Sus principios ideológicos chocan directamente con los intereses de sus propios votantes
Las nuevas propuestas republicanas para reconfigurar la ACA beneficiarían a consumidores jóvenes y sanos, pero aumentarían costos para personas mayores, de bajos ingresos y con enfermedades preexistentes. Los republicanos enfrentan la misma contradicción que en 2017: sus preferencias ideológicas chocan con los intereses materiales de millones de votantes de clase trabajadora que ahora forman parte de su base electoral.
- Hasta 20 millones de personas enfrentarán aumentos de primas cuando expiren los subsidios mejorados a finales de año
- En 2018, el 90% de votantes que confiaban en demócratas para proteger enfermedades preexistentes votaron demócrata
- Los republicanos representan desproporcionadamente distritos con tasas más altas de enfermedades graves
- Casi dos tercios de adultos estadounidenses ven la ACA favorablemente en encuestas recientes
Trump y republicanos del Congreso proponen transformar subsidios de la ACA en pagos directos, pero sus planes afectarían desproporcionadamente a votantes de clase trabajadora, mayores y sin educación universitaria que son clave en su coalición electoral.
Donald Trump y los líderes republicanos del Congreso se encuentran atrapados en una contradicción política que ha perseguido al partido desde hace años. Mientras preparan cambios radicales a la Ley de Cuidado de Salud Asequible —la ACA—, sus propuestas beneficiarían principalmente a los estadounidenses más jóvenes y saludables, pero impondrían costos significativamente mayores a un grupo demográfico que se ha convertido en la columna vertebral de su coalición electoral: trabajadores de mediana edad y mayores, con ingresos modestos y sin educación universitaria.
El dilema es inmediato y concreto. Decenas de millones de personas dependen actualmente de subsidios federales mejorados para comprar seguros a través de los mercados de la ACA. Cuando esos subsidios expiren a finales de año, sin acción del Congreso, hasta 20 millones de personas enfrentarán aumentos dramáticos en las primas de seguros, y millones más perderán cobertura por completo. Trump y senadores republicanos como Rick Scott de Florida y Bill Cassidy de Luisiana han propuesto convertir esos subsidios en pagos directos que los individuos podrían usar para comprar seguros o depositar en cuentas de ahorro para gastos médicos. En teoría, esto daría a los consumidores más libertad y flexibilidad. En la práctica, según expertos de salud pública de ambos lados del espectro político, crearía un sistema que separa a los sanos de los enfermos.
El mecanismo es bien conocido en los mercados de seguros. Si se permite que los consumidores jóvenes y saludables compren planes baratos con deducibles altos —algo que las nuevas propuestas facilitarían— muchos de ellos lo harían. Eso dejaría a las personas mayores y con enfermedades crónicas en planes más caros, lo que a su vez haría que esos planes fueran aún más caros, expulsando a más personas sanas. Los expertos llaman a esto una "espiral de muerte" del mercado de seguros. Sabrina Corlette, investigadora de la Universidad de Georgetown, resumió el problema: no ha escuchado ninguna propuesta republicana que no resulte en aumentos de primas para las personas en la ACA y menor protección para quienes tienen condiciones preexistentes.
Esta no es una batalla nueva. En 2017, durante el primer mandato de Trump, los republicanos intentaron derogar la ACA con propuestas muy similares. Entonces, como ahora, argumentaban que sus cambios promoverían la libertad de elección y la competencia. Entonces, como ahora, los demócratas advirtieron que los cambios dejarían a las personas enfermas con costos insostenibles. La diferencia crucial es que en 2018, cuando los votantes fueron a las urnas, casi el 90 por ciento de quienes confiaban más en los demócratas para proteger a personas con enfermedades preexistentes votaron por candidatos demócratas a la Cámara de Representantes. La ACA, que comenzó siendo vista como un programa para los no asegurados, se convirtió en un símbolo de protección para cualquiera con un problema de salud grave. Esa percepción ha perdurado: en encuestas recientes, casi dos tercios de los adultos estadounidenses ven la ACA favorablemente.
