El dengue no es una enfermedad leve. Vacunarse es fundamental.
En la semana 26 de 2026, Caldas acumula 83 casos de dengue, y dos municipios —La Dorada y Supía— cargan con el peso más grave de una enfermedad que el calor y el descuido humano han vuelto permanente. Las autoridades despliegan fumigación y educación, pero el verdadero dilema es más antiguo: una vacuna existe, es segura, y aun así permanece fuera del alcance de quienes más la necesitan. En el centro de esta crisis están los niños, cuya vulnerabilidad biológica y social los convierte en el rostro más urgente de una falla colectiva.
- Caldas registra 83 casos de dengue en una sola semana, con La Dorada y Supía como epicentros que obligan a desplegar planes de choque de emergencia.
- Los niños son el eslabón más frágil: juegan al aire libre, tienen inmunidad en desarrollo y pueden evolucionar rápidamente hacia hemorragias, choque circulatorio y falla multiorgánica.
- Las autoridades sanitarias responden con fumigación química, visitas casa a casa y campañas educativas para eliminar criaderos, pero la presión sobre el sistema de salud no cede.
- Una vacuna aprobada y eficaz desde los cuatro años existe en Colombia, pero solo se consigue en clínicas privadas, dejando desprotegida a la población más vulnerable.
- Pediatras e infectólogos lanzan un llamado urgente al Gobierno nacional para incluir la vacuna en el esquema regular de inmunización, especialmente en municipios de alta incidencia como los de Caldas.
En la semana epidemiológica 26 de 2026, Caldas confirmó 83 casos de dengue, apenas uno más que la semana anterior. Pero detrás del número hay una geografía del riesgo: La Dorada y Supía concentran la mayor carga de la enfermedad, y las autoridades sanitarias han tenido que desplegar recursos de emergencia en ambos municipios.
Jorge Andrés Patiño, coordinador del equipo de Enfermedades Transmitidas por Vectores de la Dirección Territorial de Salud de Caldas, explicó que trabajan en coordinación con cada administración municipal. En Supía fumigaron antes de las festividades locales para frenar la proliferación del Aedes Aegypti; en La Dorada enfocaron los esfuerzos en el corregimiento Guarinocito y los barrios con mayor incremento de casos. Patiño también subrayó que la educación comunitaria es tan importante como la química: eliminar depósitos de agua estancada es la primera línea de defensa. El cambio climático agrava el ciclo, pues el calor lleva a más personas a almacenar agua, multiplicando los criaderos.
El peligro es especialmente grave para los niños. El pediatra Jerónimo Zuluaga, docente de la Universidad de Caldas, advirtió que los menores tienen una doble vulnerabilidad: mayor exposición por jugar al aire libre y un sistema inmunológico aún en formación. Cerca del 40 por ciento de los pacientes presentan signos de alarma —dolor abdominal intenso, vómitos y sangrado— que pueden derivar en choque circulatorio y falla multiorgánica. El tratamiento es de sostén: hidratación intravenosa, acetaminofén y, en casos graves, cuidado intensivo. Zuluaga advirtió contra el ibuprofeno, que puede ser peligroso en dengue.
La prevención exige hábitos cotidianos: tapar tanques, eliminar llantas y charcos, usar ropa de manga larga y repelente desde los seis meses de edad. Pero la herramienta más poderosa es la vacuna, aprobada en Colombia y segura desde los cuatro años, que reduce significativamente las complicaciones y la mortalidad. El problema es que solo está disponible en consultorios privados y cajas de compensación. Desde la Sociedad Colombiana de Pediatría y la Asociación Colombiana de Infectología Pediátrica se exige que el Gobierno la incluya en el esquema nacional de inmunización. Caldas, con La Dorada y Supía en crisis, ilustra con urgencia por qué esa decisión no puede seguir esperando.
En la semana epidemiológica 26 de 2026, Caldas registró 83 casos confirmados de dengue, apenas uno más que la semana anterior. Pero los números ocultan una geografía del riesgo: La Dorada y Supía concentran la mayor carga de la enfermedad en el departamento, obligando a las autoridades sanitarias a desplegar recursos de emergencia en ambos municipios.
La Dirección Territorial de Salud de Caldas ha intensificado sus operaciones preventivas en estas dos localidades, donde el mosquito Aedes Aegypti encuentra condiciones ideales para reproducirse. Jorge Andrés Patiño, coordinador del equipo de Enfermedades Transmitidas por Vectores, explicó que trabajan en colaboración directa con cada administración municipal para contener el avance. En Supía, realizaron fumigación química antes de las festividades locales, un esfuerzo por frenar la proliferación del insecto que permanece activo todo el año en esa región. En La Dorada, concentraron sus esfuerzos en el corregimiento Guarinocito y en los barrios donde el incremento de casos ha sido más pronunciado.
