Lima enfrenta déficit crítico de espacios públicos para refrescarse en verano de hasta 33°C

Pobladores de zonas como Callao y distritos periféricos enfrentan restricción de acceso a espacios de recreación acuática en condiciones de calor extremo.
Lima parece estar peleada con el agua
A pesar de ser la única capital sudamericana con vista al mar, la ciudad carece de infraestructura acuática pública comparable a otras capitales.

Lima es la única capital sudamericana con acceso al mar pero carece de infraestructura acuática pública comparable a Buenos Aires, Bogotá o Río de Janeiro. Las pocas piscinas municipales existentes enfrentan problemas: precios elevados, agua contaminada o cierre permanente por seguridad, obligando a residentes a comprar piscinas portátiles.

  • Lima es la única capital sudamericana con acceso al mar pero carece de piscinas municipales y playas públicas seguras
  • Dieciocho playas en la costa limeña están clasificadas como "no saludables" según el Ministerio de Salud
  • Temperaturas pronosticadas de hasta 33 grados centígrados para el verano 2023
  • Perú enfrentará estrés hídrico crítico para 2040 según el Instituto de Recursos Mundiales

Lima enfrenta un déficit crítico de piscinas municipales y playas accesibles mientras se pronostican temperaturas de hasta 33°C, lo que impulsa soluciones como playas artificiales privadas.

Un bañista se lanzó a la pileta de Chorrillos en pleno verano limeño, y lo que pasó después resume perfectamente el dilema de una ciudad que parece rechazar el agua. Los agentes de Serenazgo cercaron el espacio con carteles de advertencia. El mensaje fue directo: si volvía a ocurrir, la pileta se vaciaría para siempre. El municipio explicó después que el agua contenía químicos tóxicos, había cables eléctricos expuestos y tuberías con puntas afiladas. La piscina se rellenó, pero la conversación sobre qué hacer con el calor se quedó vacía.

Lima enfrenta temperaturas que alcanzarán los 33 grados centígrados este verano, y la ciudad carece de espacios públicos donde la gente pueda refrescarse sin riesgo. Es una paradoja incómoda: Lima es la única capital sudamericana con vista al océano, pero no tiene la cantidad de piscinas municipales, natatorios y parques acuáticos que poseen ciudades como Buenos Aires, Bogotá, Quito o Río de Janeiro. Las pocas que existen enfrentan problemas graves. La piscina del Parque Huiracocha en San Juan de Lurigancho triplicó su tarifa de entrada, pasando de ocho a veinticinco soles. Muchas piletas ornamentales de la capital permanecen cerradas de forma permanente. Algunos vecinos del Callao, en lugar de bajar a la playa, prefieren comprar piscinas portátiles para sus casas.

La infraestructura acuática pública que existe se concentra en dos parques zonales: Manco Cápac en Carabayllo y Huáscar en Villa El Salvador. Existen también parques acuáticos privados en el norte (La Laguna Azul) y sur (Paraíso del Sur) de la ciudad. Recientemente apareció la playa artificial de La Granja Villa de Comas, completa con olas generadas mecánicamente. Empresas privadas ya anunciaron planes para construir lagunas artificiales adicionales en los próximos años, inspiradas en proyectos como San Alfonso del Mar en Valparaíso, que ocupa ocho hectáreas.

Las playas artificiales se convirtieron en tema de campaña electoral hace poco. Aunque algunos criticaron la complejidad de la propuesta, el alcalde actual señaló una necesidad legítima: democratizar el acceso al mar para todos. Esto cobra sentido cuando se observa el estado real de las playas limeñas. Aunque la Costa Verde comenzó a desarrollarse desde los años sesenta gracias al arquitecto Ernesto Aramburú Menchaca, muchas de sus playas no son seguras para bañarse. Según la plataforma Verano Saludable del Ministerio de Salud, dieciocho playas en la costa de Lima y sus alrededores están clasificadas como "no saludables". La lista incluye Chorrillos, Punta Hermosa, Punta Negra, Pucusana, Asia, Ancón, Lurín y Villa El Salvador.

A eso se suma un catálogo de problemas adicionales: oleajes anómalos recientes en el Callao, playas de acceso difícil como La Perla, playas peligrosas como Marbella, playas destruidas por decisiones municipales como La Herradura, playas ocupadas por negocios como Los Yuyos, y playas que cierran periódicamente con sogas y estacas para impedir el paso público. El panorama es de fragmentación y exclusión.

El futuro promete intensificar estos problemas. El Senamhi ha documentado que cada verano tiende a ser más caluroso que el anterior, salvo por fenómenos climáticos como El Niño o La Niña. El Instituto de Recursos Mundiales proyecta que Perú enfrentará uno de los mayores niveles de estrés hídrico del planeta para 2040. Crecer hacia el mar dejará de ser una opción y se convertirá en una necesidad de supervivencia urbana. Tras la inauguración de la última etapa de la Costa Verde en el Callao, que conecta Chorrillos con La Punta, y con proyectos como el teleférico Vaivén Miraflores y una terminal de cruceros en construcción, la Costa Verde experimentará una transformación completa. La pregunta es si esa transformación será más amable con los bañistas que buscan simplemente escapar del calor.

El municipio de Chorrillos advirtió que la pileta tiene agua tratada con químicos no aptos para el consumo, cables eléctricos expuestos y tuberías en punta que son un riesgo para los bañistas
— Municipio de Chorrillos
Aunque fue inicialmente criticado por la complejidad de su propuesta, el actual alcalde apuntó a la legítima necesidad de democratizar el acceso al mar
— Alcalde de Lima
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué una ciudad junto al mar tiene tan pocas piscinas públicas?

Model

Porque Lima creció de espaldas al agua. Aunque la Costa Verde se diseñó desde los sesenta, nunca fue pensada como espacio democrático. Las playas que existen son inseguras, contaminadas o de difícil acceso. Y las piscinas municipales que hay son caras o están cerradas.

Inventor

¿Qué pasó con la pileta de Chorrillos?

Model

Un vecino se metió a refrescarse y fue amenazado con cierre permanente. El agua tenía químicos, cables eléctricos sueltos. Pero el verdadero problema es que la gente tiene tan pocas opciones que se arriesga en lugares peligrosos.

Inventor

¿Las playas artificiales son la solución?

Model

Son un parche. Resuelven el problema para quien puede pagar. Pero Lima necesita espacios públicos reales, seguros y gratuitos. Las playas artificiales privadas solo profundizan la desigualdad.

Inventor

¿Qué dice el cambio climático sobre esto?

Model

Que el problema va a empeorar. Cada verano es más caluroso. Para 2040, Perú enfrentará estrés hídrico severo. Una ciudad sin acceso público al agua en ese contexto es insostenible.

Inventor

¿Qué debería cambiar?

Model

La Costa Verde necesita transformarse en un espacio verdaderamente público. No solo infraestructura, sino voluntad política de garantizar que refrescarse no sea un privilegio.

Contáctanos FAQ