó en un puesto de control de la Policía en Jamundí, dejando dieciséis heridos. El policía Kevin Alejandro Martínez murió en el incidente. En marzo de 2025, cinco militares fueron asesinados en un ataque contra un contingente en zona rural de Balboa. En septiembre, el patrullero David Fabián Rodríguez fue asesinado en un ataque contra la estación de policía en El Carmelo, Cajibío. En diciembre, los policías Jorge Leonardo Gómez Ochoa y Robert Steven Melo Londoño fueron asesinados mientras patrullaban en el barrio Mariano Ramos de Cali.
La sofisticación de los ataques ha aumentado. En febrero de este año, la Policía Metropolitana de Cali frustró un atentado al detener a tres mujeres en la Terminal de Transportes con más de sesenta kilos de pentolita proveniente de Ipiales y presuntamente de Ecuador. Dos semanas después, una moto bomba fue abandonada en el puente Valencia sobre la vía Panamericana y fue detonada de manera controlada por personal antiexplosivos. El 23 de marzo, un artefacto explosivo detonó en la vía Panamericana en zona de Las Piedras, entre Timbío y Rosas en el sur caucano, dejando heridos a diez civiles y cinco uniformados. El patrullero Juan David Grande Cantero murió en ese ataque.
La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, reportó que solo en la zona rural de Jamundí se habían contabilizado veintiocho ataques con drones lanzados en una semana. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, ofreció una recompensa de cincuenta millones de pesos por información que permitiera identificar a los autores de los ataques. El 16 de diciembre de 2025, disidentes atacaron el centro del municipio de Buenos Aires en Cauca con cilindros bomba y granadas lanzadas mediante drones, destruyendo las sedes de la Alcaldía, el Archivo Municipal, la Policía y el Banco Agrario. Diecisiete policías repelieron el ataque, que se prolongó durante siete horas desde antes de las seis de la mañana.
La violencia ha dejado cicatrices profundas en la región. Cientos de personas han resultado heridas, familias han sido desplazadas y viviendas destruidas en ataques que parecen dirigidos tanto contra objetivos militares como contra la población civil. La mayoría de las más de cuarenta víctimas mortales han sido civiles. Los ataques continúan sin control aparente, con una frecuencia que sugiere una capacidad operativa sostenida y recursos que no muestran signos de agotamiento.
Citas Notables
De acuerdo con las primeras verificaciones, algunos de estos elementos habrían sido accionados. Se hallaron tres artefactos explosivos al interior de las instalaciones del cantón militar y uno más en sus alrededores.— Tercera Brigada del Ejército, informe sobre ataque del 24 de abril de 2026
Solo en la zona rural de Jamundí se habían contabilizado 28 ataques con drones hasta hace una semana.— Gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué estos grupos siguen atacando después de cuatro años sin que parezca haber una respuesta efectiva?
Porque tienen territorio, financiamiento y una estructura de mando intacta. Iván Mordisco controla el frente Jaime Martínez desde zonas rurales donde el Estado tiene presencia limitada. Cada ataque demuestra que pueden actuar cuando quieren.
¿Qué diferencia hay entre los ataques de 2022 y los de 2025?
La escala y la sofisticación. Al principio eran granadas lanzadas a mano. Ahora usan drones para lanzar cilindros, busetas cargadas de explosivos, carros bomba coordinados. En junio de 2025 atacaron tres barrios simultáneamente.
¿Por qué atacan a civiles si su objetivo declarado es la Fuerza Pública?
Porque viven en los mismos barrios. Un cuidador de motos, un vendedor ambulante, están en el lugar equivocado cuando explota una bomba. O quizás los ataques no distinguen porque el objetivo es sembrar terror en toda la región.
¿Hay algún patrón en dónde atacan?
Sí. Jamundí, que está a quince minutos de Cali, es un punto de concentración. La zona rural del Cauca, especialmente alrededor de Popayán. Y dentro de Cali, los barrios del sur y oriente donde hay presencia militar o de policía.
¿Qué significa que hayan incautado sesenta kilos de explosivos en febrero?
Que hay más en camino. Que la frontera con Ecuador sigue siendo una fuente de abastecimiento. Que lo que se incauta es probablemente una fracción de lo que entra.
¿Cuál es el costo real para una ciudad como Cali?
Más de cuarenta muertos es una cifra. Pero hay ciento cincuenta y una personas con viviendas destruidas, cientos heridos, comunidades que viven con miedo, estudiantes que se refugian en coliseos durante tiroteos. Es una ciudad bajo asedio.