La ciencia descubre un nuevo estado del agua que podría revolucionar la física

El agua no se comporta como otros líquidos. Excepto el agua.
Anders Nilsson explicó por qué el agua desafía las leyes que rigen a todos los demás líquidos conocidos.

Desde tiempos antiguos, el agua ha sido símbolo de lo elemental e inmutable, y sin embargo la ciencia continúa revelando sus secretos más profundos. Un equipo liderado por Anders Nilsson ha confirmado la existencia de un cuarto estado del agua —un punto crítico líquido-líquido— que emerge cuando el agua se superenfría entre -40 y -70 grados Celsius, desafiando siglos de comprensión clásica sobre los estados de la materia. Este hallazgo, logrado mediante pulsos ultrarrápidos de rayos X, no solo amplía los límites de la física fundamental, sino que nos recuerda que incluso lo más cotidiano puede guardar misterios aún sin nombre.

  • El agua, la sustancia más estudiada de la historia, ha guardado un secreto durante décadas: bajo condiciones extremas de frío, puede existir en un estado que la ciencia clásica no contemplaba.
  • El principal obstáculo era técnico y casi paradójico: el agua se congela más rápido de lo que los instrumentos convencionales pueden medir, haciendo casi imposible observar el fenómeno antes de que desaparezca.
  • El equipo de Nilsson rompió esa barrera usando un láser de electrones libres de rayos X capaz de capturar cambios en milisegundos, lo suficientemente veloz para atrapar el agua en su estado más esquivo.
  • El resultado confirma que entre dos formas líquidas —una de baja densidad y otra de alta densidad— existe un punto crítico real, un cuarto estado del agua que coexiste en el filo entre ambas fases.
  • Las implicaciones apenas comienzan a desplegarse: desde una nueva comprensión de la termodinámica hasta posibles aplicaciones tecnológicas que hoy solo podemos intuir.

El agua cubre el 80 por ciento de la superficie terrestre, pero apenas el 0,007 por ciento es potable, y esa cifra decrece cada año. Lo que la hace verdaderamente singular no es solo su escasez, sino sus 66 propiedades únicas que la distinguen de cualquier otro líquido conocido. Durante más de una década, el científico Anders Nilsson se obsesionó con una de sus anomalías más desconcertantes: a diferencia de todos los demás líquidos, el agua no responde de manera predecible cuando se alteran la presión y la temperatura.

La teoría apuntaba a un fenómeno llamado punto crítico líquido-líquido, o PCLL, que ocurriría cuando el agua se superenfría —es decir, cuando permanece líquida muy por debajo de su punto de congelación normal— en un rango de entre -40 y -70 grados Celsius. En ese umbral extremo, el agua podría existir simultáneamente como líquido de baja densidad y como líquido de alta densidad, dos fases distintas que convergen en un cuarto estado de la materia.

El desafío era capturar ese instante fugaz antes de que el agua se solidificara. La solución llegó a través de pulsos ultrarrápidos de un láser de electrones libres de rayos X, una herramienta lo suficientemente veloz para observar el cambio antes de que desapareciera. Con ella, el equipo liderado por Hwan Kim en el Laboratorio de Aceleradores de Pohang logró confirmar directamente la existencia del PCLL.

El descubrimiento reescribe la comprensión clásica de los estados del agua y abre interrogantes profundas sobre la naturaleza de la materia. Sus implicaciones para la física termodinámica y para futuras aplicaciones tecnológicas apenas comienzan a explorarse.

El agua es tan fundamental para la vida que apenas podemos imaginar un mundo sin ella. Una persona puede sobrevivir solo una semana sin beber. Y sin embargo, a pesar de que el agua cubre el 80 por ciento de la superficie terrestre, apenas el 0,007 por ciento es potable. Cada año esa cifra mengua. En los países desarrollados, cada persona consume entre 190 y 200 litros diarios, mientras que más de la mitad del agua dulce del planeta permanece congelada en los glaciares, gran parte de ella en la Antártida.

