Cinco mil millones para inteligencia, no para uniformes
En los días que siguen a una elección, los líderes políticos llevan sus visiones al umbral del poder que aún no ejercen. Rafael López Aliaga se reunió con la presidenta electa Keiko Fujimori para presentar dos propuestas concretas: cinco mil millones de soles destinados a tecnología de seguridad ciudadana, y un plan para que los impuestos mineros financien directamente la infraestructura del sur olvidado. Es el momento en que las promesas de campaña buscan convertirse en política de Estado, y en que las alianzas se tejen antes de que comience el verdadero peso de gobernar.
- La extorsión y el sicariato mantienen en vilo a millones de peruanos, y López Aliaga llegó con una respuesta cifrada en cinco mil millones de soles para inteligencia, geolocalización e interceptación legal de comunicaciones.
- El exalcalde no solo trajo números: ofreció al general retirado José Baella y un equipo técnico de Renovación Popular para ejecutar las estrategias de seguridad antes de que termine el año.
- El Plan Sur confronta décadas de abandono estatal en las regiones sureñas, proponiendo que la mitad de los impuestos mineros se convierta directamente en colegios, hospitales, agua potable y albergues contra las heladas.
- El mecanismo elegido —Obras por Impuestos— busca cortocircuitar la burocracia redistributiva y llevar recursos de las empresas mineras directamente a las comunidades que los necesitan.
- La reunión también selló la coordinación legislativa entre Fuerza Popular y Renovación Popular en el nuevo Congreso bicameral, confirmando que el encuentro fue de alianza, no de negociación tensa.
- Las propuestas son concretas y tienen nombres y cifras, pero su destino final depende de si Fujimori decide incorporarlas a su agenda cuando asuma el poder en agosto.
Rafael López Aliaga se reunió con Keiko Fujimori pocos días después de que ella ganara las elecciones presidenciales, en el marco de la ronda de consultas que la mandataria electa mantiene con líderes políticos antes de asumir en agosto. No fue un encuentro de cortesía: López Aliaga llegó con un portafolio de propuestas estructuradas y con números.
La primera y más urgente apuntaba a la seguridad ciudadana. Propuso destinar cinco mil millones de soles —la mitad de un crédito suplementario de diez mil millones que el gobierno planea solicitar— a equipos de inteligencia, sistemas de geolocalización, tecnología de interceptación legal de comunicaciones y una central de recompensas para combatir la extorsión y el sicariato. Además, ofreció al general retirado José Baella al frente de un equipo técnico de Renovación Popular dispuesto a trabajar junto al próximo gobierno, con la ambiciosa meta de reducir la criminalidad antes de que termine el año.
La segunda propuesta llevaba nombre propio: Plan Sur. Partía de una convicción que López Aliaga ha sostenido durante años: el sur del país ha sido históricamente marginado. Su solución era directa: que el cincuenta por ciento de los impuestos generados por la minería fluyera, a través del mecanismo de Obras por Impuestos, directamente a infraestructura en las regiones sureñas. Colegios, hospitales, programas contra la anemia infantil, albergues para las heladas, agua potable y saneamiento. También insistió en priorizar obras de prevención ante El Niño, fenómeno que golpea esa zona con inundaciones y pérdidas agrícolas cada varios años.
La reunión cerró con una conversación sobre la mecánica del nuevo Congreso bicameral, donde Fuerza Popular y Renovación Popular acordaron coordinar sus votos. Fue un encuentro de alianza política. Al salir, López Aliaga informó a la prensa sobre lo conversado: propuestas con cifras, mecanismos y equipos listos. Ahora la decisión de incorporarlas al gobierno recae en Fujimori.
Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular, se sentó con Keiko Fujimori días después de que ella ganara las elecciones presidenciales. Era su primer encuentro desde la contienda electoral, parte de la ronda de conversaciones que la mandataria electa mantiene con los líderes políticos antes de asumir el cargo en agosto.
López Aliaga llegó con un portafolio de propuestas. Lo central: destinar cinco mil millones de soles —exactamente la mitad de un crédito suplementario de diez mil millones que el gobierno planea solicitar— exclusivamente a seguridad ciudadana. No era dinero para patrullas convencionales. Hablaba de equipos de inteligencia, sistemas de geolocalización, tecnología para interceptar comunicaciones de forma legal, y una central de recompensas diseñada para golpear la extorsión y el sicariato. El exalcalde de Lima sabía que estos delitos eran la preocupación que mantenía despiertos a los votantes.
