Messi se paró frente al balón y estrelló su disparo en el cuerpo de Keylor Navas
En las noches lluviosas de París, el fútbol a veces actúa como espejo de una era que se cierra. El Barcelona, institución que durante catorce años había convertido los octavos de final en un mero trámite, cayó ante el PSG con Lionel Messi como protagonista ambivalente: anotó, pero también falló el penal que pudo reabrir la historia. Por primera vez desde 2004, ni Messi ni Cristiano Ronaldo estarán en los cuartos de final de la Champions, señal de que el fútbol, como todo lo humano, también cambia de guardianes.
- El Barcelona llegó a París necesitando remontar un 4-1 y se encontró con un Keylor Navas que realizó diez atajadas decisivas, la mayor cantidad de un portero contra el club en una eliminatoria de Champions en la última década.
- El penal fallado por Messi —su disparo bloqueado por el cuerpo del arquero costarricense— condensó en un instante toda la frustración de una noche que pudo ser épica y terminó siendo derrota.
- La eliminación rompe una racha de catorce años consecutivos avanzando desde octavos y marca, por primera vez desde 2004, la ausencia simultánea de Messi y Cristiano Ronaldo en los cuartos de final.
- Con la Champions perdida y la Liga prácticamente descartada, solo la Copa del Rey —final ante el Athletic de Bilbao— queda como objetivo real para un club que meses atrás vivió el escándalo del burofax y el 8-2 ante el Bayern.
- El futuro de Messi en el Barcelona vuelve a quedar en el aire: la llegada de Joan Laporta a la presidencia abre una ventana de negociación, pero sin Champions, el proyecto competitivo que el argentino exige es más difícil de sostener.
En el Parque de los Príncipes, bajo la lluvia de marzo, el Barcelona se despidió de la Champions League de una forma que pocos anticipaban. Después de catorce años avanzando sistemáticamente desde los octavos de final, los azulgranas no pudieron remontar el 4-1 de la ida ante el PSG. Messi anotó con un disparo desde treinta metros que encontró el arco, pero cuando llegó el penal que pudo cambiar el rumbo de la noche, su disparo se estrelló contra el cuerpo de Keylor Navas. El arquero costarricense fue la figura indiscutible, con diez intervenciones que ningún portero había acumulado contra el Barcelona en una eliminatoria de Champions en la última década.
La caída no es solo un resultado: es el cierre de una era. La última vez que el club quedó eliminado en octavos fue en 2006-2007, cuando el Liverpool fue su verdugo. Y hay un dato que trasciende al propio Barcelona: desde 2004, al menos uno entre Messi y Cristiano Ronaldo había llegado a los cuartos de final de la Champions cada temporada. Este año, ambos seguirán el torneo desde fuera.
Esta eliminación llega en un momento de fragilidad institucional. Hace apenas meses, Messi había enviado el célebre burofax pidiendo su salida, el club vivió despidos y renuncias, y el 8-2 ante el Bayern en Lisboa dejó heridas profundas. Ahora, con Joan Laporta de regreso como presidente, el Barcelona pierde su objetivo principal y solo le queda la Copa del Rey, donde disputará la final ante el Athletic de Bilbao.
No es la primera eliminación dolorosa que Messi protagoniza. Hubo un penal fallado ante el Chelsea en 2012, la remontada de la Roma en 2018, la debacle ante el Liverpool en 2019. Cada caída dejó una marca. Pero ninguna llega cargada de tanta incertidumbre sobre el futuro como esta: lo que suceda en las próximas semanas determinará si Messi cierra este capítulo de catorce años en el club o busca nuevos horizontes.
En París, bajo la lluvia de marzo, el Barcelona se despidió de la Champions League de una manera que nadie esperaba. Después de catorce años consecutivos avanzando desde los octavos de final, los azulgranas cayeron ante el PSG en el Parque de los Príncipes. Lionel Messi anotó, pero también falló un penal que pudo cambiar todo. Fue el símbolo perfecto de una noche de frustración, de un equipo que llegó con intenciones de remontada pero se encontró con un rival que supo administrar su ventaja de 4-1 de la ida.
El Barcelona de Ronald Koeman entró al campo decidido a golpear primero, a abrir grietas en la defensa parisina. Ousmane Dembélé y Antoine Griezmann tuvieron ocasiones claras pero no las concretaron. Mientras tanto, Kylian Mbappé convirtió un penal a los treinta minutos para poner el 1-0. Fue entonces cuando Messi respondió con un disparo desde treinta metros que encontró el arco, igualando el marcador en 1-1. Parecía que el equipo catalán había encontrado el camino. Pero cuando llegó la oportunidad de otro penal, esta vez para el Barcelona, Messi no pudo convertir. Su disparo se estrelló contra el cuerpo de Keylor Navas, el arquero costarricense que se convirtió en la figura de la noche. Navas realizó diez intervenciones decisivas, la mayor cantidad de atajadas que cualquier portero ha hecho contra el Barcelona en una eliminatoria de Champions en la última década.
