La ONU desmiente el mito: las barreras económicas, no la falta de deseo, explican la baja natalidad

Millones de personas ven frustrados sus deseos reproductivos por barreras económicas; mujeres sufren embarazos no deseados y abortos inseguros que causan mortalidad materna e infertilidad secundaria.
El verdadero problema no es el descenso de fertilidad, sino la amenaza contra la libertad de elegir
Natalia Kanem, directora del UNFPA, rechaza la obsesión de algunos gobiernos por aumentar tasas de natalidad.

Uno de cada cinco adultos en edad reproductiva cree que no podrá tener el número de hijos deseado debido a obstáculos económicos y sociales sistémicos. Simultáneamente, una de cada tres mujeres ha tenido embarazos no deseados y gobiernos restringen acceso a anticonceptivos, amenazando libertad reproductiva.

  • Uno de cada cinco adultos en edad reproductiva cree que no podrá tener el número de hijos deseado
  • El 39% cita limitaciones financieras como factor determinante en sus decisiones reproductivas
  • Una de cada tres mujeres ha tenido un embarazo no deseado
  • En África subsahariana, solo el 2% de las parejas infértiles tienen acceso a tratamiento eficaz
  • Las tasas de fertilidad han caído de 5 hijos por mujer en 1950 a 2,25 en 2024

Un informe del UNFPA revela que las barreras económicas y sociales, no la falta de deseo, explican por qué millones de personas no tienen los hijos que desean. El 39% cita limitaciones financieras como factor determinante.

Durante décadas, los políticos conservadores de Occidente han sonado la alarma sobre un colapso demográfico inminente, señalando con preocupación cómo las tasas de fertilidad han caído de cinco hijos por mujer en 1950 a apenas 2,25 en 2024. Mientras tanto, advierten sobre explosiones poblacionales en el Sur Global. Pero un nuevo informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas, publicado esta semana, desmorona una de las premisas más repetidas de esa narrativa: que la gente joven simplemente ha perdido el interés en formar familias. La verdad es más compleja y más reveladora.

La investigación, basada en una encuesta de más de 14.000 personas en 14 países que representan más de un tercio de la población mundial, muestra que uno de cada cinco adultos en edad reproductiva cree que no podrá tener el número de hijos que desea. Entre quienes ya han completado sus familias, el 31% afirma que tuvo menos hijos de los que hubiera querido. Y uno de cada cuatro asegura que deseó tener un hijo pero no pudo hacerlo en el momento que le hubiera gustado. Natalia Kanem, directora ejecutiva del UNFPA, fue clara en sus conclusiones: "Incluso en los países con las tasas de fertilidad más bajas, la mayoría de las personas quiere tener dos o más hijos. El problema es que no pueden".

Las razones son múltiples, pero una destaca por encima de todas las demás: el dinero. El 39% de los encuestados señaló que las limitaciones financieras afectaron o afectarán su capacidad para tener la cantidad de hijos que desean. La falta de vivienda digna, la precariedad laboral, el costo prohibitivo de la educación y el cuidado infantil son algunos de los obstáculos más citados. Pero también hay otros factores que pesan en las decisiones más íntimas: la preocupación por los conflictos, el medio ambiente, la inestabilidad política. Kanem relató el caso de una joven ucraniana que le dijo que quería tener hijos, pero que cada día veía las dificultades a las que se enfrentaban las familias en su país. "No quiero una vida así ni para mí ni para mis futuros hijos", le confesó.

Lo que el informe revela es que la frustración de los deseos reproductivos es un fenómeno global que atraviesa todas las líneas demográficas: ocurre tanto en países de alta como de baja fertilidad, tanto en mujeres como en hombres, en personas casadas o solteras, heterosexuales o LGBTIQ+. Pero mientras millones de personas no tienen los hijos que desean, existe una amenaza paralela igualmente preocupante. Una de cada cinco personas afirma haber sido presionada para tener hijos cuando no quería. Una de cada tres mujeres mayores de edad ha tenido un embarazo no deseado. Algunos gobiernos van más allá, imponiendo restricciones a la disponibilidad de anticonceptivos o limitando el derecho al aborto. La falta de acceso al aborto seguro, advierte Kanem, "conduce al aborto inseguro", que es una de las principales causas de mortalidad materna en el mundo. Entre las mujeres que sobreviven a un aborto inseguro, muchas sufren infecciones que son una de las principales causas de infertilidad secundaria.

