Las últimas palabras de brasileña víctima del atentado en Niza: "Digan a mis hijos que los amo"

Simone Barreto Silva, madre de tres hijos, fue asesinada junto con otras dos personas en el ataque terrorista en la basílica Notre-Dame de Niza.
Digan a mis hijos que los amo
Las últimas palabras de Simone Barreto Silva antes de fallecer por las heridas del ataque en la basílica de Niza.

En la mañana de un jueves ordinario en Niza, una mujer brasileña que rezaba en la basílica Notre-Dame fue alcanzada por la violencia que irrumpe, sin aviso, en los espacios más sagrados. Simone Barreto Silva, madre de tres hijos y soñadora de un restaurante propio, logró cruzar la calle cubierta de sangre antes de morir, dejando como legado unas últimas palabras dirigidas a quienes más amaba. Su muerte, junto a la de otras dos personas, recuerda que detrás de cada estadística hay una vida entera —una historia, un sueño, una familia— que el mundo apenas alcanza a conocer cuando ya es demasiado tarde.

  • Un joven tunecino de 21 años entró armado a una basílica en plena mañana y atacó a los fieles que rezaban, sembrando el terror en uno de los espacios donde la gente busca precisamente lo contrario.
  • Simone Barreto Silva, herida de gravedad, reunió fuerzas para cruzar la calle y llegar a un restaurante vecino, donde el dueño la vio llegar cubierta de sangre y escuchó sus últimas advertencias sobre el atacante.
  • A pesar de los intentos de quienes la rodeaban por ayudarla, Simone murió hora y media después; sus últimas palabras —'Digan a mis hijos que los amo'— se convirtieron en el símbolo humano más desgarrador del ataque.
  • El ataque dejó tres muertos en total, incluida una mujer degollada dentro de la basílica y el sacristán del templo, padre de dos niñas, agudizando el debate sobre la violencia contra comunidades religiosas en Europa.
  • Brasil respondió con una nota oficial de repudio, asistencia consular a la familia de Simone y declaraciones del presidente Bolsonaro, quien calificó el ataque como un acto de 'cristofobia'.

El jueves por la mañana, mientras los fieles rezaban en la basílica Notre-Dame de Niza, un hombre de 21 años originario de Túnez irrumpió con un cuchillo. Entre las víctimas estaba Simone Barreto Silva, brasileña de 44 años nacida en Salvador de Bahía, madre de tres hijos y cuidadora de ancianos en la Costa Azul francesa. Soñaba con abrir algún día un restaurante de comida brasileña en Niza. Ese sueño quedó truncado.

Herida de gravedad, Simone logró cruzar la calle y llegar a un restaurante cercano. El dueño, Brahim Jelloule, la vio aparecer cubierta de sangre y aún capaz de hablar: advertía que había alguien armado dentro de la iglesia. Su hermano y un empleado intentaron entrar a ayudar, pero el atacante los disuadió. Simone murió una hora y media después, en ese mismo refugio improvisado. Antes de fallecer, pronunció sus últimas palabras: 'Digan a mis hijos que los amo'.

El ataque cobró dos vidas más: una mujer de 60 años degollada dentro de la basílica y el sacristán del templo, un laico de 55 años casado y padre de dos niñas. En total, tres muertos en un lugar de oración.

Desde Brasil, el presidente Jair Bolsonaro lamentó el crimen en su conexión semanal por Facebook y calificó el ataque como un acto de 'cristofobia'. El gobierno brasileño emitió una nota oficial de repudio y anunció asistencia consular para la familia de Simone, la mujer que murió lejos de casa, pensando en sus hijos.

El jueves por la mañana en Niza, mientras los fieles rezaban dentro de la basílica Notre-Dame, un hombre de 21 años originario de Túnez entró armado con un cuchillo. Lo que sucedió en los minutos siguientes dejó tres personas muertas, entre ellas una brasileña de 44 años llamada Simone Barreto Silva, quien logró escapar del templo pero no sobreviviría a sus heridas.

