La vacuna parece hoy un fantasma, mientras ciudadanos esperan sin certezas
En Venezuela, la promesa de una vacuna se ha convertido en una espera sin respuesta: miles de ciudadanos, en su mayoría mayores de 60 años, llevan casi dos meses aguardando la segunda dosis de Sputnik V que el protocolo médico exigía en 21 días. El silencio oficial ante una campaña de inmunización que avanza a paso lento —y ahora amenazada por la variante delta— revela la distancia entre los acuerdos firmados y las realidades vividas en los centros de salud de Caracas.
- Miles de venezolanos mayores de 60 años llevan casi dos meses sin recibir su segunda dosis de Sputnik V, expuestos al virus sin protección completa.
- Los centros de vacunación de Caracas no tienen Sputnik V: la única opción disponible es Sinopharm, dejando a quienes iniciaron el esquema ruso sin alternativa oficial.
- El Gobierno venezolano guarda silencio sobre la llegada de nuevos lotes, mientras Venezuela ha recibido apenas 1,43 millones de las 10 millones de dosis acordadas con Rusia.
- La detección de la variante delta hace una semana intensifica la urgencia, con gremios médicos y la oposición exigiendo respuestas que el Gobierno no ha dado.
- La Organización Panamericana de la Salud anuncia posibles dosis de Covax en las próximas semanas, pero la meta oficial de vacunar al 70% de la población este año es ampliamente cuestionada.
En los centros de vacunación de Caracas, la Sputnik V ha desaparecido. Corresponsales recorrieron varios puntos de inmunización y confirmaron lo que miles de venezolanos ya sabían: la única vacuna disponible es la china Sinopharm. Para quienes recibieron la primera dosis del fármaco ruso, la situación es especialmente frustrante: regresan una y otra vez a preguntar si llegaron las segundas dosis, sin obtener respuestas claras.
Desde hace casi dos meses, un número indeterminado de ciudadanos —la mayoría mayores de 60 años— espera la segunda inyección de Sputnik V, que según protocolo debía aplicarse 21 días después de la primera. El Gobierno no ha ofrecido explicaciones públicas ni cronogramas. Jaime Lorenzo, director de la ONG Médicos Unidos, describe la situación como un estado de "incertidumbre" generalizada y señala que un plan de vacunación ordenado y transparente habría evitado este fallo.
El cuello de botella es claro: Venezuela acordó con Rusia el envío de diez millones de dosis, pero solo ha recibido 1 millón 430 mil, distribuidas en ocho lotes cuyo último arribo fue el 12 de junio. A inicios de julio, el presidente Nicolás Maduro afirmó que el país tenía vacunas suficientes para el 20% de la población, sin especificar su origen ni fecha de llegada. En total, Venezuela ha negociado 44 millones de dosis de diversas fuentes, pero hasta el 25 de julio solo había vacunado a poco más de 3,6 millones de ciudadanos, lejos de la meta del 70% prometida para este año.
La situación se agrava con la detección de la variante delta hace una semana, en un país que acumula más de 306 mil contagios y 3 mil 607 muertes. Gremios médicos y la oposición han urgido al Gobierno a acelerar la inmunización, sin obtener respuestas concretas. La Organización Panamericana de la Salud anunció que Venezuela podría recibir dosis de Covax en las próximas semanas, pero mientras tanto, millones de ciudadanos permanecen sin protección completa.
En los centros de vacunación de Caracas, la Sputnik V ha desaparecido. Recorridos realizados por corresponsales en varios puntos de inmunización confirmaron lo que miles de venezolanos ya sabían: la única vacuna disponible es la china Sinopharm. Para quienes recibieron la primera dosis del fármaco ruso, la realidad es más frustrante. Deben regresar una y otra vez a sus centros de salud para preguntar si finalmente llegaron las segundas dosis, sin obtener respuestas claras.
Desde hace casi dos meses, un número indeterminado de ciudadanos —la mayoría mayores de 60 años— espera la segunda inyección de Sputnik V. Según los protocolos establecidos, debían recibirla 21 días después de la primera dosis. El Gobierno venezolano ha guardado silencio sobre este retraso masivo, sin ofrecer explicaciones públicas ni cronogramas para la llegada de nuevos lotes. Jaime Lorenzo, director de la ONG Médicos Unidos, describe la situación como un estado de "incertidumbre" y "preocupación" generalizada. Señala que si existiera un plan de vacunación ordenado y transparente, este tipo de fallo administrativo no habría ocurrido.
