Cuando ves que tienes más abogados que ingenieros algo va mal
Un juzgado de Gijón aprobó el plan de reestructuración que borra 980 millones en deudas por litigios y reduce la deuda financiera de 137 a 16 millones. La plantilla se redujo de 1.500 a 525 empleados tras despidos colectivos y venta de activos, mientras el grupo mexicano Prodi inyectó 91 millones para tomar el control.
- Un juzgado de Gijón aprobó el plan de reestructuración que borra 980 millones en pasivos contingentes
- La deuda financiera se redujo de 137 millones a 16 millones
- La plantilla pasó de 1.500 a 525 empleados tras despidos colectivos
- El grupo mexicano Prodi inyectó 91 millones para tomar el control
- La empresa prevé ingresos de 120 millones este año
La empresa asturiana de ingeniería Duro Felguera logra salir del preconcurso tras un plan de reestructuración que elimina casi mil millones en pasivos contingentes, reduciendo su tamaño pero con perspectivas de negocio más claras.
En junio de este año, un juzgado de Gijón selló el destino de Duro Felguera con una decisión que borró casi mil millones de euros de la contabilidad de la empresa asturiana de ingeniería. Tras dieciocho meses en preconcurso de acreedores, la compañía logró que un juez avalara su plan de reestructuración, eliminando de un golpe el pasivo contingente de 980 millones asociado a litigios, arbitrajes y reclamaciones que se remontaban a proyectos fallidos de décadas atrás: una central de ciclo combinado en Argelia, otra en los Emiratos Árabes, instalaciones en Venezuela, México, Costa Rica y Chile. La deuda financiera se contrajo de 137 millones a apenas 16 millones. El Principado de Asturias perdonó un préstamo de seis millones otorgado durante la pandemia. Los bancos aceptaron quitas del cien por cien. Solo nueve alegaciones llegaron a presentarse contra el plan, todas rechazadas.
La situación que encontró Eduardo Espinosa cuando asumió la presidencia ejecutiva en noviembre de 2024 era tan crítica que la describió con una frase que resume el colapso: la empresa tenía más abogados que ingenieros. Espinosa había llegado tras la entrada del mexicano José Miguel Bejos, presidente del Grupo Prodi, quien inyectó 91 millones para tomar el control de la compañía. El diagnóstico fue demoledor. Los proyectos litigiosos generaban una distracción de recursos y energía considerable, sembraban incertidumbre entre los clientes al ver arbitrajes millonarios en los estados financieros, exigían mayores avales y limitaban la capacidad de negociación con proveedores. La empresa negociaba en desventaja permanente.
La herencia financiera era igualmente grave. La SEPI había otorgado un préstamo de 120 millones durante la pandemia en un momento en que el consejo de administración incluía a los exministros socialistas Jordi Sevilla y Valeriano Gómez. Esa ayuda fue polémica: mientras la compañía recibía rescate público, su consejero delegado de entonces, Jaime Argüelles, fue blindado con 27 meses de salario fijo, cobrando 370.000 euros mensuales sin contar variables. La plantilla costaba cien millones de euros anuales. Algunos clientes ejecutaron avales cuando la situación se deterioró. Espinosa y su equipo presentaron varios esquemas de recomposición. El accionista mayoritario prometió invertir otros diez millones. La empresa vendió su sede en Gijón por 13 millones y se trasladó a La Felguera, en Langreo, el lugar donde Pedro Duro fundó en 1857 lo que fue la primera gran siderurgia de España. Con la SEPI renegociaron un calendario de devolución que se extenderá hasta 2035.
La operación que arrancó formalmente el lunes pasado es compleja y durará meses. Transmitirá las principales líneas de negocio a una sociedad llamada Duro Felguera Global Solutions. Una operación acordeón reducirá el valor nominal de las acciones de 0,05 a 0,025 euros, seguida de una ampliación de capital de 10 millones que suscribirá Prodi. En Bolsa los títulos cotizan a 0,23 euros, acumulando una subida del 32 por ciento en lo que va de año. Pero la empresa vale menos de la mitad de lo que le debe a la SEPI y no espera repartir dividendos.
