El virus no da tregua. Puede matar a muchos animales en muy poco tiempo.
Cada otoño, millones de aves migratorias descienden sobre Doñana cargando consigo la posibilidad de una catástrofe silenciosa. La variante H5N1 de la gripe aviar recorre las rutas europeas en un momento en que la sequía ha reducido los humedales del parque andaluz, concentrando en espacios mínimos a especies ya amenazadas de extinción. Los científicos observan con angustia cómo la fragilidad del ecosistema y la virulencia del virus convergen en un escenario que, de materializarse, podría borrar para siempre lo que aún queda de algunas de las aves más vulnerables del planeta.
- La gripe aviar H5N1 viaja con las aves migratorias que llegan cada otoño a Doñana, y los expertos advierten que las condiciones nunca han sido tan peligrosas como ahora.
- La sequía ha encogido los humedales del parque hasta convertirlos en trampas de contagio: miles de aves comparten aguas contaminadas por excrementos de ejemplares infectados.
- Especies al borde de la extinción como la cerceta pardilla y la malvasía cabeciblanca son especialmente vulnerables al virus, y un brote podría replicar la tragedia griega de 2022, donde murió el 60% de una colonia de pelícanos amenazados.
- El virus podría saltar a mamíferos como el lince ibérico o el jabalí, y un ave infectada puede cruzar el Estrecho de Gibraltar hacia África en apenas tres días, exportando la enfermedad a otro continente.
- Los investigadores vigilan día a día el inicio de la migración, conscientes de que si el virus se establece en Doñana, el parque podría convertirse en un punto de no retorno para la biodiversidad.
Doñana enfrenta cada otoño la llegada de millones de aves migratorias procedentes del norte de Europa, y este año esa llegada trae consigo una amenaza que mantiene en alerta máxima a la comunidad científica: la gripe aviar H5N1. Elisa Pérez-Ramírez, viróloga del CSIC, lo resume con franqueza: "Tenemos mucho miedo". La variante que circula en España comparte linaje con la que ha devastado granjas en Estados Unidos, aunque su genotipo es distinto y la situación, por ahora, es menos grave. Ese matiz, sin embargo, ofrece poco consuelo.
El parque andaluz es uno de los refugios invernales más importantes de Europa para las aves acuáticas. Los ejemplares jóvenes que llegan nunca han estado expuestos al virus y carecen de defensas. Entre las especies más vulnerables figuran la cerceta pardilla y la malvasía cabeciblanca, ambas amenazadas de extinción y pertenecientes a la familia de los patos y gansos, que el H5N1 ataca con especial agresividad. La investigadora Úrsula Höfle advierte que un brote entre estas poblaciones sería catastrófico, y cita el precedente de un parque nacional griego donde en 2022 el virus mató al 60% de una colonia de pelícanos amenazados que concentraba el 80% de la población mundial de su especie.
La sequía agrava el escenario de forma determinante. Los humedales de Doñana se han contraído, obligando a las aves a concentrarse en superficies de agua cada vez más reducidas. Esa misma agua, contaminada por los excrementos de ejemplares infectados, se convierte en el principal vector de transmisión. Un ave puede desarrollar síntomas en tres días y, si las condiciones lo permiten, cruzar el Estrecho de Gibraltar hacia África en ese mismo plazo, llevando el virus consigo.
Los expertos también temen el salto del virus a mamíferos. El H5N1 ya infectó visones en España en 2023 y vacas lecheras en Estados Unidos. Doñana alberga linces ibéricos, jabalíes y vacas marismeñas, todos ellos potenciales huéspedes. Pérez-Ramírez no descarta que algunos casos ya detectados en el parque correspondan a aves llegadas infectadas desde el norte. La migración ha comenzado. El virus viaja con ella. Y los científicos saben que si logra establecerse en Doñana, las consecuencias para especies ya al borde del abismo podrían ser irreversibles.
Doñana enfrenta una amenaza silenciosa que llega cada otoño con las alas de millones de pájaros. La gripe aviar H5N1 acecha en las rutas migratorias europeas, y los científicos que estudian el parque nacional andaluz están en alerta máxima. El problema no es solo el virus: es lo que la sequía ha hecho al lugar.
Elisa Pérez-Ramírez, viróloga veterinaria del Centro de Investigación en Sanidad Animal del CSIC, lo expresa sin rodeos: "Tenemos mucho miedo". La variante que circula en España es la misma H5N1 que ha devastado granjas de vacas lecheras en Estados Unidos, aunque con un genotipo distinto que, por ahora, hace la situación menos grave aquí. Pero eso es poco consuelo cuando se trata de Doñana.
