Se ocultaron positivos a bordo durante la travesía
En las aguas entre Cabo Verde y Canarias, un crucero cargaba con más de lo que sus documentos oficiales admitían: un positivo de hantavirus silenciado, una muerte sin causa declarada y el peso de decisiones que los Estados toman cuando la transparencia cede ante la gestión del miedo. La Organización Mundial de la Salud ha confirmado ahora que la Declaración Marítima de Sanidad firmada por el capitán y el médico del Hondius omitía información que las autoridades estadounidenses ya poseían, revelando la distancia que puede existir entre el protocolo escrito y la verdad que navega con él.
- Un pasajero neerlandés murió a bordo el 11 de abril con fiebre y síntomas respiratorios, y su viuda falleció después con hantavirus confirmado en autopsia, pero ninguna de estas muertes figuraba correctamente en el documento oficial enviado a España.
- El capitán y el médico del Hondius firmaron una declaración sanitaria que negaba enfermedades infecciosas y personas enfermas a bordo, mientras un pasajero estadounidense ya había dado positivo débil en PCR de hantavirus en Cabo Verde.
- El Gobierno canario denuncia que nunca recibió los cinco documentos clave prometidos por Sanidad y que solo llegó una declaración en lugar de las cuatro comprometidas en intervalos de 72, 48, 24 y 12 horas antes del fondeo.
- El presidente Fernando Clavijo acusa al Ejecutivo central de haber ocultado positivos desde el primer momento, mientras la ministra Mónica García defiende un operativo 'modélico' alabado por la OMS y reprocha a Clavijo haber intentado boicotear el desembarco.
- El pasajero estadounidense fue repatriado en biocontención y dio negativo en una tercera PCR ya en Nebraska, pero la revelación tardía de las pruebas realizadas en Cabo Verde ha convertido la gestión de la información en el epicentro del conflicto político.
El capitán Jan Dobrogowski y el médico Stephen Kornfeld firmaron la Declaración Marítima de Sanidad del crucero Hondius la noche del 7 de mayo, apenas 48 horas antes de fondear frente a Tenerife. En ese documento, negaron expresamente la existencia de enfermedades infecciosas, muertes no accidentales y personas enfermas a bordo. El Gobierno de Canarias lo recibió al día siguiente, después de lo que sus fuentes describen como una insistencia prolongada en llamadas, reuniones y mensajes.
Lo que el documento callaba era grave. Un pasajero neerlandés de unos 70 años había muerto el 11 de abril con fiebre y síntomas respiratorios. Su viuda, desembarcada con él el 24 de abril cuando aún no se había identificado el hantavirus, murió después y la autopsia confirmó el virus. Además, en Praia, un pasajero estadounidense había sido sometido a dos PCR específicas de hantavirus: una arrojó un positivo débil y la otra fue negativa. Las autoridades de Estados Unidos decidieron tratarlo como positivo, lo desembarcaron en un bote separado y lo repatriaron en biocontención. Nada de esto constaba en la declaración oficial.
Una anotación manuscrita en el documento intentaba acotar el período de observación a las 36 horas posteriores a la evacuación en Cabo Verde, señalando que en ese intervalo no se habían detectado nuevos síntomas. Fuentes canarias reconocen que la frase puede ser formalmente correcta en sentido literal, pero sostienen que en la práctica respalda la acusación del presidente Fernando Clavijo de que se ocultaron positivos durante la travesía.
La tensión política estalló cuando Clavijo acusó al Ejecutivo central de conocer los contagios desde el primer momento y de haber retrasado la información hasta que el operativo concluyó. La ministra Mónica García defendió la gestión como un operativo modélico supervisado por la OMS y el ECDC, y reprochó a Clavijo haber intentado boicotear el desembarco. El Gobierno canario, por su parte, denuncia que nunca recibió los cinco documentos clave exigidos en cada reunión, ni el certificado de la OMS, ni las declaraciones seriadas prometidas cada 12 horas, ni los protocolos logísticos acordados. Solo llegó una declaración y, después, mensajes de móvil con el texto 'DMS Negativo'.
