Las unidades secretas de drones ucranianas que frenan la ofensiva rusa

Reportaje documenta eliminación de soldados rusos mediante ataques con drones y operaciones coordinadas que generan bajas enemigas, aunque no especifica cifras de víctimas civiles o desplazados.
Los pilotos son muy valiosos. Necesitamos entre tres meses y un año para formarlos.
Kyr explica por qué Ucrania retiró a los operadores de drones de la primera línea hacia centros de coordinación seguros.

Centros ocultos en Ucrania coordinan operaciones de miles de drones pilotados por civiles y militares que han obligado a retroceder a fuerzas rusas hasta 15 kilómetros en el sur de Zaporiyia. El Grupo Lazar, unidad de élite surgida en 2022, se ha convertido en una de las fuerzas más letales del país, clasificada entre las cinco unidades más efectivas de Sistemas No Tripulados de Ucrania.

  • Mil drones coordinados desde un centro de operaciones en Ucrania
  • 6.641 objetivos atacados en junio de 2024
  • Grupo Lazar destruyó equipamiento ruso valorado en más de 12.000 millones de dólares
  • Alcance operativo aumentó de 5 kilómetros a 40-60 kilómetros desde 2022
  • Fuerzas rusas retrocedieron 15 kilómetros en el sur de Zaporiyia

Ucrania opera centros de coordinación secretos que controlan miles de drones para contener la invasión rusa, con pilotos especializados que han destruido equipamiento enemigo valorado en más de 12.000 millones de dólares.

En algún lugar de Ucrania, detrás de una puerta que nadie notaría, hay una habitación llena de pantallas. Desde aquí, en este preciso momento, un comandante llamado Kyr coordina el vuelo de mil drones. Afuera, el edificio parece inofensivo. Adentro, la guerra se ve en tiempo real.

Kyr fue comerciante de grano antes de esto. Ahora dirige un centro de coordinación de aeronaves no tripuladas que cubre el territorio desde Konstantinivka, en Donetsk, hasta Energodar, en Zaporiyia. En los monitores se ve de todo: un soldado ruso agitándose bajo el fuego de un dron, humareda levantándose de arboledas ocupadas, explosiones que arrasan posiciones enemigas. El 28 de junio, cuando un periodista visitó el lugar, el centro había atacado 6.641 objetivos ese mes. "Esa es nuestra respuesta. Los vamos a matar a todos", dice Kyr, refiriéndose a la ofensiva aérea rusa del 27 de junio contra Zaporiyia, donde atacaron dos autobuses y la sede del gobernador local.

La mayoría de los operadores aquí no llevan uniforme. Visten bermudas y chanclas. Bragman, de 34 años, es ingeniero informático. Su trabajo es identificar la artillería enemiga mediante un sistema que diseñó: recibe datos de drones equipados con sensores acústicos que capturan la "huella acústica" de cada arma rusa. Su pantalla muestra decenas de cuadrículas rojas. "Son los que hemos atacado", señala. En otra sala, Safari explica cómo destruyeron un centro de mando ruso en Vasylivka combinando inteligencia de siete fuentes distintas: señales wifi, redes sociales, agentes sobre el terreno, imágenes de drones. Tres meses de investigación llevaron a una explosión que arrasó el emplazamiento.

El Grupo Lazar, la unidad de élite que Kyr comanda, nació en 2022 cuando Pavlo Yelizarov, un empresario y productor de televisión que se había unido como voluntario, compró un dron agrícola a traficantes de cigarrillos por 10.000 dólares. El 6 de mayo de 2022, ese aparato realizó su primer vuelo con una mina antitanque. Al principio solo había cinco pilotos. Kyr se unió en noviembre de 2022 después de combatir en Donbás, resultar herido y ver a un subalterno manejar un Mavic chino. "Vi que era el futuro", recuerda. La unidad se estableció oficialmente en septiembre de 2022. Desde entonces, Lazar figura entre las cinco unidades más letales de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania. Cuando Putin se jactó el año pasado de que sus drones habían destruido material enemigo por 2.000 millones de dólares, la revista Forbes aclaró que solo Lazar había dejado inoperativos miles de tanques, piezas de artillería y otra parafernalia bélica valorada en más de 12.000 millones de dólares.

Ucrania ha retirado a los pilotos de la primera línea, donde antes se escondían en búnkers, y los ha concentrado en grandes salas que parecen centros de videojuegos pero transmiten la realidad brutal de la guerra en directo. "Los drones cuestan cientos o pocos miles de euros. Pero los pilotos son muy valiosos. Necesitamos entre tres meses y un año para formarlos", explica Kyr. El alcance operativo ha aumentado dramáticamente: cuando Lazar comenzó, los Mavic debían actuar a 3 o 5 kilómetros del frente. Ahora pueden estar a 40 o 60 kilómetros. Kyr ha obligado a los rusos a retroceder al menos 15 kilómetros en el sur de Zaporiyia, abandonando cuatro aldeas.

