La NASA lanza la sonda Lucy hacia los asteroides troyanos de Júpiter

Fósiles geológicos que guardan secretos de hace cuatro mil millones de años
Los asteroides troyanos de Júpiter son restos primitivos del proceso de formación planetaria que Lucy estudiará durante su misión de doce años.

Como el esqueleto de un homínido que reescribió la historia de la evolución humana, la sonda Lucy parte hacia los confines del sistema solar para interrogar a los asteroides troyanos de Júpiter: fósiles geológicos de cuatro mil millones de años que guardan memoria del amanecer planetario. Durante doce años, esta misión de la NASA recorrerá distancias inconcebibles aprovechando el equilibrio gravitacional de los puntos de Lagrange, buscando en la quietud del espacio profundo las respuestas que la Tierra ya no puede ofrecer sobre sus propios orígenes.

  • La NASA lanzó el sábado la sonda Lucy en una misión sin precedentes de doce años para estudiar siete asteroides primitivos atrapados en la órbita de Júpiter.
  • La colosal distancia entre los dos enjambres de asteroides —mil quinientos millones de kilómetros— obliga a Lucy a realizar un itinerario en múltiples etapas, regresando a la Tierra para tomar impulso gravitacional antes de continuar.
  • Cada encuentro con un asteroide durará apenas minutos, lo que convierte cada aproximación en una carrera contrarreloj para capturar datos sobre materiales que no han cambiado desde la formación del sistema solar.
  • La misión ya reveló una sorpresa antes de despegar: uno de sus objetivos, el asteroide Euribates, posee un pequeño satélite propio, añadiendo una capa inesperada de complejidad científica al viaje.

La sonda Lucy despegó el sábado hacia un viaje de doce años para explorar siete asteroides atrapados en la órbita de Júpiter. La NASA nombró la misión en honor al famoso esqueleto de homínido hallado en Etiopía en 1974, cuyo descubrimiento transformó la comprensión de la evolución humana. La analogía es deliberada: así como aquel fósil reveló secretos sobre nuestros orígenes biológicos, Lucy busca descifrar cómo se formó el sistema solar estudiando fragmentos primitivos prácticamente inalterados desde hace miles de millones de años.

Júpiter retiene en su órbita alrededor de diez mil asteroides divididos en dos grandes grupos. Lucy visitará seis de los llamados troyanos y uno adicional en el cinturón entre Marte y Júpiter. Entre sus objetivos destaca Euribates, que resultó tener un pequeño satélite propio, bautizado Queta en honor a Enriqueta Basilio, la primera mujer en encender el pebetero olímpico, en México en 1968.

La separación entre los dos enjambres equivale a mil quinientos millones de kilómetros, por lo que Lucy no puede alcanzarlos en un solo trayecto. La sonda explorará primero cuatro asteroides, regresará a la Tierra para obtener impulso gravitacional y luego se dirigirá hacia los troyanos más distantes. Este itinerario es posible gracias a los puntos de Lagrange, zonas de equilibrio gravitacional donde las fuerzas de atracción entre dos cuerpos celestes se cancelan mutuamente. En el caso de Júpiter, los puntos L4 y L5 acumulan cientos de asteroides capturados por la enorme gravedad del planeta, agrupados bajo nombres de héroes de la guerra de Troya —aunque la historia registra que Héctor terminó clasificado entre los griegos y Patroclo entre los troyanos, errores que nunca fueron corregidos.

Lucy no orbitará ninguno de estos cuerpos celestes: los estudiará durante breves momentos de máxima aproximación, fotografiando y analizando estos vestigios del nacimiento planetario. Aunque los encuentros serán fugaces dentro de una misión de doce años, prometen revelar información crucial sobre la composición y el origen de los materiales que formaron los planetas hace más de cuatro mil millones de años.

La sonda Lucy despegó el sábado hacia un viaje de doce años que la llevará a explorar siete asteroides atrapados en la órbita de Júpiter. La NASA bautizó así la misión en honor a un homínido cuyos restos fueron hallados en Etiopía en 1974: un esqueleto notablemente completo que revolucionó la comprensión de la evolución humana. Del mismo modo, los científicos esperan que Lucy revele los secretos de cómo se formó nuestro sistema planetario, estudiando fragmentos primitivos que permanecen prácticamente sin cambios desde hace miles de millones de años.

Júpiter captura en su órbita alrededor de diez mil asteroides, divididos en dos grupos principales: unos seis mil llamados griegos y cuatro mil troyanos. Estos cuerpos celestes son considerados fósiles geológicos, restos del proceso de formación planetaria que pueden aportar pistas fundamentales sobre los orígenes del cosmos. La sonda visitará seis asteroides troyanos y uno adicional en el cinturón que se extiende entre las órbitas de Marte y Júpiter. Uno de esos objetivos, Euribates, fue descubierto recientemente que posee un pequeño satélite propio, nombrado Queta en honor a Enriqueta Basilio, la primera mujer en encender el pebetero olímpico en México durante 1968. Otro asteroide del cinturón principal que Lucy visitará de paso recibe el nombre del descubridor del australopiteco: una coincidencia que subraya la conexión temática entre la misión y sus orígenes conceptuales.

