Las empresas españolas integran Riesgos y Finanzas como motor estratégico de crecimiento

Convertir la incertidumbre en decisiones fundamentadas, no evitar los riesgos
El cambio de paradigma que las empresas españolas necesitan para crecer en un entorno volátil.

En un entorno económico marcado por la volatilidad, las empresas españolas están reinterpretando el riesgo no como una barrera defensiva, sino como un instrumento de crecimiento. Un estudio de Coface entre 1.250 directivos en 13 países revela que el 72% de las organizaciones españolas aspira a que sus departamentos de Riesgos y Finanzas sean motores activos del negocio, aunque la brecha entre esa aspiración y la práctica cotidiana sigue siendo profunda. La pregunta que define esta transición no es cómo evitar la incertidumbre, sino cómo convertirla en decisiones fundamentadas antes que la competencia.

  • El 59% de las empresas percibe las recomendaciones de sus equipos de Riesgos como demasiado prudentes, lo que genera desconfianza y paraliza decisiones que podrían ser oportunidades.
  • La fragmentación de datos entre mercados afecta al 52% de las compañías, forzando a los directivos a sustituir el análisis consolidado por el criterio individual, con todo el riesgo que eso conlleva.
  • Solo el 12,6% de las organizaciones ha dado el salto a un enfoque plenamente orientado al crecimiento, pero estas empresas —los llamados Open Advantage Leaders— ya demuestran que integrar Riesgos desde el inicio acelera y mejora las decisiones.
  • El 54% de las empresas está acelerando la adopción de inteligencia artificial para el análisis de riesgos, buscando agilidad sin perder control en un entorno que no perdona la lentitud.
  • El 46% de los directivos espera que los equipos de Riesgos sean socios estratégicos plenos en los próximos tres a cinco años, señalando una transformación cultural que ya está en marcha aunque aún no ha llegado a la mayoría.

Las empresas españolas están cambiando la forma en que entienden el riesgo. Lo que durante años fue un departamento encargado de poner frenos, empieza a verse como un aliado capaz de abrir puertas. Según un estudio de Coface con 1.250 directivos en 13 países, el 72% de las organizaciones españolas considera importante que Riesgos y Finanzas impulsen activamente el crecimiento, transformando la incertidumbre en decisiones comerciales concretas.

Sin embargo, la distancia entre la aspiración y la realidad es notable. Aunque el 65% de las empresas españolas involucra a los equipos de Riesgos desde las primeras fases de sus decisiones —por encima de la media global—, solo el 30% los considera verdaderos socios estratégicos. El riesgo está en la conversación, pero rara vez es decisivo. A nivel global, el 59% de las compañías percibe las recomendaciones de estos equipos como excesivamente cautelosas, y el 52% sufre una fragmentación de datos que obliga a los directivos a confiar más en su intuición que en análisis sólidos. El resultado es un círculo vicioso: menos información, más cautela, decisiones más lentas.

Una minoría de empresas ya ha encontrado otra manera de operar. Solo el 12,6% adopta un enfoque plenamente orientado al crecimiento. Estas organizaciones —denominadas Open Advantage Leaders— involucran a Riesgos desde el inicio en el 70% de los casos, consideran el riesgo una ventaja competitiva en una proporción significativamente mayor que el resto, y cultivan una cultura de debate constructivo que el 38% de ellas practica de forma sistemática.

La tecnología aparece como el gran acelerador pendiente. Solo el 20% de las empresas dispone de datos homogéneos en todos sus mercados, una carencia que limita la anticipación. Ante ello, el 59% de los directivos reclama más análisis predictivos y simulaciones de escenarios, y el 54% quiere acelerar la adopción de inteligencia artificial. Los socios externos también están siendo revaluados: el 77% de las empresas quiere acceder a análisis que les permitan anticipar la evolución de los mercados, y el 65% espera que esos socios faciliten decisiones más ambiciosas combinando protección, datos y capacidad de previsión.

El mensaje de fondo es claro: las empresas más exitosas no serán las que asuman menos riesgos, sino las que cuenten con mejor información para decidir más rápido y con mayor confianza.

Las empresas españolas están replanteándose cómo entienden el riesgo. Donde antes veían un obstáculo que había que contener, ahora buscan convertirlo en una herramienta de crecimiento. Según un estudio reciente de Coface que encuestó a 1.250 directivos en 13 países, el 72 por ciento de las organizaciones españolas considera importante que los departamentos de Riesgos y Finanzas tengan un papel activo en impulsar el crecimiento del negocio, transformando la incertidumbre en decisiones comerciales concretas.

Esta reorientación refleja una necesidad real. El entorno económico actual está marcado por la volatilidad, y las empresas han comenzado a entender que aislar la gestión del riesgo en un departamento defensivo no es suficiente. El 46 por ciento de los directivos cree que estos equipos se convertirán en socios estratégicos para el crecimiento en los próximos tres a cinco años. Sin embargo, la realidad actual muestra una brecha importante: aunque el 65 por ciento de las empresas españolas involucra a los equipos de Riesgos desde las primeras fases de las decisiones de crecimiento —por encima de la media global del 58 por ciento—, solo el 30 por ciento considera que estas funciones actúan como verdaderos socios estratégicos. El riesgo está presente en la conversación, pero no siempre es decisivo.