La escasez de Sputnik V es el cuello de botella más evidente de la campaña de inmunización venezolana. El Gobierno acordó con Rusia el envío de diez millones de unidades, pero solo ha recibido públicamente 1 millón 430 mil dosis, distribuidas en ocho lotes cuyo último arribo fue el 12 de junio. Rusia ha indicado que el intervalo entre dosis puede extenderse hasta 180 días, pero la falta de transparencia sobre cuándo llegarán nuevos suministros mantiene a la población en la incertidumbre. A inicios de julio, el presidente Nicolás Maduro afirmó que el país contaba con vacunas suficientes para inmunizar al 20 por ciento de la población —aproximadamente seis millones de personas—, pero no especificó de cuál laboratorio provenían ni cuándo habían llegado.
Venezuela ha negociado acuerdos para adquirir un total de 44 millones de dosis de diversas fuentes: diez millones de Sputnik V y diez de EpivacCorona con Rusia, doce millones de Abdala con Cuba, y poco más de once millones a través del mecanismo Covax coordinado por la Organización Mundial de la Salud. Además, ha recibido 1 millón 800 mil dosis de Sinopharm china en dos cargamentos. Hasta el 25 de julio, Venezuela había vacunado a 3 millones 612 mil 473 ciudadanos. El Gobierno prometió inmunizar al 70 por ciento de la población este año —unos 22 millones de personas—, pero el ritmo actual hace que esa meta sea ampliamente cuestionada.
La lentitud del proceso es evidente en los centros de vacunación. Corresponsales constataron largas filas en solo dos de los cinco puntos visitados; los otros tres estaban casi vacíos y bajo vigilancia estricta. Los funcionarios se niegan a hablar con las cámaras, pero confirman la ausencia de Sputnik V. El Gobierno ha atribuido los retrasos a las sanciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, argumentando que países "amigos" como Rusia y China están ayudando a mitigar la carencia. Sin embargo, el mayor obstáculo actual es precisamente la escasez del fármaco ruso.
La situación se agrava con la detección de la variante delta hace una semana. Venezuela acumula 306 mil 673 contagios confirmados y 3 mil 607 muertes. Gremios médicos y la oposición política han urgido nuevamente al Gobierno a acelerar la inmunización, pero sin respuestas concretas sobre cuándo se resolverá el problema de las segundas dosis. La Organización Panamericana de la Salud anunció que Venezuela espera recibir dosis de Covax en las próximas semanas, pero mientras tanto, millones de ciudadanos permanecen sin protección completa contra el virus.
Citações Notáveis
Si hubiera un plan de vacunación ordenado y público en Venezuela, este error de gestión de las dosis recibidas no se registraría— Jaime Lorenzo, director de Médicos Unidos
La población se mantiene bajo incertidumbre y preocupación por la falta de datos sobre la llegada de nuevos lotes— Jaime Lorenzo, director de Médicos Unidos
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué desapareció la Sputnik V de los centros de vacunación si fue la primera vacuna que llegó a Venezuela?
Porque solo llegaron 1.43 millones de dosis de los 10 millones que se acordaron con Rusia. Se usaron rápidamente para las primeras inyecciones, pero no hay existencias para las segundas.
¿Qué significa que el Gobierno no haya hablado sobre esto?
Significa que no hay un plan claro. Si hubiera transparencia, la gente sabría cuándo llegan más dosis o si necesita cambiar de vacuna. El silencio genera pánico.
¿Pueden los mayores de 60 años recibir una segunda dosis diferente a la primera?
Técnicamente Rusia dice que pueden esperar hasta 180 días, pero nadie sabe si mezclar vacunas es seguro o efectivo. Los centros no ofrecen esa información.
¿Cuál es el verdadero problema aquí: la falta de vacunas o la falta de organización?
Ambos. Pero si hubiera un plan ordenado, al menos sabrían qué hacer con lo que tienen. En cambio, hay desorden total.
¿Qué pasa si la variante delta se propaga mientras esperan?
Eso es lo que asusta a los médicos. Millones de personas quedan vulnerables justo cuando aparece una variante más contagiosa.