Lo que hace que esta nueva batalla sea particularmente complicada para los republicanos es quién resultaría herido. Un análisis realizado para este reportaje encontró que los republicanos en la Cámara de Representantes representan desproporcionadamente a distritos donde los residentes tienen tasas más altas de enfermedades graves como diabetes, hipertensión, obesidad y problemas cardiovasculares. Los datos de la Fundación de la Familia Kaiser muestran que las personas sin título universitario tienen más probabilidades de tener enfermedades preexistentes que las que sí lo tienen. Las personas con ingresos más bajos enfrentan el mismo patrón. En otras palabras, los votantes que los republicanos necesitan para ganar elecciones son exactamente los que sufrirían más bajo las propuestas que Trump y sus aliados están promoviendo.
Los republicanos enfrentan un dilema sin salida fácil. Permitir que los subsidios mejorados expiren sería, en palabras de Michael Cannon del Instituto Cato, "una ampliación de Obamacare" que probablemente reduciría la participación republicana en las elecciones de mitad de mandato del próximo año. Pero crear un nuevo sistema de pagos directos que funcione políticamente es, según Cannon, poco realista en el tiempo disponible. Algunos republicanos han sugerido expandir los planes de seguros a corto plazo de bajo costo que estarían exentos de muchas protecciones de la ACA, pero los defensores de la ley los llaman "seguros basura" que tendrían exactamente el mismo efecto que otras propuestas: atraer a personas sanas, desmantelar el fondo común de riesgos, y dejar a las personas enfermas en una situación desesperada.
En el fondo, esta batalla refleja una división filosófica fundamental entre los dos partidos sobre lo que el gobierno federal debe hacer y lo que los ciudadanos se deben unos a otros. Los republicanos enfatizan la libertad individual, la elección y la competencia. Los demócratas enfatizan el riesgo compartido a través de la acción colectiva. Pero cuando esa división abstracta se traduce en política real, los republicanos descubren que sus principios ideológicos chocan directamente con los intereses materiales de millones de sus propios votantes. Es un conflicto que no han podido resolver, y que probablemente volverá a definir la política electoral en los próximos meses.
Citas Notables
No he oído ninguna idea de los republicanos que no suponga un aumento de las primas para las personas acogidas a la Ley del cuidado de salud a bajo precio y una menor protección para las personas con enfermedades preexistentes— Sabrina Corlette, investigadora de la Universidad de Georgetown
El tema recurrente es segregar a las personas enfermas de las sanas— Larry Levitt, vicepresidente ejecutivo de política sanitaria de KFF
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué los republicanos siguen proponiendo cambios que sabemos que van a herir a sus propios votantes?
Porque creen genuinamente que la libertad de elección y la competencia en el mercado producen mejores resultados. No es cinismo; es una visión diferente de cómo debe funcionar la sociedad. El problema es que esa visión choca con la realidad de quién envejece, quién se enferma, y quién puede permitirse el lujo de elegir.
Pero entonces, ¿no deberían simplemente no hacer esto? ¿No es obvio que es políticamente suicida?
Lo es. Y algunos republicanos lo ven así. Pero Trump está empujando esto, y los líderes del partido están atrapados. Si no hacen nada, los subsidios expiran y las primas suben de todas formas. Si actúan, tienen que elegir entre mantener los subsidios —lo que se siente como una derrota ideológica— o cambiar el sistema de una manera que sabemos hará daño a sus votantes.
¿Qué pasó en 2017 que hace que esto sea diferente ahora?
En 2017, los republicanos intentaron lo mismo y perdieron. Tres senadores republicanos votaron en contra, y el intento de derogación fracasó. Pero más importante aún, los demócratas ganaron la batalla de narrativa. La ACA dejó de ser un programa para los no asegurados y se convirtió en protección para cualquiera con un problema de salud. Eso fue devastador electoralmente para los republicanos en 2018.
Entonces, ¿por qué lo intentan de nuevo?
Porque el dinero tiene que ir a algún lado. Los subsidios mejorados de Biden expiran. No pueden simplemente desaparecer sin consecuencias políticas. Así que están tratando de encontrar una forma de reconfigurar el sistema que suene mejor, que suene más como libertad y elección. Pero los expertos dicen que el resultado será el mismo: personas enfermas pagando más.
¿Hay alguna salida para ellos?
Probablemente no una que satisfaga tanto su ideología como sus intereses electorales. Podrían extender los subsidios, pero eso se siente como una capitulación. Podrían crear un nuevo sistema, pero no hay tiempo y nadie está de acuerdo en cómo hacerlo. O podrían expandir los planes baratos de corto plazo, pero eso es lo que los demócratas llaman "seguros basura", y probablemente causaría el mismo daño de todas formas.