Esta desconexión tiene raíces profundas. A nivel mundial, cerca del 59 por ciento de las empresas percibe las recomendaciones de los equipos de Riesgos como excesivamente prudentes o desalineadas con la realidad del mercado. Esa percepción alimenta desconfianza y ralentiza la agilidad en la toma de decisiones. El problema se agrava por la fragmentación de datos: el 52 por ciento de las empresas reconoce que su información está dispersa entre distintos mercados, lo que obliga a los directivos a depender más del criterio individual que de análisis consolidados. Esto refuerza la cautela, incrementa la aversión al riesgo y genera un círculo vicioso donde las decisiones se ralentizan aún más.

La visión tradicional del riesgo sigue siendo predominantemente defensiva. Uno de cada dos directivos a nivel internacional considera que decir "no" es más seguro que buscar la manera de decir "sí", incluso cuando existen oportunidades que podrían evaluarse dentro de un marco controlado. Pero las expectativas están evolucionando con rapidez. Aunque actualmente solo el 24 por ciento de los responsables de decisión considera que los equipos de Riesgos son auténticos socios estratégicos para el crecimiento, el 44 por ciento cree que desempeñarán ese papel en los próximos tres a cinco años.

Una minoría de empresas ya está marcando el camino. Solo el 12,6 por ciento de las organizaciones encuestadas adopta un enfoque plenamente orientado al crecimiento. Estas compañías, identificadas como Open Advantage Leaders, tienen prácticas concretas que les permiten convertir la incertidumbre en decisiones accionables con mayor rapidez. El 70 por ciento de ellas involucra a los equipos de Riesgos desde las primeras fases del proceso de toma de decisiones, frente a la media del 58 por ciento. Una proporción significativamente mayor considera el riesgo una ventaja competitiva: el 29 por ciento, frente al 19 por ciento de la media. Además, el 38 por ciento de estas organizaciones fomenta una cultura de debate constructivo y cuestionamiento de ideas, comparado con el 23 por ciento del resto.

Los datos y la inteligencia artificial están emergiendo como aceleradores decisivos. Solo el 20 por ciento de las compañías afirma disponer de datos homogéneos y coherentes en todos los mercados donde opera, una limitación que dificulta la comparación de resultados y la anticipación de riesgos. Ante esta carencia, las expectativas evolucionan rápidamente. El 59 por ciento de los directivos desea que los equipos de Riesgos hagan mayor uso de análisis predictivos y simulaciones de escenarios. El 54 por ciento de las empresas quiere acelerar la adopción de soluciones de análisis de riesgos basadas en inteligencia artificial.

Las empresas también están redefiniendo lo que esperan de sus socios externos. Ya no buscan únicamente cobertura frente a los riesgos, sino información, análisis y capacidad de previsión que les ayuden a tomar decisiones con mayor rapidez y confianza. El 77 por ciento quiere acceder a análisis predictivos que le permitan anticipar la evolución de los mercados. El 71 por ciento espera que sus socios les proporcione la confianza necesaria para aprovechar un mayor número de oportunidades de negocio. De forma más amplia, el 65 por ciento de los responsables de la toma de decisiones considera que los socios externos deben facilitar decisiones empresariales más ambiciosas, combinando protección, datos y capacidad de anticipación.

En este nuevo contexto, los profesionales de la gestión del riesgo están llamados a desempeñar un papel mucho más estratégico. El verdadero desafío para las empresas ya no consiste en evitar los riesgos, sino en saber transformar la incertidumbre en decisiones fundamentadas. Para ello, los datos son esenciales. La capacidad de recopilar, analizar y anticipar información se está convirtiendo en un elemento clave para decir "sí" antes, más rápido y con mayores garantías. Las empresas más exitosas no serán las que asuman menos riesgos, sino las que cuenten con la mejor información para tomar decisiones.

El verdadero desafío para las empresas ya no consiste en evitar los riesgos, sino en saber transformar la incertidumbre en decisiones fundamentadas. Las empresas más exitosas no son las que asumen menos riesgos, sino las que cuentan con la mejor información para tomar decisiones.
— Xavier Durand, CEO del Grupo Coface
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¿Por qué las empresas españolas están cambiando su visión del riesgo ahora, en este momento?

Model

Porque la incertidumbre económica las ha obligado a elegir: o siguen paralizadas diciendo "no" a todo, o aprenden a decir "sí" de forma informada. El riesgo siempre estuvo ahí, pero ahora ven que ignorarlo es más costoso que gestionarlo bien.

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Pero si el 65 por ciento ya involucra a Riesgos en las decisiones, ¿cuál es el problema real?

Model

Que estar en la sala no es lo mismo que tener voz decisiva. El riesgo está presente, pero no es escuchado. Los directivos ven a estos equipos como guardianes del "no", no como aliados del "sí seguro".

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¿Y esos Open Advantage Leaders, esos líderes que funcionan bien, qué hacen diferente?

Model

Tres cosas: involucran a Riesgos desde el principio, no al final. Ven el riesgo como ventaja competitiva, no como carga. Y crean espacios donde se cuestiona y debate, donde las ideas se refinan en lugar de rechazarse.

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Los datos fragmentados parecen ser un problema central.

Model

Lo son. Si tu información está dispersa entre mercados, no puedes comparar, no puedes anticipar. Terminas confiando en intuición, y eso refuerza la cautela. Es un círculo vicioso.

Inventor

¿La inteligencia artificial es la solución?

Model

Es una herramienta necesaria, pero no suficiente. El 54 por ciento quiere acelerar la IA, pero primero necesitan datos limpios y consolidados. La IA sin datos buenos es solo velocidad en la dirección equivocada.

Inventor

¿Qué viene después de esto?

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Las empresas que logren integrar Riesgos como socio estratégico, que unifiquen sus datos y adopten análisis predictivos, van a tomar decisiones más rápido y con más confianza que sus competidores. Eso es ventaja competitiva real.

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