Ola de calor mortal en Europa: Francia alerta por muertes en eventos deportivos

Al menos siete personas murieron directa o indirectamente por la ola de calor en Francia, incluyendo dos durante competiciones deportivas y cinco por ahogamiento, con riesgo particular para ancianos y deportistas.
Practicar deporte con calor extremo requiere una vigilancia absoluta
La ministra francesa de Deportes advierte después de que un corredor muere durante una carrera en París.

En los últimos días de mayo, Europa ha sido envuelta por un calor que no pertenece a esta estación: siete personas murieron en Francia —entre ellas un corredor de 53 años que cayó en plena carrera en París y una mujer en Lyon durante otra competición— mientras el Reino Unido rompía su récord histórico de temperatura para mayo con 34,8 °C en Londres. Lo que inquieta no es solo el número de víctimas, sino el momento: no es agosto, es primavera, y el calor ya mata. Los expertos advierten que cada récord roto es menos una anomalía que una promesa de lo que está por venir.

  • Un corredor de 53 años murió en París y una mujer en Lyon durante competiciones deportivas celebradas bajo un sol que superaba los 32 grados, convirtiendo el ejercicio al aire libre en una apuesta mortal.
  • Al menos cinco personas se ahogaron en distintos departamentos franceses al intentar refugiarse del calor en ríos y lagos, donde el choque térmico puede ser tan letal como el propio bochorno.
  • El Reino Unido pulverizó su récord de temperatura en mayo —34,8 °C en Kew Gardens— superando una marca que había resistido más de un siglo, mientras las autoridades sanitarias emitían su primera alerta naranja del año.
  • Playas y parques se llenaron de personas en busca de alivio, pero las advertencias oficiales recordaban que las horas centrales del día eran especialmente peligrosas para ancianos y deportistas.
  • Los expertos subrayan que estas olas de calor en mayo —cuando Europa aún espera primavera— son la señal más clara de que el calentamiento global está acelerando la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos.

El domingo pasado, cuando el termómetro marcaba 32 grados en París, un corredor de 53 años se desplomó durante una carrera popular en el distrito 20. Los bomberos no pudieron salvarlo. Su muerte fue la primera de siete que el gobierno francés atribuyó directa o indirectamente al calor en cuestión de días, mientras la ola de calor se extendía por Europa como una manta de la que nadie podía escapar.

La ministra de Deportes, Marina Ferrari, expresó sus condolencias públicamente, aunque reconoció que aún no estaba claro si el infarto había sido provocado por el calor o simplemente había coincidido con él. En Lyon, una mujer murió ese mismo domingo durante otra competición. Pero los ahogamientos fueron lo que más preocupó a las autoridades: la portavoz del gobierno, Maud Bregeon, confirmó al menos cinco víctimas en distintos departamentos —Gironda, Marne, Seine-et-Marne y Maine-et-Loire— que buscaban alivio en el agua y no lo encontraron.

Francia no estaba sola. Al otro lado del Canal, el Reino Unido registró su temperatura más alta jamás medida en mayo: 34,8 °C en Kew Gardens, superando un récord que había permanecido intacto desde 1922. Las playas y parques británicos se llenaron de gente en busca de sombra, mientras la Agencia de Seguridad Sanitaria emitía su primera alerta naranja del año, advirtiendo sobre el riesgo de muertes entre los ancianos durante las horas de mayor calor.

Lo más inquietante era el momento: no era agosto, era mayo. No era el calor que Europa había aprendido a tolerar, sino uno que llegaba cuando la gente aún esperaba primavera. Los expertos señalaron que estos fenómenos sin precedentes ocurren cada vez con mayor frecuencia a medida que el calentamiento global avanza, y que cada récord roto es menos una sorpresa que una advertencia de los que están por llegar.

Cuando el termómetro alcanzó los 32 grados en París el domingo pasado, un corredor de 53 años se desplomó durante una carrera popular en el distrito 20 de la capital francesa. Los bomberos llegaron rápido, pero no pudieron revivirlo. Su muerte fue una de las siete que el gobierno francés atribuyó directa o indirectamente al calor en cuestión de días, un número que creció mientras la ola de calor extrema se extendía por toda Europa como una manta sofocante que nadie podía sacudirse.

La ministra francesa de Deportes, Marina Ferrari, expresó sus condolencias públicamente, aunque en ese momento aún no estaba claro si el infarto del corredor había sido provocado por el calor o simplemente coincidió con él. Lo que sí era evidente era que practicar deporte bajo temperaturas extremas se había convertido en una actividad peligrosa. Ferrari advirtió que estos eventos requieren una vigilancia absoluta, una frase que sonaba casi como una disculpa por no haber visto venir lo que estaba sucediendo.