Lo que hace al agua verdaderamente extraordinaria no es solo su escasez o su importancia para la vida. Es que posee 66 propiedades que la distinguen de cualquier otro líquido conocido: su tensión superficial, su capacidad para retener calor, su densidad, su punto de ebullición. Durante más de una década, el científico Anders Nilsson estudió estas propiedades con una pregunta en mente. Observó que cuando se alteran la presión y la temperatura, casi todos los líquidos se comportan de manera predecible. El agua, no. "Si observamos las propiedades termodinámicas y cinéticas básicas de los líquidos, al cambiar la presión y la temperatura, todos se comportan de la misma manera. Excepto el agua", explicó Nilsson en 2020.

La búsqueda de Nilsson se enfocaba en un fenómeno teórico conocido como punto crítico líquido-líquido, o PCLL. Los científicos ya conocían el punto crítico clásico del agua: alrededor de 374 grados Celsius bajo una presión 218 veces mayor que la atmosférica, el momento en el que la distinción entre gas y líquido desaparece. Pero algunos investigadores sospechaban que existía otro punto crítico, uno que ocurría cuando el agua se superenfría, es decir, cuando permanece líquida a temperaturas muy por debajo de su punto de congelación normal.

Esa anomalía en la densidad del agua podría explicarse, teorizaban, por un punto crítico bajo cero. Los cálculos sugerían que este punto se ubicaba entre los -40 y -70 grados Celsius. En ese rango extremo, el agua superenfriada podría existir en dos estados distintos simultáneamente: como un líquido de baja densidad y como un líquido de alta densidad. Ambas fases se mezclarían en el PCLL, creando un cuarto estado del agua que desafiaba la comprensión clásica.

El problema era técnico. El agua se congela más rápido de lo que la mayoría de los instrumentos de medición pueden seguir. Nilsson y su equipo, dirigido por el investigador Hwan Kim en el Laboratorio de Aceleradores de Pohang, necesitaban un método capaz de capturar lo que sucedía en esos milisegundos fugaces. La solución llegó a través de pulsos ultrarrápidos de un láser de electrones libres de rayos X, una herramienta lo suficientemente veloz para detectar el cambio de estado antes de que el agua se solidificara.

Con este método, el equipo logró lo que parecía imposible: observar directamente el comportamiento del agua en su estado superenfriado y confirmar la existencia del punto crítico líquido-líquido. El hallazgo refuerza la idea de que el agua no es simplemente sólida, líquida o gaseosa. Bajo condiciones extremas, puede ocupar un cuarto estado, uno que existe en el borde entre dos formas líquidas distintas. Este descubrimiento abre preguntas profundas sobre la naturaleza fundamental del agua y, por extensión, sobre cómo entendemos los estados de la materia. Las implicaciones para la física termodinámica y para futuras aplicaciones tecnológicas apenas comienzan a explorarse.

Si observamos las propiedades termodinámicas y cinéticas básicas de los líquidos, al cambiar la presión y la temperatura, todos se comportan de la misma manera. Excepto el agua.
— Anders Nilsson, científico
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué importa que el agua tenga un cuarto estado si ya sabemos que es sólida, líquida y gaseosa?

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Porque el agua no se comporta como otros líquidos. Tiene 66 propiedades únicas. Si encontramos que puede existir en dos formas líquidas distintas simultáneamente, eso significa que nuestra comprensión fundamental de cómo funciona la materia está incompleta.

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¿Y cómo lograron verlo si ocurre tan rápido?

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Usaron un láser de electrones libres de rayos X que dispara pulsos ultrarrápidos. Es lo suficientemente veloz para capturar el cambio antes de que el agua se congele. Sin esa tecnología, el fenómeno sería invisible.

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¿A qué temperatura exacta ocurre esto?

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Entre -40 y -70 grados Celsius. Es un rango donde el agua permanece líquida aunque debería estar congelada. En ese punto crítico, coexisten dos densidades diferentes del mismo líquido.

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¿Qué significa esto para la vida real?

Model

Aún no lo sabemos completamente. Pero entender mejor cómo se comporta el agua bajo condiciones extremas podría abrir nuevas aplicaciones en tecnología, desde materiales hasta procesos industriales que aún no podemos imaginar.

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¿Nilsson fue el único que lo descubrió?

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No. Trabajó con un equipo dirigido por Hwan Kim en Corea del Sur. La ciencia moderna requiere colaboración internacional y tecnología de punta para ver lo que antes era invisible.

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