Esta caída representa el fin de una era. Durante catorce años, el club azulgrana había avanzado sistemáticamente desde los octavos de final. La última vez que quedó eliminado en esta ronda fue en 2006-2007, cuando el Liverpool fue su verdugo, apenas un año después de que Ronaldinho, Samuel Eto'o e Andrés Iniesta ganaran la segunda Orejona para la institución. Pero hay algo más profundo en esta eliminación: marca un quiebre histórico en la rivalidad entre Messi y Cristiano Ronaldo. Desde 2004, al menos uno de los dos había estado presente en los cuartos de final de la Champions League. Este año, ambos seguirán el torneo desde la televisión.
La imagen de Messi caminando hacia los vestuarios con la cabeza gacha, evitando mostrar su frustración, captura la esencia de una temporada turbulenta. Hace apenas meses, el argentino había pedido públicamente su salida del club tras años de tensiones con la directiva. Hubo despidos, renuncias, un burofax que conmocionó al mundo del fútbol. Ahora, con Joan Laporta de regreso como presidente, la eliminación en Champions deja al Barcelona sin sus objetivos principales. Solo queda la Copa del Rey, donde disputarán la final contra el Athletic de Bilbao.
Esta no es la primera vez que Messi vive una eliminación que marca un punto de quiebre en el club. En 2008, con apenas veinte años, fue titular en la semifinal contra el Manchester United pero no pudo evitar que Paul Scholes anotara el gol que eliminó a los azulgranas. Meses después, Pep Guardiola llegó al banquillo y transformó todo. Entre 2008 y 2012, el valor de mercado de Messi creció de 55 millones a 120 millones de euros, cifra histórica hasta que Neymar la rompería años después con su fichaje por el PSG. Fueron años de gloria: dos Champions League ganadas, un fútbol que parecía perfecto.
Pero en 2012, en semifinales contra el Chelsea, Messi falló otro penal crucial. Fernando Torres anotó en el contragolpe final para eliminar a los catalanes. Luego vinieron otras caídas: el Atlético de Madrid en 2014, cuando Diego Simeone demostró que su equipo podía contener al Barcelona; la Roma en 2018, que remontó un 4-0; el Liverpool en 2019, cuando Messi arengaba en el vestuario a sus compañeros pero Origi y Wijnaldum desarmaban el sueño con cuatro goles en la segunda mitad.
Y entonces llegó el Bayern Múnich en 2020, durante la pandemia, en lo que fue la peor humillación de la historia moderna del club. Un 8-2 en Lisboa que dejó cicatrices profundas. Fue después de eso que Messi pidió irse, que la directiva se desmoronó, que todo se tambaleo. Ahora, en 2021, con nuevas esperanzas bajo Laporta, la eliminación ante el PSG cierra un ciclo. El futuro de Messi en el Barcelona dependerá de lo que suceda en las próximas semanas, de si el club puede ofrecerle un proyecto competitivo o si finalmente el argentino decide cerrar este capítulo de catorce años y buscar nuevos horizontes.
Citações Notáveis
Vamos gente eh, vamos que estamos a un pasito, no dejemos desaprovechar esta oportunidad. Dale que estamos ahí. Vamos a salir fuerte. Lo de Roma fue culpa nuestra, que no pase lo mismo.— Lionel Messi, arengando a sus compañeros antes de la semifinal contra Liverpool en 2019
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué esta eliminación es diferente a las otras que ha sufrido Messi con el Barcelona?
Porque cierra una puerta que llevaba abierta desde 2004. Messi o Ronaldo siempre estaban en cuartos de final. Ahora ninguno de los dos sigue en la competencia. Es el fin de una era.
Pero Messi anotó en París. ¿No debería haber sido suficiente?
Anotó, sí, pero también falló el penal. Y eso resume todo: tuvo la oportunidad de cambiar la historia y no la aprovechó. Keylor Navas fue mejor ese día.
¿Crees que las tensiones internas del club afectaron el rendimiento?
Seguro. Hace meses Messi quería irse. Luego tuvo que quedarse contra su voluntad. Eso deja marcas. No es lo mismo jugar con la mente tranquila que jugar sabiendo que tu futuro es incierto.
¿Qué significa esto para el futuro de Messi en Barcelona?
Depende de Laporta. Si puede armar un equipo competitivo, Messi se queda. Si no, esta eliminación será recordada como el principio del fin.
¿Ha habido otras eliminaciones que marcaron tanto al club?
El Bayern en 2020 fue peor en números, pero esta es diferente. Es el cierre de un ciclo de catorce años. Es histórico.
¿Qué hubiera pasado si Messi convertía ese penal?
Quizás todo sería distinto. Pero el fútbol no funciona así. Navas estaba ahí, y fue mejor.