La batalla no es política sino espiritual, dijo De la Espriella sin presentar una sola propuesta
De la Espriella cierra campaña con fervor religioso y mesianismo en Buga, sin presentar propuestas políticas concretas, mientras Cepeda enfatiza logros del gobierno Petro y propone un Acuerdo Nacional. La Defensoría del Pueblo reporta que solo el 23,3% de compromisos electorales se han cumplido, con 13 casos de desinformación registrados, principalmente del candidato ultraderechista.
- De la Espriella cerró campaña en Buga sin presentar propuestas políticas concretas
- La Defensoría reportó 23,3% de cumplimiento de compromisos electorales y 13 casos de desinformación
- Encuestas muestran diferencia de 3,9 a 7,6 puntos entre De la Espriella y Cepeda
- Cepeda lideró más de 160 actos en plaza pública durante su campaña
- De la Espriella publicó su historia clínica completa, un gesto sin precedentes en Colombia
A una semana de la segunda vuelta presidencial en Colombia, los candidatos Iván Cepeda e Abelardo de la Espriella cierran sus campañas con estrategias contrastantes: religiosidad y militarismo versus defensa del legado progresista, mientras la Defensoría advierte sobre un clima electoral crítico.
A una semana de la segunda vuelta presidencial en Colombia, los dos candidatos cerraron sus campañas con estrategias radicalmente distintas. Abelardo de la Espriella, el candidato de ultraderecha, eligió la ciudad de Guadalajara de Buga, en el Valle del Cauca, epicentro religioso del país, para su acto final. Allí, rodeado de banderas, rosarios y fieles católicos, pronunció la Oración Patria de las Fuerzas Militares ante una multitud. Su discurso fue una mezcla de fervor religioso, imaginario castrense y mesianismo: habló de encomendarse al Señor de los Milagros, de que la batalla no era política sino espiritual, de que Dios lo había elegido para salvar a Colombia. Cantó raps, se movió al ritmo de cumbias argentinas y jingles de campaña. Pero en todo ese cierre, no presentó una sola propuesta política concreta.
Iván Cepeda, el candidato oficialista de izquierda, cerró su campaña desde Soledad, en el Atlántico, en un parque público abarrotado. Su mensaje fue el opuesto: defensa del legado del presidente Gustavo Petro, crítica directa a De la Espriella, y énfasis en logros concretos. Dijo que el gobierno había llevado comida, educación y mejores salarios a millones de personas que vivían en la pobreza desde hace décadas, incluso siglos. Cepeda destacó que su campaña, a diferencia de la de su opositor, no había utilizado inteligencia artificial para reproducir mentiras. Afirmó haber liderado más de 160 actos en plaza pública en distintas regiones del país. Su propuesta central fue un Gran Acuerdo Nacional para convertir las transformaciones sociales en conquistas irreversibles.
Días antes, ambos candidatos habían dado señales de quiénes eran. De la Espriella, en una entrevista con Noticias RCN, envió un mensaje a los jóvenes manifestantes: si pretendían incendiar el país, recibirían el peso de la ley. Habló de que los miembros de la Primera Línea, organización surgida durante el Paro Nacional de 2021, habían sido utilizados para pelear en una guerra falsa. Les ofreció posibilidades si actuaban dentro del marco legal y constitucional. Su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, mencionó planes de educación y vivienda, pero De la Espriella fue enfático: no aceptaría terrorismo urbano ni destrucción de infraestructura.
Cepeda, por su parte, se sentó en FucksNews, un noticiero satírico dirigido por comediantes, en un registro poco conocido para él. Apareció relajado, dispuesto a reírse. Cuando le leyeron una noticia falsa sobre un pacto con el diablo y la guerrilla para expropiar iglesias, respondió con humor: con el diablo no, porque aún no había tenido conversaciones con De la Espriella. Pasó 40 minutos hablando de procesos de paz, explicando que nunca fue guerrillero, que dedicó su vida a negociar con grupos armados. También bromeó sobre una tutela interpuesta en su contra por usar camisas de cuello mao, acusándolo de ser soviético o maoísta. Pero cuando tocó temas serios, fue contundente: calificó a De la Espriella de hombre peligroso sin escrúpulos, criticó su machismo, señaló que su campaña había recibido muchos más recursos en eventos, publicidad y difusión de desinformación.
La Liga de Gobernantes Anticorrupción, el partido fundado por Rodolfo Hernández, el candidato que enfrentó a Petro en 2022 y murió en septiembre de 2024, anunció su respaldo a De la Espriella. En un comunicado, aclararon que no pedían nada a cambio: ni cargos, ni contratos, ni visitas ministeriales. El respaldo no sorprendió. Hace cuatro años, Hernández fue el candidato outsider cuya campaña se construyó a través de redes sociales y videos virales en TikTok. De la Espriella había replicado esa estrategia: se presentaba como antiestablecimiento aunque todo el establecimiento estuviera de su lado, lideraba una campaña fuera del escenario convencional, amplificada en el espectro digital.
