La tecnología de ARN del COVID-19 abre camino a vacunas contra el VIH y el cáncer

Según la OMS, hubo 1,7 millones de nuevas infecciones por VIH en 2019 y 690.000 muertes relacionadas; el cáncer colorrectal requiere cirugía con riesgo de recidiva.
Preparando al sistema inmunitario para que vaya por las células tumorales
El doctor Morris describe la esperanza detrás de las vacunas personalizadas de ARN para cáncer colorrectal.

Pfizer y Moderna demostraron que las vacunas de ARN mensajero son seguras y eficaces, permitiendo desarrollo más rápido que métodos tradicionales de producción. Ensayos clínicos en MD Anderson prueban vacunas personalizadas de ARN para cáncer colorrectal, identificando mutaciones específicas del tumor en cada paciente.

  • Pfizer y Moderna desarrollaron vacunas de ARN mensajero contra COVID-19 que demostraron ser seguras y eficaces
  • Ensayo clínico de fase II en MD Anderson prueba vacunas personalizadas de ARN para cáncer colorrectal basadas en mutaciones específicas de cada tumor
  • Vacuna de ARN para VIH activó células B ingenuas en 97% de 48 voluntarios en ensayo de fase 1
  • 1,7 millones de nuevas infecciones por VIH en 2019 y 690.000 muertes relacionadas según la OMS

Los avances en vacunas de ARN mensajero contra COVID-19 aceleran ensayos clínicos para desarrollar tratamientos contra cáncer colorrectal y VIH, con resultados prometedores en fases iniciales.

La pandemia de COVID-19 aceleró un descubrimiento científico que ahora está transformando la forma en que los investigadores abordan enfermedades que han resistido soluciones durante décadas. Las vacunas de ARN mensajero desarrolladas por Pfizer y Moderna demostraron ser seguras y eficaces, y ese éxito ha abierto una puerta inesperada: los mismos principios que entrenan al cuerpo a defenderse del coronavirus ahora se están probando contra el cáncer colorrectal y el VIH.

La tecnología funciona de manera elegante. El ARN mensajero instruye a las células del cuerpo para que produzcan fragmentos de proteína, lo que desencadena una respuesta inmunitaria sin exponer al paciente al virus o enfermedad completa. Lo que hace que esto sea revolucionario no es solo la eficacia, sino la velocidad. A diferencia de los métodos tradicionales de producción de vacunas, que requieren años de cultivo y purificación, el ARN mensajero se puede sintetizar en un laboratorio con materiales disponibles fácilmente. El procedimiento es estandarizable y escalable. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que los científicos han estudiado esta plataforma durante décadas, pero el éxito del COVID-19 ha transformado el interés académico en inversión clínica real.

En el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, un equipo dirigido por el doctor Van Karlyle Morris está probando esta tecnología contra el cáncer colorrectal en un ensayo clínico de fase II. El enfoque es personalizado. Después de que los cirujanos extirpan el tumor, el tejido se envía a un laboratorio especializado donde se analiza en busca de mutaciones genéticas específicas que impulsan el crecimiento del cáncer. Esas mutaciones se clasifican por prioridad, y se crea una vacuna de ARN mensajero única para cada paciente basada en sus resultados particulares. Cuando el paciente recibe la vacuna, su sistema inmunitario aprende a reconocer y eliminar las células tumorales que portan esas mutaciones específicas.

El desafío clínico es real. Después de la cirugía, las células cancerosas pueden permanecer en el cuerpo y liberar ADN en el torrente sanguíneo. Morris explica que si ese ADN tumoral circulante está presente después de la operación, indica un riesgo más alto de que el cáncer regrese. El ensayo clínico recluta a pacientes de alto riesgo con cáncer colorrectal en estadio II o III que dan positivo en ADN tumoral circulante tras la cirugía. Comienzan quimioterapia estándar, y luego reciben su vacuna personalizada. Morris expresa la esperanza de que esta intervención prepare al sistema inmunitario para eliminar las células tumorales residuales y curar al paciente.

La búsqueda de una vacuna contra el VIH presenta un desafío diferente pero igualmente complejo. Desde los años ochenta, los investigadores han perseguido este objetivo sin éxito duradero. El virus está densamente recubierto de moléculas de azúcar que no desencadenan respuesta inmunitaria, y las partes expuestas son altamente variables. Según la Organización Mundial de la Salud, hubo 1,7 millones de nuevas infecciones por VIH en 2019 y 690.000 muertes relacionadas. Aunque existen tratamientos antivirales efectivos, las barreras de adherencia continua y el acceso desigual al tratamiento en el mundo siguen siendo obstáculos críticos.