Pero López Aliaga traía más que números. Ofreció a Renovación Popular como socio ejecutor. El general José Baella, retirado del servicio activo, encabezaría un equipo técnico que trabajaría codo a codo con el próximo gobierno. La promesa era ambiciosa: reducir la criminalidad antes de que terminara el año. No era una meta modesta.
La segunda propuesta que presentó llevaba un nombre: Plan Sur. La idea partía de una observación política que López Aliaga ha repetido durante años: el sur del país ha sido históricamente abandonado. Su solución era directa. Propuso que el cincuenta por ciento de los impuestos que genera la actividad minera fluyera directamente a obras de infraestructura en las regiones sureñas. No a arcas nacionales. No a redistribución burocrática. Directamente al sur.
Ese dinero financiaría lo que las comunidades rurales llevan décadas pidiendo: colegios nuevos, hospitales equipados, programas específicos contra la anemia infantil, albergues para proteger a las familias durante las heladas que matan ganado y arruinan cosechas, sistemas de agua potable y saneamiento. El mecanismo propuesto era Obras por Impuestos, un modelo que permite a empresas mineras ejecutar proyectos de infraestructura a cambio de créditos fiscales.
López Aliaga también insistió en que se priorizaran recursos para obras de prevención ante El Niño. Sabía que el fenómeno climático golpea con dureza el sur cada varios años, dejando inundaciones, deslizamientos y pérdidas agrícolas. Prevenir era más barato que reconstruir.
La reunión también tocó la mecánica del nuevo Congreso. Ambos líderes conversaron sobre cómo Fuerza Popular y Renovación Popular coordinarían sus votos en la legislatura bicameral que Fujimori presidirá. Fue un encuentro de alianza política, no de confrontación. Ambos partidos señalaron disposición para trabajar juntos en la agenda del próximo gobierno.
Cuando López Aliaga salió de la reunión, informó a la prensa sobre lo conversado. Cinco mil millones para inteligencia y combate al crimen. El Plan Sur para infraestructura sureña. Un equipo técnico listo para ejecutar. Eran propuestas concretas, con números, con nombres, con mecanismos. Ahora dependía de si Fujimori, ya con el poder en sus manos, decidía incorporarlas a su agenda de gobierno.
Citas Notables
Renovación Popular pondrá a disposición del próximo Gobierno su equipo técnico en seguridad para apoyar la ejecución de estrategias que permitan reducir la criminalidad en el país antes de fin de año— Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué López Aliaga eligió este momento, justo después de las elecciones, para presentar estas propuestas?
Porque es cuando tiene más peso político. Fujimori aún no asume, pero ya es la presidenta electa. Los líderes que quieren influencia en el próximo gobierno tienen una ventana de tiempo para hacerlo. López Aliaga no quería llegar después con demandas; quería ser parte de la conversación desde el inicio.
¿Qué hay detrás de la insistencia en destinar dinero a inteligencia y no a más policías?
La extorsión y el sicariato no se resuelven con más uniformes en la calle. Son crímenes que requieren información, seguimiento de redes, interceptación de comunicaciones. López Aliaga está diciendo que el dinero debe ir donde el crimen realmente opera: en las sombras, en los teléfonos, en los movimientos de dinero.
El Plan Sur suena como una promesa electoral. ¿Es realista que el cincuenta por ciento de impuestos mineros vaya directamente al sur?
Es una propuesta política, no una ley ya aprobada. Pero López Aliaga sabe que el sur tiene poder electoral y que la minería genera recursos. Está jugando a que Fujimori, que necesita legitimidad en regiones donde no ganó, vea esto como una oportunidad política.
¿Qué gana Renovación Popular con ofrecer su equipo técnico?
Influencia en la ejecución. Si el general Baella y su equipo están dentro del gobierno diseñando la estrategia de seguridad, Renovación Popular tiene voz en decisiones clave. Es poder sin necesidad de tener la presidencia.
¿Hay riesgo en prometer reducir criminalidad antes de fin de año?
Sí. Es una meta que probablemente no se cumpla. Pero López Aliaga está apostando a que la intención y los recursos importan más que los resultados inmediatos. Si el crimen baja aunque sea un poco, dirá que funcionó. Si no baja, culpará a la ejecución, no al plan.