En otra ubicación, Da Vinci comanda operaciones contra la logística rusa que abastece Crimea usando drones Hornet. Los rusos han comenzado a camuflar sus camiones militares pintándolos de blanco, pero los operadores ucranianos los reconocen por las unidades móviles antiaéreas o los sistemas de interferencia electrónica que los acompañan. Más adelante, en un búnker subterráneo rodeado de árboles y mallas de camuflaje, Denis se comunica con camaradas que pilotan drones Shark para golpear convoyes cerca de Melitopol. De repente, alguien grita: "¡Atención, hay un dron ruso en el cielo! ¡Acompañado de un Molniya! ¡Todos dentro del búnker!".

Desde finales del año pasado, el centro de coordinación libra una batalla personal contra la Brigada Varyag, una unidad de élite rusa equipada con algunos de los mejores drones disponibles, incluyendo aparatos experimentales de fibra óptica con alcance de hasta 30 kilómetros. Vladyslav Voloshyn, portavoz de las Fuerzas Armadas ucranianas del sur, reconoció hace pocas semanas que Varyag es una de las mejores unidades de sistemas no tripulados de Rusia. Llegaron a Zaporiyia en junio y se instalaron en la central nuclear de Energodar, usándola como escudo. "Los buscaremos y los mataremos a todos", dice Kyr. Es un duelo entre pilotos de élite que recuerda a los "ases voladores" de la Primera Guerra Mundial.

En la línea de confrontación, los spotters —observadores especializados— arriesgan sus vidas acercándose a la zona de combate para lanzar físicamente los drones que serán pilotados desde la distancia. Cuba, un militar de 54 años, dirige un pelotón que está a punto de transferir bombarderos pesados capaces de volar a 80 kilómetros por hora y recorrer 40 kilómetros. El viaje hasta el lugar de lanzamiento atraviesa estepas marcadas por zanjas de alambre de espino, túmulos de tierra y búnkers. Usan vehículos blindados, sistemas de interferencia electrónica y fusiles "cazadrones". "Pero hablar de seguridad en este trabajo es algo hipotético. No hay protección absoluta", admite Cuba. La guerra de drones en Ucrania ha evolucionado hacia un conflicto de especialistas, donde pilotos entrenados durante meses o años se han convertido en el recurso más valioso del campo de batalla.

Esa es nuestra respuesta. Los vamos a matar a todos.
— Comandante Kyr, jefe del centro de coordinación de drones
Los buscaremos y los mataremos a todos.
— Kyr, refiriéndose a la Brigada Varyag rusa
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Ucrania decidió sacar a los pilotos de la primera línea? Parece un cambio importante.

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Porque descubrieron que los pilotos son más valiosos que los drones. Un dron cuesta cientos o pocos miles de euros. Pero entrenar a un piloto lleva entre tres meses y un año. Si pierdes un piloto, pierdes esa experiencia, esa capacidad. Así que los sacaron de los búnkers en la primera línea y los concentraron en centros seguros donde pueden operar desde más lejos.

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¿Y eso cambió la forma de combatir?

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Completamente. Cuando empezó el Grupo Lazar, los drones Mavic tenían que actuar a 3 o 5 kilómetros del frente. Ahora pueden estar a 40 o 60 kilómetros. Aumentaron la potencia de las baterías, mejoraron las antenas. Es como si de repente tus ojos pudieran ver mucho más lejos.

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¿Qué significa eso en términos militares?

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Significa que obligaron a los rusos a retroceder 15 kilómetros en el sur de Zaporiyia. Significa que pueden atacar posiciones enemigas sin estar cerca del fuego. Significa que los rusos ahora tienen que proteger a sus propios pilotos de drones porque Ucrania los busca y los mata.

Inventor

Hablas de la Brigada Varyag como si fuera un rival específico.

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Lo es. Es una unidad de élite rusa con drones experimentales de fibra óptica que pueden alcanzar 30 kilómetros. Se instalaron en la central nuclear de Energodar. Es un duelo entre especialistas, como los ases voladores de la Primera Guerra Mundial, pero con máquinas.

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¿Cuál es el riesgo real para los operadores ucranianos?

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Los spotters, los que lanzan físicamente los drones, cruzan estepas llenas de zanjas y alambre de espino. Usan blindados y sistemas de interferencia, pero Cuba, que comanda esas operaciones, es honesto: no hay protección absoluta. Es una lotería cada vez que salen.

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