La reducción de tamaño fue brutal. La plantilla pasó de aproximadamente 1.500 personas a 525 tras despidos colectivos, el último de 180 empleados que termina formalmente el 30 de junio. Manuel Riera, miembro del comité de empresa, señala que durante el preconcurso no pararon de trabajar. Ejecutaron antes del plazo previsto la conversión a gas natural e hidrógeno de la central térmica de Aboño en Asturias. Tras las distintas operaciones, la empresa cuenta con 23 millones en caja. Riera añade que desde 2016 han aguantado situaciones complicadas y que muchos compañeros válidos se fueron, con la esperanza de que puedan reincorporarse si el negocio empieza a marchar bien.
Espinosa asegura que la empresa, aunque mucho más pequeña, no volverá a embarcarse en proyectos a pérdidas, una dinámica perversa en la que cuanto más facturaban, más perdían. Prevé ingresos de 120 millones este año: 87 millones de su división de ingeniería y 32 millones en servicios. Los contratos a pérdidas han desaparecido. Continuarán ciertos procesos legales pero no tienen reclamaciones en contra y podrán liberar provisiones por valor de 68 millones. En México, de la mano de Prodi, tienen cartas de intención para negocios valorados en 400 millones, participando en la construcción de una planta de amoniaco y una central de ciclo combinado. Tras la pandemia se dispararon las solicitudes de montaje de turbinas y luego llegó la demanda de centros de datos. Espinosa ve en esos mercados el valor claro de Duro Felguera. También apuntalan proyectos de minería y todo el abanico del mercado energético, especialmente en sistemas que combinen seguridad con transición ambiental.
Pero la estabilidad completa está lejos. En octubre se celebrará en la Audiencia Nacional un juicio por presunto pago de sobornos entre 2008 y 2013 para la construcción de una central termoeléctrica en Venezuela, en el que están encausados la empresa, su expresidente Juan Carlos Torres y dos exviceministros. Duro Felguera también aparece en el sumario que afecta a la exmilitante socialista Leire Díez, quien intentó que el fiscal anticorrupción José Grinda parara la investigación. Hacienda mantiene abiertas dos investigaciones por supuesta declaración incorrecta del impuesto sobre sociedades en el extranjero por un importe de 150 millones. Espinosa asegura que la empresa está tranquila y no espera problemas, argumentando que los expertos consultados tienen una visión positiva porque tienen argumentos sólidos a favor. Respecto al préstamo de la SEPI, considera que cumplieron estrictamente con los requisitos, que se tramitó por los cauces legales con los controles establecidos y validación de terceros externos. La estabilidad completa, calcula el presidente, llegará cuando consigan facturar 400 millones.
Citações Notáveis
Son tantos los problemas que tiene esta empresa que si no pensamos que va a salir bien… no tiene sentido pelear— Eduardo Espinosa, presidente ejecutivo de Duro Felguera
Llevamos desde 2016 aguantando situaciones complicadas. Se han ido un montón de compañeros, gente muy válida que esperamos que en esta etapa se puedan recuperar si el negocio empieza a marchar bien— Manuel Riera, miembro del comité de empresa
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cómo llega una empresa de 168 años de historia a estar tan cerca del colapso?
Acumuló proyectos fallidos en el extranjero que generaron litigios millonarios, deuda financiera insostenible y una gestión que priorizaba facturación sobre rentabilidad. Cuanto más vendían, más perdían.
¿Qué significa borrar 980 millones en deudas contingentes?
Significa que esos litigios y arbitrajes pendientes desaparecen del balance. No se pagan, se eliminan. Los bancos aceptaron quitas del cien por cien. Es un alivio contable pero también una admisión de que esa deuda nunca se cobraría.
¿Quién pagó realmente ese perdón?
Los contribuyentes asturianos, en parte. El Principado perdonó seis millones. Los bancos absorbieron el resto. Y los trabajadores: pasaron de 1.500 a 525 empleados.
¿Por qué un grupo mexicano invierte 91 millones en una empresa en preconcurso?
Porque ven valor en su know how, su experiencia en ingeniería pesada y su acceso a mercados. Prodi necesitaba esa capacidad. Duro Felguera necesitaba capital y control.
¿Está realmente salvada?
Sobre el papel sí. Tiene un plan claro, menos deuda, menos empleados, más enfoque. Pero enfrenta juicios por corrupción en octubre y investigaciones fiscales abiertas. La estabilidad real depende de que esos casos no la hundan de nuevo.
¿Qué significa que facture 120 millones este año?
Es un tercio de lo que costaba la plantilla en su apogeo. Es una empresa mucho más pequeña, más ágil, pero también más frágil. Necesita crecer a 400 millones para estar verdaderamente estable.