Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, Vladimir Putin ha construido un relato en el que Occidente es el agresor y Rusia la víctima, acusando a países europeos de respaldar el terrorismo contra infraestructuras rusas. Sin embargo, la Corte Penal Internacional ha emitido una orden de arresto contra él por crímenes de guerra, más de 20.000 niños ucranianos han sido deportados a Rusia, y dentro de sus fronteras, opositores, periodistas y artistas son perseguidos, encarcelados o eliminados. En la historia larga de los poderosos que nombran el mal en los demás para ocultar
La hipocresía de Putin: acusar de terrorismo mientras se gobierna por el terror
Miles de civiles ucranianos muertos en bombardeos, 20.570 niños deportados a Rusia, opositores políticos asesinados en cárceles rusas, y desplazamientos masivos por destrucción de infraestructura.
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