El doctor William Schief, inmunólogo del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California, y director ejecutivo de la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el Sida, ha identificado un camino potencial. Algunos pacientes con VIH producen naturalmente un tipo raro de anticuerpo ampliamente neutralizante. Schief y su equipo utilizaron esta información para diseñar una vacuna de ARN mensajero que activara las células B ingenuas, las células inmunitarias raras capaces de producir estos anticuerpos protectores. Solo una de cada millón de células B tiene este potencial.

En un ensayo clínico de fase 1 realizado en colaboración con investigadores de la Universidad George Washington y el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, 48 voluntarios adultos sanos recibieron dos dosis de la vacuna y un placebo. Los resultados fueron alentadores: la vacuna activó las células B ingenuas en el 97 por ciento de los participantes. Schief presentó los hallazgos en una conferencia virtual de la Sociedad Internacional de Investigación para la Prevención del VIH, describiéndolo como un paso hacia lo que él llama el santo grial de las vacunas contra el VIH: provocar anticuerpos ampliamente neutralizantes mediante la vacunación. La doctora Isabel Cassetti, especialista en VIH y directora médica de Helios Salud, advierte que aún se encuentran en las primeras etapas del camino y que se necesitarán más fases de investigación para evaluar completamente la eficacia y seguridad. Pero el movimiento es innegable: la plataforma de ARN mensajero que salvó vidas durante una pandemia ahora está siendo adaptada para enfermedades que han eludido soluciones durante generaciones.

Tenemos la esperanza de que con la vacuna personalizada estemos preparando al sistema inmunitario para que vaya a por las células tumorales residuales, las elimine y cure al paciente
— Doctor Van Karlyle Morris, Centro Oncológico MD Anderson
Un santo grial en el campo de las vacunas contra el VIH es provocar anticuerpos ampliamente neutralizantes mediante la vacunación. Y aquí hemos demostrado en humanos que podemos iniciar ese proceso
— Doctor William Schief, Instituto de Investigación Scripps
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la tecnología del COVID-19 funciona tan bien para estos otros problemas?

Model

Porque el ARN mensajero es fundamentalmente flexible. No estás lidiando con un virus vivo atenuado o una proteína purificada. Estás dando instrucciones moleculares. Esas instrucciones pueden cambiar según el objetivo. Para COVID, enseña a las células a hacer la proteína de espiga. Para cáncer, enseña a las células a reconocer mutaciones específicas del tumor. Es el mismo mecanismo, diferentes objetivos.

Inventor

¿Qué hace que el cáncer colorrectal sea un buen candidato para esto?

Model

El problema después de la cirugía es que nunca sabes si quedaron células cancerosas. Puedes ver ADN tumoral en la sangre, pero no puedes ver las células mismas. Una vacuna personalizada que entrena al sistema inmunitario a buscar esas mutaciones específicas es teóricamente perfecta para eso. Es como darle al cuerpo un retrato robot del enemigo.

Inventor

Y con el VIH, ¿cuál es el obstáculo que finalmente están superando?

Model

El virus se esconde. Está cubierto de azúcar que el sistema inmunitario no reconoce. Pero algunos pacientes producen naturalmente anticuerpos que sí lo encuentran. Lo que Schief hizo fue usar eso como un mapa. Diseñó una vacuna que despierta las células raras del cuerpo que podrían producir esos anticuerpos. Activó el 97 por ciento de ellas en los voluntarios.

Inventor

¿Eso significa que tenemos una vacuna contra el VIH?

Model

No todavía. Fase 1 significa que es segura y que hace lo que se suponía que debería hacer en el laboratorio. Ahora necesitan ver si realmente protege a las personas. Eso toma años. Pero es el primer paso real que hemos visto en décadas.

Inventor

¿Cuál es el riesgo de esperar demasiado?

Model

Con el VIH, cada año que pasa hay 1,7 millones de nuevas infecciones. Con el cáncer colorrectal, las células residuales pueden despertar años después de la cirugía. El tiempo no está de nuestro lado. Pero apresurarse sin datos sólidos tampoco ayuda. Es un equilibrio difícil.

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