Marea roja deja centenar de manatíes y delfines muertos en Florida

Aproximadamente 100 mamíferos marinos (delfines y manatíes) han muerto, y cientos de miles de peces han perecido, afectando la salud pública y el sustento de comunidades costeras.
La toxina desorienta a los animales y los lleva a la muerte
Descripción de cómo la microalga Karenia brevis afecta el sistema nervioso de delfines y manatíes.

Desde noviembre de 2017, las costas del suroeste de Florida han sido escenario de una mortandad marina sin precedentes recientes: una floración de la microalga Karenia brevis se ha extendido 233 kilómetros, liberando toxinas neurológicas que han acabado con decenas de delfines, manatíes y cientos de miles de peces. Lo que cada año ocurre como fenómeno pasajero se ha convertido esta vez en una presencia prolongada que recuerda cuán frágil es el equilibrio entre los ecosistemas marinos y las comunidades humanas que dependen de ellos.

  • La microalga Karenia brevis ha alcanzado concentraciones de un millón de células por litro en cinco condados, desorientando y matando a los animales marinos con una toxina que ataca directamente su sistema nervioso.
  • Cincuenta delfines nariz de botella y al menos 47 manatíes confirmados han muerto, mientras cientos de miles de peces aparecen sin vida en las orillas, obligando a brigadas de trabajadores a recoger cadáveres a diario.
  • Por primera vez en la historia registrada, la marea roja se ha detectado también en la costa noroeste de Florida, señal de que el fenómeno ha superado sus límites habituales.
  • La NOAA declaró el evento como Mortalidad Inusual y formó un equipo investigador independiente, pero la floración persiste sin señales claras de retroceso.
  • Restaurantes vacíos, embarcaciones turísticas paralizadas y turistas que huyen hacia otras costas dibujan un daño económico profundo que aún no ha sido cuantificado oficialmente.

Desde noviembre de 2017, una floración de la microalga Karenia brevis ha convertido las aguas del suroeste de Florida en un cementerio marino. La llamada marea roja se extiende a lo largo de 233 kilómetros de costa y, por primera vez, ha sido detectada también en el litoral noroeste del estado. La semana pasada, investigadores registraron concentraciones superiores a un millón de células por litro en cinco condados: Pinellas, Manatee, Sarasota, Charlotte y Lee.

La microalga libera una toxina neurológica que desorienta a los animales marinos y destruye su capacidad de sobrevivir. Aproximadamente cincuenta delfines nariz de botella han muerto desde julio, y de los 140 manatíes fallecidos este año, las autoridades confirmaron que 47 fueron víctimas directas de la marea roja, sospechando que el resto también sucumbió al mismo fenómeno. Los peces muertos se cuentan por cientos de miles: meros, lisas, pargos, bagres y truchas han aparecido sin vida en las orillas desde junio, generando cerca de 500 reportes ante la Comisión de Pesca y Vida Silvestre de Florida.

Aunque la marea roja es un fenómeno natural que ocurre casi cada año, su duración e intensidad actuales son anómalas. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica declaró el evento como Mortalidad Inusual y estableció un equipo investigador independiente. Mientras tanto, las comunidades costeras cargan con el peso visible del desastre: playas desiertas, restaurantes vacíos y operadores turísticos que reportan pérdidas significativas. Brigadas de trabajadores recogen cadáveres de peces a diario, pero la pregunta que nadie puede responder aún es cuándo —o si— esta marea cederá.

A toxic bloom of microscopic algae has turned the waters off Florida's coast into a graveyard. Since last November, the phenomenon known as red tide has killed roughly fifty bottlenose dolphins and a similar number of manatees, along with hundreds of thousands of fish. The bloom stretches 125 miles along the southwest coast, and for the first time, it has been detected on the northwest shore as well.

The culprit is a microorganism called Karenia brevis, which releases a neurological toxin that attacks the nervous systems of marine animals—and humans. The toxin disorients the creatures, leaving them unable to navigate or survive. Last week, researchers detected concentrations of more than one million cells per liter in five counties: Pinellas, Manatee, Sarasota, Charlotte, and Lee. The scale of the die-off prompted the National Oceanic and Atmospheric Administration to declare it an Unusual Mortality Event and establish an independent investigative team.

The dolphins began dying in large numbers in July. The manatee toll is harder to pin down with certainty. Of 140 manatees that have died this year, officials confirmed that 47 fell victim to the red tide. They suspect the remaining deaths were also caused by the same phenomenon. The fish kills have been equally staggering—since June, the Florida Fish and Wildlife Conservation Commission has received roughly 500 reports of massive fish die-offs along the southeast coast. The dead include grouper, mullet, snapper, bream, catfish, and trout.

Red tide is a natural occurrence that happens most years, typically producing respiratory and eye irritation. But this bloom has persisted far longer than usual, stretching from November 2017 into the fall. The economic damage, though not officially quantified, is visible in the empty restaurants and shuttered tour boats. Beachgoers are staying away, frightened by the health hazards and the sight of dead fish washing ashore. Workers labor daily to collect the carcasses, but the effort feels like holding back the tide. Business owners along the coast report significant losses as tourists choose safer waters elsewhere. The question now is whether the bloom will break on its own or whether Florida's coast will remain under siege.

La toxina neurológica ataca el sistema nervioso de estos animales y los desorienta, llevándolos incluso a la muerte
— Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA)
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué esta marea roja es diferente a las anteriores?

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Normalmente ocurre cada año, pero esta vez comenzó en noviembre y no ha parado. Se ha extendido mucho más de lo normal, llegando a lugares donde nunca se había visto antes.

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¿Cómo mata exactamente a los animales?

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La microalga libera una toxina que ataca el sistema nervioso. Los delfines y manatíes pierden la orientación, no pueden nadar correctamente, y muchos simplemente mueren.

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¿Hay riesgo para las personas?

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Sí. La toxina causa irritación respiratoria y de los ojos. Por eso los turistas evitan las playas, aunque los trabajadores recojan los peces muertos cada día.

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¿Cuál es el impacto económico real?

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No hay cifras oficiales, pero los dueños de restaurantes y negocios turísticos reportan pérdidas significativas. La gente simplemente no va a las playas.

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¿Se sabe cuándo terminará esto?

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No. Es un fenómeno natural, pero esta vez se ha comportado de manera anómala. Los científicos están investigando, pero por ahora solo se puede esperar.

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