La discriminación también juega un papel crucial. A las personas LGBTIQ+ y a las personas solteras se les niega a menudo el acceso a los servicios de fertilidad. A los inmigrantes se les niega a veces el acceso a una atención de maternidad asequible. En África subsahariana, la infertilidad causa un gran estigma, especialmente para las mujeres, y es el principal motivo de consulta ginecológica, pero solo el 2% de las parejas afectadas tienen acceso a un tratamiento eficaz.

Kanem rechaza la lógica que algunos gobiernos están usando para justificar sus políticas pronatalistas. "Muchos países se enfrentan al envejecimiento y la disminución de la población, a la escasez de mano de obra y al aumento de los costes sanitarios y de las pensiones. Son preocupaciones reales que, sin embargo, están llevando a algunos a conclusiones erróneas", señala. En lugar de insistir en que las mujeres y los jóvenes tengan más hijos, propone promover la participación de la mujer en el mercado laboral, que está demostrado que mejora la productividad económica en un contexto de envejecimiento. "La verdadera amenaza no es el descenso de las tasas de fertilidad, sino la amenaza contra la libertad de las personas y su capacidad de elegir", zanja.

El UNFPA propone un cambio fundamental de enfoque. En lugar de preguntarse cuántos hijos necesita un país, habría que preguntar qué necesitan las personas para poder tener —o no tener— los hijos que desean. La respuesta pasa por garantizar servicios de salud sexual y reproductiva de calidad para todas las personas, promover políticas de conciliación como permisos de paternidad o guarderías económicas, promover la igualdad de género en los cuidados, y considerar la migración como una estrategia válida ante el envejecimiento poblacional. Como concluye el informe: "el verdadero problema no es que las decisiones reproductivas individuales no se alineen con los objetivos de un Estado o una economía, sino que los entornos y las políticas están desalineados con los deseos de las personas".

Esto no es una historia sobre personas que renuncian a la maternidad o la paternidad, sino sobre personas a las que se les está impidiendo ejercer ese derecho por barreras económicas, sociales y sistémicas
— Natalia Kanem, directora ejecutiva del UNFPA
La verdadera amenaza no es el descenso de las tasas de fertilidad, sino la amenaza contra la libertad de las personas y su capacidad de elegir
— Natalia Kanem, directora ejecutiva del UNFPA
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué es importante que la ONU haya hecho esta encuesta ahora, en este momento?

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Porque durante años hemos escuchado a políticos decir que la gente joven no quiere hijos, que es un problema cultural o de valores. Este informe dice: no, la gente sí quiere hijos. Lo que pasa es que no puede pagarlos. Es una diferencia fundamental.

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Pero si la gente quiere tener hijos, ¿por qué algunos gobiernos están restringiendo el acceso a anticonceptivos?

Model

Esa es la contradicción más peligrosa. Algunos gobiernos presionan a la gente para que tenga más hijos mientras otros les niegan las herramientas para elegir. Es como si no les importara realmente lo que la gente quiere, sino solo los números.

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¿Qué significa que una de cada tres mujeres ha tenido un embarazo no deseado?

Model

Significa que hay millones de mujeres que no tenían control sobre sus propias decisiones reproductivas. Y cuando esos embarazos terminan en abortos inseguros, algunas mueren, otras quedan infértiles. Es una crisis de salud pública que nadie está nombrando así.

Inventor

¿Entonces el problema no es demográfico sino político?

Model

Exactamente. El problema es que los gobiernos están obsesionados con los números de población en lugar de preguntar: ¿qué necesita la gente para vivir? ¿Vivienda? ¿Trabajo estable? ¿Guarderías asequibles? Si resolvemos eso, los números se cuidarán solos.

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¿Qué pasa con los países que envejecen?

Model

Es un desafío real, pero la respuesta no es obligar a las mujeres a tener más hijos. Es invertir en educación de calidad para las mujeres, permitir que trabajen, aceptar la migración como solución. Eso funciona mejor que cualquier presión.

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¿Y las personas LGBTIQ+?

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Están completamente excluidas. No pueden acceder a servicios de fertilidad. Es como si algunos gobiernos decidieran quién merece tener familia y quién no. Eso es lo que el informe está denunciando.

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