Pero la respuesta no se limita a la química. Patiño subrayó la importancia de la educación comunitaria, instando a los habitantes a eliminar depósitos de agua limpia estancada, el principal criadero del mosquito. El cambio climático ha intensificado el problema: el aumento de temperaturas lleva a que más personas almacenen agua, creando un ciclo que favorece al vector. El mismo mosquito que transmite dengue también porta el virus de la fiebre amarilla, multiplicando el riesgo sanitario.
El peligro es particularmente agudo para los niños. Jerónimo Zuluaga, pediatra y docente de la Universidad de Caldas, advirtió que los menores enfrentan una vulnerabilidad doble: su exposición es mayor porque juegan al aire libre, y su sistema inmunológico aún está en desarrollo. Las complicaciones en la población pediátrica no son excepcionales sino frecuentes y graves. El dengue puede evolucionar hacia choques secundarios, caracterizados por caídas peligrosas de presión arterial y compromiso de órganos vitales. Las hemorragias, que pueden incluir sangrado por encías y nariz, representan una amenaza directa a la vida.
Zuluaga señaló que aproximadamente el 40 por ciento de los pacientes presentan signos de alarma: dolor abdominal intenso, vómitos recurrentes y episodios de sangrado. Estos son los casos que requieren atención inmediata, pues pueden derivar en falla multiorgánica. Los niños con sistemas inmunológicos comprometidos enfrentan un riesgo exponencialmente mayor. El tratamiento es fundamentalmente de sostén: hidratación mediante suero intravenoso, analgésicos para controlar fiebre y dolor. En casos graves, se requiere cuidado intensivo con medicamentos para mantener la presión normal. En casa, la hidratación oral y el acetaminofén son las herramientas principales, pero Zuluaga advirtió contra la automedicación con ibuprofeno, que puede ser peligrosa en dengue.
La prevención exige disciplina cotidiana. Zuluaga recomendó eliminar llantas viejas, charcos, tarros y basuras. Los tanques de agua deben permanecer tapados. La ropa de manga larga y pantalones ofrecen protección física, y el repelente de mosquitos es efectivo incluso en niños desde los seis meses de edad. Pero existe una herramienta más potente: la vacuna contra el dengue, aprobada y autorizada en Colombia, segura y efectiva en menores desde los cuatro años. Reduce significativamente el riesgo de complicaciones y mortalidad.
Sin embargo, la vacuna no está disponible de manera universal. Se consigue en consultorios privados y cajas de compensación, pero el Gobierno nacional aún no la ha incluido en el esquema regular de inmunización. Desde la Sociedad Colombiana de Pediatría y la Asociación Colombiana de Infectología Pediátrica se ha hecho un llamado urgente para que se incorpore definitivamente, especialmente en municipios de alta incidencia como los de Bolívar, Atlántico, Caquetá y Tolima. Caldas, con La Dorada y Supía en crisis, parece ser el siguiente candidato. Zuluaga fue claro en su conclusión: el dengue no es una enfermedad leve, y la vacunación es fundamental para evitarla.
Citas Notables
En Supía hicimos intervención química antes de las fiestas para evitar la proliferación del mosquito. En La Dorada nos centramos en el corregimiento Guarinocito y en los barrios donde el aumento de casos ha sido significativo.— Jorge Andrés Patiño, coordinador de Enfermedades Transmitidas por Vectores
Los niños, al jugar al aire libre, están más expuestos a la picadura del mosquito. Su sistema inmunológico apenas está en desarrollo. En ellos las complicaciones son más frecuentes y más graves.— Jerónimo Zuluaga, pediatra y docente de la Universidad de Caldas
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué La Dorada y Supía sufren más dengue que otros municipios de Caldas?
El calor es parte de la respuesta. Cuando sube la temperatura, la gente almacena más agua, y eso crea criaderos perfectos para el mosquito. Pero también es geografía: estos municipios tienen condiciones climáticas que mantienen al Aedes Aegypti activo todo el año.
¿Qué hace que el dengue sea tan peligroso en los niños?
Su cuerpo aún está aprendiendo a defenderse. Cuando se infectan, el virus no solo causa fiebre: puede provocar hemorragias internas, caídas de presión y daño a múltiples órganos. Un niño sano puede recuperarse, pero uno con defensas bajas puede morir.
¿Existe tratamiento?
No hay medicamento que mate el virus. Solo se puede mantener al paciente hidratado, controlar el dolor y la fiebre, y vigilar que no entre en shock. En casos graves, necesita cuidado intensivo. Por eso la prevención es tan importante.
¿Por qué no todos los niños están vacunados?
La vacuna existe, es segura y funciona desde los cuatro años. Pero el Gobierno solo la ofrece en algunos municipios de alta incidencia. Caldas no está en esa lista, aunque claramente debería estarlo.
¿Qué pueden hacer los padres ahora?
Eliminar el agua estancada, usar ropa que cubra la piel, aplicar repelente. Pero honestamente, eso solo reduce el riesgo. La vacuna es lo que realmente protege.