El parque es un imán para las aves migratorias. Cada año, millones de ejemplares jóvenes nacidos en primavera llegan desde el norte de Europa buscando refugio invernal. Estos pájaros nunca han visto el virus. No tienen anticuerpos. No tienen defensas. Y algunas especies que habitan Doñana son particularmente vulnerables: la cerceta pardilla y la malvasía cabeciblanca, ambas amenazadas de extinción, pertenecen a la familia de los patos y gansos, que el virus ataca con especial virulencia. Úrsula Höfle, investigadora del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, advierte que un brote entre estos ejemplares sería catastrófico. "Ya es dramático con las especies comunes", dice.
La sequía ha convertido Doñana en una trampa perfecta para la transmisión. Los humedales se han contraído, obligando a concentraciones masivas de aves en espacios cada vez más reducidos. El agua, que debería ser un refugio, se convierte en un medio de contagio: cuando los patos se alimentan en la superficie, ingieren los excrementos de otros pájaros infectados. Höfle subraya que esta concentración de individuos "siempre es un riesgo". El virus no da tregua. Si un ave se infecta, puede desarrollar síntomas en tres días. Si las condiciones son propicias, puede cruzar el Estrecho de Gibraltar hacia África en ese mismo tiempo, llevando la enfermedad consigo.
La historia de un parque nacional griego ofrece un precedente aterrador. En 2022, un brote de gripe aviar atacó un ecosistema donde vivía el 80 por ciento de una población mundial de pelícanos amenazados. El virus mató al 60 por ciento de esos ejemplares. Höfle colabora con ese parque y conoce de primera mano lo que puede suceder.
Hay otro riesgo que mantiene en vela a los expertos: el salto a mamíferos. La variante H5N1 ya ha saltado a vacas lecheras en Estados Unidos y a visones en España en 2023. Doñana alberga linces ibéricos, jabalíes y vacas marismeñas. Pérez-Ramírez no descarta que algunos casos ya detectados en el parque correspondan a aves que llegaron ya infectadas desde el norte.
Doñana no es nuevo territorio para el virus. En temporadas anteriores ha circulado por la zona sin causar brotes detectables. Pero las condiciones nunca han sido tan precarias. La sequía ha reducido el espacio, concentrado las poblaciones, debilitado las defensas naturales. Los expertos vigilan cada día. Saben que la migración ya ha comenzado. Saben que el virus viaja con ella. Y saben que si llega a establecerse en Doñana, el parque nacional podría convertirse en algo que nadie quiere ver: un punto de no retorno para especies que ya están al borde del abismo.
Notable Quotes
Tenemos mucho miedo— Elisa Pérez-Ramírez, viróloga veterinaria del CSIC
Si son susceptibles, puede matar a muchos animales en muy poco tiempo. Es un virus que no da tregua— Úrsula Höfle, investigadora del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Doñana es tan vulnerable a esto ahora, cuando antes el virus circulaba sin causar brotes?
La sequía ha cambiado todo. Menos agua significa menos espacio, y menos espacio significa que los pájaros se concentran en densidades que el virus adora. Es como meter a millones de individuos en una habitación cada vez más pequeña.
Mencionas que algunas aves llegan sin defensas. ¿Cómo es posible que no tengan anticuerpos?
Los pájaros jóvenes nacidos esta primavera nunca han encontrado el virus. No han desarrollado inmunidad. Es como enviar a un ejército sin armas a una batalla que ya conocen otros.
¿Qué hace que la cerceta pardilla y la malvasía cabeciblanca sean tan especiales en este contexto?
Son especies amenazadas que viven en Doñana, y pertenecen a familias que el virus ataca ferozmente. Además, la cerceta pardilla se cría en cautividad para soltarla después, lo que significa que su base genética es más débil. Un brote podría ser el final.
El ejemplo del parque griego suena como una advertencia directa.
Lo es. Perdieron el 60 por ciento de una población de pelícanos amenazados en un solo brote. Eso no es una posibilidad teórica. Es lo que ya ha pasado.
¿Cuál es el peor escenario que temen los expertos?
Que el virus se establezca en Doñana, mate a las especies amenazadas, salte a los mamíferos locales como los linces ibéricos, y luego cruce hacia África en aves infectadas. Sería una catástrofe en cascada.
¿Hay algo que pueda hacerse ahora?
La vigilancia es constante. Pero honestamente, una vez que el virus llega a un ecosistema como este, es muy difícil de controlar. El agua lo transmite, el espacio lo concentra, y la sequía ha quitado todas las válvulas de escape.