El capitán Jan Dobrogowski y el médico Stephen Kornfeld firmaron el documento oficial que debía informar a las autoridades españolas sobre la situación sanitaria del crucero Hondius la noche del 7 de mayo, apenas 48 horas antes de que la nave fondeara frente a Tenerife. En esa Declaración Marítima de Sanidad, ambos dejaron en blanco todos los apartados destinados a reflejar enfermedades entre los pasajeros. Más aún: negaron expresamente que hubiera muertes no accidentales, descartaron la presencia de enfermedades infecciosas y afirmaron que no había personas enfermas a bordo. El documento llegó al Gobierno de Canarias al día siguiente, pasadas las cinco de la tarde, después de lo que fuentes del Ejecutivo insular describen como "mucha insistencia, en llamadas, reuniones y mensajes".
Pero esa declaración omitía hechos que las autoridades estadounidenses ya conocían. Pocos días antes, en Praia, un pasajero estadounidense había sido sometido a dos pruebas PCR específicas de hantavirus. Una arrojó un resultado que los laboratorios clasificaron como "positivo no concluyente" o "positivo débil", mientras que la otra fue negativa. A pesar de esa ambigüedad diagnóstica, las autoridades sanitarias de Estados Unidos decidieron tratarlo como positivo. Cuando el Hondius fondeó en Granadilla de Abona, el pasajero fue desembarcado por separado en un bote aparte, evacuado en un avión distinto al del resto de sus compatriotas y repatriado en condiciones de aislamiento dentro de una unidad de biocontención. Nada de esto figuraba en la Declaración Marítima de Sanidad.
El documento oficial que El Español ha consultado en exclusiva es la pieza central del engranaje jurídico que rige los movimientos de buques internacionales. El Reglamento Sanitario Internacional obliga a los capitanes a cumplimentar esta declaración con información veraz sobre muertes, enfermedades sospechosas, número de personas enfermas y cualquier condición que pueda facilitar la propagación de enfermedades. Sobre esa base, el puerto decide si concede el certificado de libre plática, imprescindible para autorizar el desembarco de pasajeros. La responsabilidad legal de lo que se consigna —o se omite— recae sobre el capitán y el médico de a bordo.
La realidad que la declaración ocultaba era grave. Un pasajero neerlandés de aproximadamente 70 años había muerto a bordo el 11 de abril tras varios días con fiebre y síntomas respiratorios. Su cuerpo fue desembarcado el 24 de abril junto a su viuda, cuando aún no se había identificado el hantavirus como causa de la muerte. Después, ella también murió y la autopsia confirmó el virus. El capitán fue informado para declarar la alerta sanitaria. En el momento en que Dobrogowski y Kornfeld firmaron la Declaración Marítima de Sanidad, el pasajero estadounidense ya había sido sometido a esas dos pruebas PCR específicas que llevaron a su país a tratarlo como positivo.
Una anotación manuscrita en la hoja anexa al documento intenta acotar el período de observación: "Desde la evacuación médica en Praia a las 08:00 del 6 de mayo de 2026 hasta ahora, 7 de mayo a las 20:00, no se ha reportado ningún síntoma indicativo de una potencial infección por hantavirus". Esa frase hace referencia solo a esas 36 horas posteriores a la evacuación de los enfermos en Cabo Verde. Pero el pasajero estadounidense ya estaba asintomático a pesar de su resultado positivo débil. Fuentes canarias advierten que la anotación pretende ser "formalmente correcta" si se toma en sentido literal: entre las 08:00 del día 6 y las 20:00 del día 7 no se detectaron nuevos síntomas. Pero en el fondo, sostienen, le da la razón al presidente Fernando Clavijo en sus acusaciones de que "se ocultaron positivos a bordo" durante la travesía de Cabo Verde a Canarias.
La tensión política entre el Gobierno canario y el Ministerio de Sanidad se disparó cuando Clavijo acusó este martes al Ejecutivo central de haber "ocultado positivos" y de saber "desde el minuto uno" que había contagios entre los pasajeros. Se basa en que solo ahora, concluida la operación y conocido que ese paciente dio negativo en una tercera PCR ya aislado en Nebraska, el Gobierno ha informado de las pruebas hechas en Cabo Verde. La ministra Mónica García, el titular de Política Territorial Ángel Víctor Torres y el director general de Salud Pública Pedro Gullón lo hicieron este martes. García reprochó a Clavijo que intentó "boicotear" la operación de desembarco y reivindica un operativo "modélico" que, sostiene, ha sido "alabado por la OMS y por los países implicados".