La distancia que separa los dos enjambres de asteroides es colosal: ciento veinte grados en la órbita de Júpiter equivalen a mil quinientos millones de kilómetros. Debido a esta inmensa separación, Lucy no puede alcanzar ambos grupos en un único viaje. En cambio, la sonda seguirá una trayectoria que le permitirá explorar primero cuatro asteroides, luego retornará hacia la Tierra para obtener impulso gravitacional adicional, y finalmente se dirigirá nuevamente hacia los asteroides troyanos más distantes. Este complejo itinerario es posible gracias a los puntos de Lagrange, zonas de equilibrio gravitacional donde las fuerzas de atracción entre dos cuerpos celestes se anulan mutuamente.

Los puntos de Lagrange fueron descubiertos por el astrónomo y matemático Joseph-Louis Lagrange como un caso particular de su trabajo sobre el problema de los tres cuerpos. Entre la Tierra y la Luna existen cinco de estos puntos de equilibrio. El primero, conocido como L1, se sitúa a más de trescientos veinticinco mil kilómetros de distancia, en la zona donde la atracción gravitacional de ambos cuerpos se equilibra perfectamente. Más allá de este punto, la gravedad lunar comienza a dominar. Otros dos puntos se encuentran alineados con la Tierra y la Luna, pero en posiciones opuestas. Los dos más intrigantes, L4 y L5, no están alineados en absoluto: se ubican a sesenta grados por delante y por detrás de la Luna, formando triángulos equiláteros con ambos cuerpos. Aunque estos puntos parecen lugares vacíos en el espacio, las naves espaciales pueden orbitar alrededor de ellos utilizando pequeños motores de corrección.

Cada par de cuerpos celestes define su propio sistema de puntos de Lagrange. En el sistema Tierra-Sol, el L1 se encuentra a un millón y medio de kilómetros de distancia, mientras que el L2 permanece eternamente en la sombra de nuestro planeta. El L3 cae mucho más lejos, al otro lado del Sol, un lugar que ha capturado la imaginación de novelistas de ciencia ficción que lo imaginan como refugio de un hipotético segundo planeta Tierra. Los primeros tres puntos son inestables: cualquier perturbación pequeña desplazaría una nave de su posición de equilibrio. Sin embargo, los puntos L4 y L5 son estables, lo que permite que los asteroides se acumulen allí durante millones de años.

En el caso de Júpiter, los puntos L4 y L5 albergan cientos de asteroides capturados por la enorme gravedad del planeta. Los antiguos astrónomos decidieron nombrar estos dos enjambres en referencia a la guerra de Troya: el grupo que precede al planeta, sesenta grados por delante, recibió el nombre de los héroes griegos como Aquiles, Agamenón y Ulises. El grupo que sigue al planeta, a la misma distancia por detrás, fue nombrado con los héroes troyanos como Príamo, Eneas y Laocoonte. Un error histórico permitió que Héctor, el héroe troyano más emblemático, terminara clasificado entre los griegos, mientras que Patroclo, compañero de Aquiles, quedó entre los troyanos. Estos errores nunca fueron corregidos, dejando a ambos como infiltrados permanentes en sus respectivos campamentos.

Lucy no entrará en órbita alrededor de ninguno de estos asteroides. En cambio, los estudiará durante breves momentos de aproximación máxima, fotografiando y analizando estos pedruscos flotantes que son restos del nacimiento del sistema solar. Solo durante pequeñas fracciones de su misión de doce años podrá realmente recopilar datos detallados de cada objetivo. Sin embargo, estos encuentros fugaces prometen revelar información crucial sobre la composición, estructura y origen de los materiales primitivos que formaron los planetas hace más de cuatro mil millones de años.

Se consideran fósiles geológicos, fragmentos que pueden aportar respuestas sobre la formación de los planetas y del sistema solar
— Descripción de los asteroides troyanos en la misión Lucy
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué nombrar una sonda espacial Lucy? Parece un nombre poco científico.

Model

Precisamente porque no son siglas. Los científicos eligieron el nombre de ese homínido descubierto en Etiopía porque su esqueleto revolucionó nuestra comprensión de la evolución humana. Esperan que esta sonda haga algo similar con los orígenes del sistema solar.

Inventor

¿Y qué tienen de especial estos asteroides troyanos?

Model

Son fósiles geológicos, fragmentos prácticamente sin cambios desde hace miles de millones de años. Contienen información sobre cómo se formaron los planetas, algo que no podemos aprender de ningún otro lugar.

Inventor

Entiendo que la sonda no puede visitar todos los asteroides en un viaje. ¿Cómo lo resuelven?

Model

Usa los puntos de Lagrange, zonas donde las fuerzas gravitacionales se equilibran. Lucy visitará algunos asteroides, regresará a la Tierra para tomar impulso, y luego se dirigirá a los demás. Es como rebotar en el espacio.

Inventor

¿Esos puntos de Lagrange son lugares reales o solo construcciones matemáticas?

Model

Son lugares reales donde la gravedad funciona de manera especial. Algunos son inestables, pero otros, como los que rodean a Júpiter, son tan estables que cientos de asteroides se han acumulado allí durante millones de años.

Inventor

¿Cuánto tiempo durará realmente el estudio de cada asteroide?

Model

Solo momentos. Lucy pasará cerca de cada uno durante breves instantes, fotografiando y analizando. Esos fragmentos de tiempo, distribuidos a lo largo de doce años, son suficientes para revelar secretos que han permanecido ocultos desde el nacimiento del sistema solar.

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