Barreto Silva nació en Salvador de Bahía y era madre de tres hijos. Vivía en la Costa Azul francesa desde hace varios años, donde trabajaba cuidando ancianos. Pero su verdadera pasión era la cocina. Soñaba con abrir un restaurante de comida brasileña en Niza, un proyecto que nunca llegaría a concretar. El jueves estaba en la basílica rezando cuando el atacante irrumpió en el lugar.

Cubierta de sangre, logró cruzar la calle hacia un restaurante cercano. Brahim Jelloule, dueño del establecimiento, la vio llegar en ese estado. "Cruzo la calle, cubierta de sangre", recordaría después. Simone aún podía hablar. "Decía que había alguien dentro de la iglesia", contó Jelloule a la radio France Info. El hermano de Jelloule y un empleado intentaron entrar para ayudar, pero vieron al atacante armado con el cuchillo y no pudieron hacer nada. Simone murió una hora y media después de haber sido herida, en el restaurante donde había buscado refugio.

Antes de fallecer, pronunció sus últimas palabras: "Digan a mis hijos que los amo". El mensaje, difundido por la cadena de televisión BFMTV, quedó registrado como el testimonio final de una mujer que en sus últimos momentos pensaba en sus tres hijos, a miles de kilómetros de distancia.

El ataque dejó tres víctimas mortales en total. Además de Barreto Silva, una mujer de 60 años fue degollada dentro de la basílica, y el sacristán del templo, un laico de 55 años casado y padre de dos niñas, también fue asesinado. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se pronunció sobre los hechos en su conexión semanal por Facebook. "Ella estaba ahí rezando, entró ese tipo que detesta a los cristianos y acuchilló a esa señora allá dentro", lamentó. Bolsonaro calificó el ataque como un acto de "cristofobia".

El gobierno brasileño publicó una nota oficial repudiando el ataque y expresando "en especial su solidaridad a los cristianos y a las personas de otras confesiones que sufren persecución y violencia por sus creencias". A través del consulado general en París, Brasil informó que proporcionaría asistencia consular a la familia de Simone Barreto Silva, la madre de tres hijos que murió pensando en ellos, en una iglesia en el sur de Francia, lejos de casa.

Ella estaba ahí rezando, entró ese tipo que detesta a los cristianos y acuchilló a esa señora allá dentro
— Presidente Jair Bolsonaro de Brasil
Cruzo la calle, cubierta de sangre. Aún hablaba, decía que había alguien dentro de la iglesia
— Brahim Jelloule, dueño del restaurante donde Simone buscó refugio
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Cómo es que sus últimas palabras llegaron a conocerse públicamente?

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Brahim Jelloule, el dueño del restaurante donde ella llegó herida, fue testigo de todo. Él habló con la radio y con los medios sobre lo que vio y lo que ella alcanzó a decir antes de morir. La televisión francesa también recogió esos testimonios.

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¿Qué hacía Simone en Niza? ¿Era una vida establecida?

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Llevaba varios años viviendo ahí. Trabajaba cuidando ancianos, pero eso no era su verdadera pasión. Soñaba con abrir un restaurante de comida brasileña. Era algo que la motivaba, un proyecto que tenía en mente.

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¿El atacante fue identificado rápidamente?

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Sí, era un tunecino de 21 años. Entró a la basílica durante el rezo y cometió los ataques con un cuchillo. Tres personas murieron en total.

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¿Cómo reaccionó Brasil ante esto?

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El presidente Bolsonaro habló públicamente, calificando el ataque como cristofobia. El gobierno emitió una declaración oficial de repudio y ofreció asistencia consular a la familia de Simone a través del consulado en París.

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¿Qué sabemos de las otras víctimas?

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Una mujer de 60 años fue degollada dentro de la basílica. El sacristán, un laico de 55 años, casado y padre de dos niñas, también fue asesinado. Pero la historia de Simone es particular porque logró escapar del templo, llegó a un restaurante cercano, y sus últimas palabras fueron para sus hijos.

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