En Lyon, al sureste del país, una mujer murió durante otra competición deportiva el mismo domingo. Pero los ahogamientos fueron lo que más preocupó a las autoridades. La portavoz del gobierno, Maud Bregeon, confirmó que al menos cinco personas se ahogaron en diferentes departamentos: dos en Gironda, una en Marne, otra en Seine-et-Marne y una más en Maine-et-Loire. Cuando la gente busca escapar del calor en el agua, a veces el cuerpo no aguanta el cambio de temperatura. El gobierno prometió aclarar todas las causas cuando la situación se normalizara, pero mientras tanto, las muertes seguían sumándose.

La oficina meteorológica francesa reportó que las temperaturas estaban batiendo récords para mayo, superando los 30 grados en muchas partes del país, y todo indicaba que continuaría así durante toda la semana. Pero Francia no estaba sola en esta batalla contra el calor. Al otro lado del Canal, el Reino Unido registró su temperatura más alta jamás medida en mayo: 34,8 grados en Kew Gardens, al suroeste de Londres. Era un récord que había permanecido intacto durante más de un siglo. El anterior, de 32,8 grados, se había establecido en 1922 y se había igualado en 1944. Ahora, en 2026, ese número había quedado atrás.

Las playas y parques británicos se llenaron de gente desesperada por encontrar alivio. Los turistas y residentes buscaban sombra donde podían, conscientes de que las horas más calurosas del día eran peligrosas. La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido emitió su primera alerta sanitaria naranja del año, advirtiendo específicamente sobre un aumento de muertes entre los ancianos durante las horas más calurosas. Era una advertencia que sonaba casi medieval: quédate dentro, bebe agua, no salgas cuando el sol esté en su apogeo.

Lo que hacía que todo esto fuera particularmente inquietante era que estos fenómenos meteorológicos extremos estaban ocurriendo en momentos y lugares inusuales. No eran las olas de calor de agosto que Europa había aprendido a tolerar. Eran en mayo, cuando la gente aún esperaba primavera. Los expertos señalaban que estos eventos sin precedentes estaban ocurriendo con mayor frecuencia a medida que el calentamiento global continuaba su marcha implacable. Cada récord roto era una advertencia de que los próximos serían aún más extremos, y que la población, especialmente los ancianos y aquellos que se atrevían a hacer ejercicio bajo el sol, estaba en mayor riesgo que nunca.

Los sucesos ocurridos durante las carreras son un recordatorio de que practicar deporte con calor extremo requiere una vigilancia absoluta
— Marina Ferrari, ministra francesa de Deportes
Parece haber siete muertes directa o indirectamente relacionadas con la ola de calor
— Maud Bregeon, portavoz del gobierno francés
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué murieron personas durante competiciones deportivas? ¿No hay protocolos de seguridad?

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El calor extremo puede provocar ataques cardíacos y golpes de calor muy rápidamente, incluso en personas jóvenes. Un corredor de 53 años colapsó durante una carrera en París cuando hacía 32 grados. Los bomberos llegaron, pero no pudieron salvarlo. Es difícil anticipar quién será vulnerable.

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¿Y los ahogamientos? ¿Cómo se relacionan con el calor?

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Cuando hace mucho calor, la gente busca agua para refrescarse. Pero el cambio de temperatura puede ser un shock para el cuerpo, especialmente si alguien ya está deshidratado o tiene problemas cardíacos. Cinco personas se ahogaron en diferentes departamentos franceses durante esta ola.

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El Reino Unido batió un récord de temperatura. ¿Qué tan significativo es eso?

Model

Muy significativo. El anterior récord de mayo databa de 1922, más de un siglo atrás. Ahora alcanzaron 34,8 grados en Londres. No es solo que haya calor; es que estamos rompiendo límites que parecían fijos.

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¿Quién está en mayor riesgo?

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Los ancianos, principalmente. La Agencia de Seguridad Sanitaria británica emitió una alerta naranja específicamente por el aumento de muertes entre ellos durante las horas más calurosas. También cualquiera que haga ejercicio intenso bajo este calor.

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¿Es esto algo nuevo o simplemente más visible ahora?

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Es más frecuente. Los expertos dicen que estos fenómenos extremos, a veces mortales y en lugares inusuales, ocurren con mayor frecuencia debido al calentamiento global. Mayo no debería ser tan peligroso.

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