La Vía Láctea se acerca al 'Gran Atractor' a 600 km/s, pero nunca llegará

Atraídos hacia algo que se aleja cada vez más rápido
La Vía Láctea persigue el Gran Atractor mientras la expansión del universo lo aleja irremediablemente.

Desde hace cuatro décadas, la ciencia sabe que la Vía Láctea viaja a seiscientos kilómetros por segundo hacia una concentración colosal de materia llamada el Gran Atractor, un motor gravitacional invisible que arrastra consigo unas diez mil galaxias. Lo que hace singular este viaje no es su velocidad, sino su paradoja: el universo se expande más rápido de lo que nos acercamos, convirtiendo este movimiento en una persecución eterna sin destino posible. Es quizás la metáfora más vasta que la física nos ha ofrecido sobre el deseo y la distancia.

  • La Vía Láctea se lanza a seiscientos kilómetros por segundo hacia el Gran Atractor, una región de masa descomunal que ejerce su influencia sobre miles de galaxias vecinas.
  • El Gran Atractor permanece invisible: oculto tras el plano galáctico en la llamada Zona de Evitación, solo puede detectarse por los efectos gravitacionales que imprime en el movimiento de galaxias lejanas.
  • En 2014, el descubrimiento de Laniakea reconfiguró nuestra comprensión del cosmos, revelando que el Gran Atractor es el núcleo de una superestructura que engloba al supercúmulo de Virgo y a nuestro propio Grupo Local.
  • La expansión del universo actúa como un contrapeso implacable: aunque nos acercamos ahora, la distancia entre la Vía Láctea y el Gran Atractor crecerá hasta romper definitivamente el vínculo gravitacional en miles de millones de años.

Nuestra galaxia se mueve hacia algo que nunca alcanzará. La Vía Láctea, junto con miles de galaxias vecinas, viaja a seiscientos kilómetros por segundo en dirección al Gran Atractor, una concentración colosal de materia ubicada entre ciento cincuenta y doscientos cincuenta millones de años luz. Sin embargo, los modelos cosmológicos son terminantes: la expansión del universo garantiza que esta persecución jamás terminará en encuentro.

El Gran Atractor fue identificado hace cuatro décadas por un grupo de astrónomos conocidos como Los Siete Samuráis, quienes rastrearon el movimiento de cuatrocientas galaxias elípticas y descubrieron una fuerza gravitacional capaz de arrastrar consigo aproximadamente diez mil galaxias. Es, en esencia, el motor invisible de nuestro movimiento a través del cosmos.

Nadie puede verlo directamente. El Gran Atractor se esconde tras el denso plano galáctico de la Vía Láctea, en la llamada Zona de Evitación, donde el polvo estelar y las emisiones electromagnéticas propias bloquean cualquier observación óptica. Su existencia solo se infiere por la forma en que miles de galaxias se desplazan hacia un punto que los telescopios convencionales no pueden alcanzar.

En 2014, un equipo de investigadores amplió radicalmente esta imagen al descubrir Laniakea, una superestructura de galaxias cuyo centro neurálgico es precisamente el Gran Atractor. Lo que antes se atribuía a la influencia del Cúmulo de Virgo resultó ser apenas una pieza de una jerarquía cósmica mucho más vasta y compleja.

Lo verdaderamente extraño es el destino de este viaje. La expansión del universo hace que el Gran Atractor se aleje a una velocidad que, con el tiempo, superará nuestra velocidad de aproximación. Dentro de miles de millones de años, la conexión gravitacional se romperá por completo. La Vía Láctea perseguirá eternamente una gravedad que se desvanece en la inmensidad del espacio en expansión.

Nuestra galaxia se mueve hacia algo que nunca alcanzará. La Vía Láctea, junto con miles de otras galaxias, viaja a través del espacio a seiscientos kilómetros por segundo en dirección a una región masiva conocida como el Gran Atractor. Pero los modelos cosmológicos son claros: aunque nos acercamos ahora, la expansión del universo mismo garantiza que esta persecución nunca terminará en encuentro. Es una paradoja cósmica: atraídos hacia algo que se aleja cada vez más rápido.