Pero el clima electoral era crítico. La Defensoría del Pueblo, en su tercer informe de seguimiento, reportó que apenas el 23,3% de los compromisos propuestos para garantizar comicios transparentes y en paz se habían cumplido. Analizaron 1.369 registros entre el 31 de mayo y el 7 de junio, consolidando 45 hechos relevantes. Solo uno de los dos candidatos había suscrito el compromiso con la entidad, logrando un 50% de cumplimiento; el otro apenas alcanzó 8,6%. El ambiente estaba marcado por confrontación discursiva, estigmatización, difusión de información falsa y cuestionamientos a las instituciones democráticas. El punto más grave fue la desinformación: la Defensoría registró 13 hechos de desinformación, 12 de ellos atribuibles al candidato que no firmó el acuerdo. La defensora Iris Marín fue clara: el país estaba siendo llevado a niveles cada vez más altos de confrontación y hostilidad.
Las encuestas mostraban un resultado extraordinariamente cerrado. La firma CNC publicada por Cambio mostraba a De la Espriella con 48,6% frente a 44,7% de Cepeda, con 6,7% de voto en blanco: una diferencia de 3,9 puntos que apenas superaba el margen de error. La encuestadora Guarumo, publicada por El Tiempo, era más contundente: 52,6% para De la Espriella contra 45% para Cepeda, con apenas 2,4% de voto en blanco. El presidente Gustavo Petro, leyendo estos números, escribió en X que las encuestas mostraban empate técnico y llamó a los colombianos a salir de todos los rincones del país a votar, a cuidar el voto. Pidió que un millón de personas se inscribieran como testigos de mesa. De la Espriella, por su parte, publicó su historia clínica completa en su página web, un gesto sin precedentes en Colombia donde la historia clínica es confidencial incluso para el presidente. Acompañó la publicación con un video con trompetas de fondo: la vida de quien aspira a liderar al pueblo deja de ser privada, escribió. El documento de cuatro páginas, certificado por un médico internista y cardiólogo, detallaba pruebas de esfuerzo, ecocardiogramas, electrocardiogramas y exámenes sanguíneos. Era una respuesta indirecta a años de especulaciones sobre la salud de Petro, quien nunca publicó la suya.
Citações Notáveis
Abelardo no es solo un hombre trivial o banal, es una persona peligrosa porque no tiene escrúpulos— Iván Cepeda, en entrevista con FucksNews
Las encuestas muestran empate técnico y cuando eso pasa hay que salir de todos los rincones del país a votar, y hay que cuidar el voto— Presidente Gustavo Petro, en redes sociales
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué De la Espriella eligió Buga para cerrar su campaña, un lugar tan específicamente religioso?
Porque Buga es el corazón católico de Colombia. Allí la fe no es un tema marginal, es la identidad del lugar. De la Espriella necesitaba legitimarse en ese espacio, convertir su candidatura en algo casi sagrado. El Señor de los Milagros es un ícono que mueve masas.
Pero no dijo nada sobre qué haría como presidente.
Exacto. Su cierre fue puro simbolismo: religión, militarismo, mesianismo. Dijo que la batalla era espiritual, que Dios lo había elegido. Para sus seguidores, eso es suficiente. Para sus críticos, es precisamente lo peligroso: una candidatura sin contenido, solo fervor.
¿Y Cepeda? ¿Por qué su estrategia fue tan diferente?
Cepeda apostó por lo opuesto: defensa de logros concretos, crítica directa, propuestas. Dijo que el gobierno había llevado comida y educación a millones. Su mensaje era: miren lo que hicimos, no lo que prometo hacer. Además, se permitió reírse de sí mismo en un noticiero satírico. Eso humaniza.
La Defensoría reportó que solo el 23,3% de los compromisos electorales se cumplieron. ¿Qué significa eso realmente?
Significa que el país está teniendo una conversación pública cada vez más hostil. Hay 13 casos de desinformación documentados, principalmente de un candidato. Los compromisos básicos—lenguaje constructivo, información veraz, diálogo—casi no se cumplieron. Es un indicador de que la democracia está bajo presión.
Las encuestas muestran un resultado muy cerrado. ¿Qué pasa si hay impugnaciones?
Eso es lo que Petro teme. Por eso pidió un millón de testigos de mesa. Un margen de 3 a 7 puntos en una elección presidencial es vulnerable. Si hay irregularidades, aunque sean mínimas, podrían cambiar el resultado. Y el clima de desconfianza es alto.