La defensa niega «casa de los horrores» en juicio por retención de menores en Oviedo

Tres menores fueron retenidos durante cuatro años en aislamiento, separados actualmente de sus progenitores y en proceso de adaptación a nuevo entorno escolar.
Una familia que se volcó en sus hijos, pero no de manera criminal
Así caracterizó la defensa el comportamiento de los progenitores durante los cuatro años de aislamiento.

En la Audiencia Provincial de Oviedo ha comenzado el juicio contra un matrimonio que mantuvo a sus tres hijos durante cuatro años en un chalé rural, alejados del mundo. La defensa no niega el aislamiento, sino su naturaleza: argumenta que una familia puede elegir vivir al margen de la sociedad sin que eso constituya un crimen. El caso plantea una pregunta que trasciende el veredicto: ¿dónde termina la autoridad parental y dónde comienza la responsabilidad del Estado hacia los más vulnerables?

  • Los abogados defensores rechazan con firmeza la imagen de 'casa de los horrores' difundida en torno al caso, insistiendo en que los padres nunca abandonaron a sus hijos, sino que los sobreprotegieron de forma heterodoxa.
  • La tensión central del juicio radica en si el aislamiento familiar extremo debe ser juzgado como delito penal o atendido como un problema social que compete a los servicios de bienestar.
  • Los tres menores, separados de sus progenitores y actualmente escolarizados, atraviesan un proceso de adaptación que evidencia el peso humano acumulado durante cuatro años de encierro.
  • La defensa pide la absolución y confía en que, de producirse, los servicios sociales de Asturias acompañen una reunificación familiar gradual que devuelva a los niños a su núcleo de origen.
  • El juicio abre un debate más amplio sobre los límites de la responsabilidad parental y el papel del Estado cuando una familia decide, de forma consciente, apartarse de las normas sociales establecidas.

Esta mañana arrancó en la Audiencia Provincial de Oviedo el juicio contra un matrimonio acusado de retener a sus tres hijos durante cuatro años en un chalé de la zona rural de Asturias. Antes de entrar a la sala, sus abogados lanzaron un mensaje inequívoco: lo ocurrido no fue un delito, sino una elección de vida.

Elena González, defensora del padre, y Javier Muñoz Pereira, defensor de la madre, rechazaron la etiqueta de 'casa de los horrores'. Según ambos letrados, los progenitores no abandonaron a sus hijos, sino que se entregaron a ellos de una manera que calificaron de 'extravagante' y 'heterodoxa', pero en ningún caso punible. Muñoz Pereira fue más lejos: sostuvo que el caso nunca debió llegar a la vía penal y que una intervención de los servicios sociales habría sido la respuesta más adecuada desde el principio.

González subrayó que sus clientes son ciudadanos ordinarios que hoy se encuentran en prisión, separados de sus hijos, y atravesando un sufrimiento emocional considerable. Ambos abogados coincidieron en que, si se produce la absolución, el objetivo debe ser la reunificación familiar gradual, con el apoyo continuado de los servicios sociales asturianos.

Mientras tanto, los tres menores están escolarizados y adaptándose a un entorno nuevo. El juicio no solo decidirá el destino de esta familia, sino que podría marcar un precedente sobre cómo la justicia española interpreta la responsabilidad parental cuando una familia elige, de forma radical, vivir al margen del mundo.

El juicio comenzó esta mañana en la Audiencia Provincial de Oviedo contra un matrimonio acusado de retener a sus tres hijos durante cuatro años en un chalé de la zona rural. Los abogados defensores salieron a las puertas de la sala con un mensaje claro: no hubo delito, solo una familia que eligió vivir aislada del mundo.

Elena González, abogada del padre, y Javier Muñoz Pereira, defensor de la madre, rechazaron categóricamente la caracterización de los hechos como una «casa de los horrores». Según sus argumentos, los progenitores nunca abandonaron a sus hijos, sino que se volcaron en ellos de una manera que calificaron como «extravagante» y «heterodoxa», pero en ningún caso criminal. La defensa sostuvo que se trató de un aislamiento voluntario, una decisión familiar consciente de apartarse de la sociedad, no de un acto delictivo.

Muñoz Pereira fue más allá en sus declaraciones, cuestionando incluso el enfoque del caso desde sus inicios. Argumentó que este asunto debería haber sido tratado por los servicios sociales, no por la policía ni por la justicia penal. En su opinión, una intervención de carácter administrativo y social habría sido más apropiada que la vía judicial. Expresó confianza en que la sala dictaría una sentencia absolutoria y pidió que, en caso de que así ocurra, los servicios sociales de Asturias continúen apoyando a la familia y a los menores.

González enfatizó que sus clientes no son delincuentes, sino ciudadanos ordinarios que ahora se encuentran en prisión, separados de sus hijos. Subrayó las dificultades emocionales que atraviesan en estas circunstancias. Ambos abogados coincidieron en que el objetivo final debería ser la reunificación gradual de la familia, permitiendo que los niños se desarrollen en el seno familiar, que consideran el entorno más adecuado para su bienestar.

Actualmente, los tres menores están escolarizados y en proceso de adaptación a su nuevo entorno. Los abogados defensores insistieron en que esta vía de reunificación familiar, en caso de absolución, sería el camino correcto para proteger los intereses de los niños y, al mismo tiempo, sacar el caso de la jurisdicción penal. El juicio marca el inicio de un proceso que podría redefinir cómo se entiende la responsabilidad parental en situaciones de aislamiento familiar extremo.

No hay ninguna 'casa de los horrores', aquí lo que ha habido es una situación de aislamiento voluntario
— Abogados defensores del matrimonio
Esta familia decidió aislarse del mundo y confiamos en que la sala va a dictar una absolución
— Javier Muñoz Pereira, abogado de la madre
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Cómo se defiende un caso así? ¿Qué argumento puede sostenerse cuando tres niños han estado cuatro años encerrados?

Model

La defensa no niega los hechos materiales. Niega la intención criminal. Dicen que fue una decisión familiar consciente, no un acto de maltrato o negligencia deliberada.

Inventor

Pero ¿cómo se llama a retener a menores durante cuatro años si no es delito?

Model

Eso es exactamente lo que el tribunal debe decidir. La defensa argumenta que los padres nunca abandonaron a los hijos, que se dedicaron a ellos de manera intensiva, aunque aislada del mundo.

Inventor

¿Y los servicios sociales? ¿Por qué no intervinieron antes?

Model

Ese es el punto que los abogados subrayan. Dicen que debería haber sido un asunto de servicios sociales desde el principio, no de justicia penal. Una cuestión de apoyo familiar, no de castigo.

Inventor

Si ganan el juicio, ¿qué pasa con los niños?

Model

Esperan una reunificación gradual. Los menores están ahora en la escuela, adaptándose. La defensa cree que el mejor lugar para desarrollarse es con sus padres, bajo supervisión social.

Inventor

¿Y si pierden?

Model

Eso aún no se sabe. El juicio acaba de comenzar.

Quieres la nota completa? Lee el original en Diario Sur ↗
Contáctanos FAQ