El Gran Atractor fue descubierto hace cuatro décadas por un grupo de astrónomos apodados Los Siete Samuráis, quienes rastrearon el movimiento de cuatrocientas galaxias elípticas para entender hacia dónde se dirigía nuestro rincón del cosmos. Lo que encontraron fue una concentración colosal de materia ubicada entre ciento cincuenta y doscientos cincuenta millones de años luz de distancia, una región del espacio que ejerce una tracción gravitacional tan poderosa que arrastra consigo aproximadamente diez mil galaxias. Es el motor invisible de nuestro movimiento a través del universo.

Pero hay un problema fundamental: nadie puede verlo directamente. El Gran Atractor se encuentra en lo que los astrónomos llaman la Zona de Evitación, una región del cielo completamente oculta tras el denso plano galáctico de la Vía Láctea. Las emisiones electromagnéticas de nuestras propias estrellas y el polvo cósmico actúan como una cortina impenetrable, bloqueando cualquier observación óptica. Los telescopios convencionales son inútiles aquí. Lo único que los científicos pueden hacer es inferir su presencia a través de sus efectos gravitacionales, observando cómo miles de galaxias se desplazan hacia un punto invisible en el espacio.

Durante décadas, los astrónomos creyeron que la Vía Láctea y su Grupo Local se movían bajo la influencia del Cúmulo de Virgo, que a su vez era atraído por el supercúmulo de Virgo. Pero en 2014, un equipo de investigadores cambió completamente esta comprensión. Descubrieron que toda esta estructura, incluyendo el supercúmulo de Virgo, formaba parte de algo aún más vasto: Laniakea, una agrupación de galaxias cuyo centro neurálgico es precisamente el Gran Atractor. Este descubrimiento reveló que vivimos dentro de una jerarquía cósmica mucho más compleja de lo que se había imaginado, donde el Gran Atractor funciona como la batería gravitacional que alimenta el movimiento de millones de galaxias.

Lo que hace verdaderamente extraño este viaje es su destino imposible. Aunque la Vía Láctea se acerca actualmente a seiscientos kilómetros por segundo, nunca llegará a su destino. La razón es tan fundamental como paradójica: el universo mismo se está expandiendo. Este estiramiento cósmico hace que el Gran Atractor se aleje de nosotros a una velocidad que eventualmente superará nuestra velocidad de aproximación. Los modelos predictivos sugieren que dentro de miles de millones de años, la expansión del universo habrá separado tanto a la Vía Láctea del Gran Atractor que la conexión gravitacional se romperá definitivamente. Seremos atraídos hacia algo que se escapa, persiguiendo una gravedad que se desvanece en la inmensidad del espacio en expansión.

El encuentro final no se producirá, pues la expansión del universo hace que cada vez se encuentre más lejos
— Modelos cosmológicos
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Cómo es posible que algo nos atraiga si no podemos verlo?

Model

Los efectos gravitacionales no necesitan luz visible. El Gran Atractor deforma el espacio mismo alrededor suyo, y esa deformación es lo que detectamos. Es como sentir el viento sin verlo.

Inventor

Entonces, ¿Los Siete Samuráis simplemente observaron galaxias moviéndose en una dirección y dedujeron que algo las jalaba?

Model

Exactamente. Estudiaron cuatrocientas galaxias y vieron un patrón claro: todas se desplazaban hacia el mismo punto del espacio. De ahí vinieron los números de velocidad y distancia.

Inventor

Pero si la expansión del universo nos aleja del Gran Atractor, ¿por qué seguimos acercándonos ahora?

Model

Porque la atracción gravitacional local es más fuerte que la expansión en este momento. Pero la expansión se acelera. Eventualmente ganará, y entonces comenzaremos a alejarnos.

Inventor

¿Significa esto que el universo está dividido entre fuerzas que se atraen y fuerzas que se repelen?

Model

Sí. La gravedad une, pero la expansión separa. En el Gran Atractor vemos ambas fuerzas en conflicto, con la expansión ganando lentamente.

Inventor

¿Qué hubiera pasado si la expansión no existiera?

Model

Entonces sí habría colisión eventual. Pero el universo no funciona así. La expansión es fundamental, y eso significa que nada puede ser atrapado permanentemente, ni siquiera por algo tan masivo como el Gran Atractor.

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