El Ejecutivo insular denuncia que nunca recibió cinco documentos clave exigidos "como una letanía" en cada reunión: ni el certificado de la OMS que hacía imprescindible la operación en Canarias, ni las Declaraciones Marítimas de Sanidad comprometidas en múltiples entregas, ni la información médica de cada posible paciente para preparar su atención, ni una escaleta operativa cerrada, ni un protocolo logístico con cronograma de vuelos. El Gobierno central se había comprometido inicialmente con el Ejecutivo canario a ir más allá de lo estrictamente exigido por el Reglamento Sanitario Internacional y no permitir que el buque arribara a costas canarias. Después de negociar con la Organización Mundial de la Salud y cambiar de parecer, prometió que el capitán enviaría declaraciones seriadas "al menos, 72 horas antes del fondeo en Granadilla, 48, 24 y 12 horas antes", supervisadas por efectivos de la OMS y el ECDC desplazados al buque. Sin embargo, solo llegó una. A partir de ese momento, Sanidad solo mandó mensajes de móvil del tipo "Dirección General de Salud Pública. 4º DMS Negativo", hasta cinco o seis veces, sin remitir los formularios.
Clavijo sostiene que fue la propia naviera la que solicitó un permiso de fondeo, no de atraque, y que su Gobierno arrancó a Sanidad el compromiso de que "en ningún caso" el crucero atracaría en el pequeño puerto industrial de Granadilla. Finalmente lo hizo, "porque la operación se alargó más de lo previsto". El presidente canario choca frontalmente con la versión de Sanidad, que justifica la ausencia de pruebas a bordo en que "no existían razones epidemiológicas ni capacidad técnica" para realizarlas, y en el largo período de incubación del hantavirus, que haría poco útil un cribado de asintomáticos. La OMS y el ECDC aceptaron que el paciente estadounidense continuara a bordo como contacto en vigilancia, sin reclasificar el buque. Las autoridades de Estados Unidos, en cambio, optaron por tratarlo como positivo. "Eso indica que el Gobierno español, antes o después, ya sabía del positivo del estadounidense", sostienen en el entorno de Clavijo.
Citações Notáveis
Esto demuestra por qué no querían hacer PCR en el barco, porque sabían que había positivos que estaban ocultándonos— Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias
Un operativo modélico que ha sido alabado por la OMS y por los países implicados— Mónica García, ministra de Sanidad
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué importa tanto que un documento oficial niegue lo que otros países ya sabían que era verdad?
Porque ese papel es el mecanismo legal que permite o impide que un barco atraque en un puerto. Si mientes en él, rompes la cadena de información que protege a la población. El puerto de Granadilla tomó decisiones basadas en información falsa.
Pero el pasajero estadounidense dio negativo en una de las dos pruebas. ¿No hay ambigüedad real ahí?
La hay, claro. Pero las autoridades estadounidenses decidieron tratarlo como positivo de todas formas. Eso significa que consideraban el riesgo lo suficientemente grave como para aislarlo, evacuarlo en biocontención. España no hizo lo mismo. La pregunta es: ¿por qué?
¿Clavijo está diciendo que el Gobierno central sabía y lo ocultó deliberadamente?
Eso es lo que sugiere. Dice que si Estados Unidos ya sabía del positivo, España también debía saberlo. Y que la ausencia de pruebas a bordo no fue casualidad, sino decisión. Que no querían encontrar lo que ya sabían que estaba allí.
¿Y Sanidad qué dice a eso?
Que el operativo fue modélico, supervisado por la OMS y el ECDC. Que no había razón epidemiológica para hacer pruebas a bordo. Que Clavijo intentó boicotear todo el proceso. Dos narrativas completamente opuestas.
¿Quién tiene razón?
El documento que El Español vio es un hecho: niega muertes que ocurrieron, niega enfermedades que existían. Eso es verificable. Lo que no sabemos es si fue negligencia, si fue presión política, o si fue algo más deliberado. Pero la declaración es falsa, eso está claro.
¿Qué pasa ahora?
Eso depende de si alguien investiga quién firmó ese documento sabiendo que era falso, y por qué. La responsabilidad legal recae sobre el capitán y el médico. Pero la pregunta política es más profunda: ¿quién les dijo que lo hicieran así?