El respaldo millonario acelera la tramitación administrativa
En la cuenca del Ebro, donde el agua ha movido molinos y turbinas durante siglos, un ingeniero zaragozano acaba de recibir el respaldo de Europa para construir una central que almacenará electricidad como si fuera agua en un embalse. Los 5,9 millones de euros del IDAE representan no solo financiación, sino una validación institucional de que el almacenamiento energético mediante bombeo reversible es pieza clave en la transición hacia un sistema eléctrico más limpio y resiliente. Con un socio belga y 138 millones de inversión total en el horizonte, el proyecto de La Muela entra ahora en su fase más exigente: convertir la confianza en obra.
- Los fondos europeos de recuperación tienen calendarios estrictos, y cada mes sin permisos resueltos es un paso más cerca del límite para ejecutar el proyecto.
- La aprobación del IDAE actúa como catalizador: sin ese respaldo, los trámites administrativos de una obra de 138 millones podrían dilatarse indefinidamente.
- El equipo de Omedas y el fondo belga Aspiravi trabajan ahora contra el reloj para demostrar que la obra avanza al ritmo que exigen los compromisos europeos.
- Si los permisos ambientales, hídricos y de construcción se resuelven a tiempo, la excavación de depósitos y la instalación de turbinas podría comenzar en 2028.
- La central será la quinta de su tipo en el Ebro, sumándose a una red de infraestructuras que España necesita para absorber el excedente de energía renovable sin desperdiciarla.
Manuel Omedas, ingeniero de Caminos con base en Zaragoza, lleva años impulsando una central hidroeléctrica reversible entre Garrapinillos y La Muela, en la cuenca del Ebro. La noticia que acaba de recibir del IDAE —una ayuda de 5,9 millones de euros en fondos europeos de recuperación— podría cambiar la velocidad de todo el proceso. No es el total de la inversión, que asciende a 138 millones, pero sí la validación institucional que puede mover los engranajes administrativos.
El proyecto, desarrollado junto al fondo público belga Aspiravi, responde a una necesidad real del sistema eléctrico: el bombeo reversible permite guardar electricidad en momentos de baja demanda y liberarla cuando la red la necesita, un mecanismo cada vez más valioso conforme crecen las energías renovables. La tecnología es madura y probada, pero exige condiciones geográficas precisas —dos depósitos a distinta altura, agua disponible, terreno viable— que La Muela y Garrapinillos cumplen.
Ahora comienza la fase más exigente. Los fondos europeos tienen plazos ajustados, y Omedas sabe que el dinero solo se materializa si la obra demuestra avance real. Con los permisos ambientales, hídricos y de construcción aún por resolver, el equipo trabaja contra el reloj para poder iniciar la construcción en 2028. Que el IDAE haya seleccionado esta propuesta entre las elegibles significa que los evaluadores vieron mérito en el proyecto y en la capacidad de ejecutarlo. Ahora toca demostrarlo.
Manuel Omedas, ingeniero de Caminos con base en Zaragoza, acaba de recibir noticias que podrían transformar un proyecto que lleva años gestando. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha notificado la aprobación de una ayuda de 5,9 millones de euros en fondos europeos de recuperación para su propuesta de central hidroeléctrica reversible. Es el tipo de respaldo institucional que puede cambiar la velocidad de un proyecto.
La central está proyectada entre Garrapinillos y La Muela, en la cuenca del Ebro, y será la quinta instalación de este tipo en la región. Omedas impulsa la iniciativa junto con Aspiravi, un fondo público belga que actúa como socio en la operación. El proyecto responde a una necesidad creciente: el almacenamiento de energía mediante bombeo reversible es una tecnología que permite guardar electricidad en momentos de baja demanda y liberarla cuando se necesita, un mecanismo cada vez más crítico conforme aumenta la penetración de energías renovables en la red.
La financiación europea no es el total de la inversión. Omedas confía en que este respaldo acelere los trámites administrativos que rodean a cualquier obra de esta envergadura. Con el dinero asegurado y los permisos moviéndose más rápido, el promotor espera poder comenzar la construcción en 2028. El presupuesto total para llevar a cabo la central asciende a 138 millones de euros, una cifra que refleja la complejidad técnica de excavar depósitos, instalar turbinas y crear toda la infraestructura necesaria para que el sistema funcione.
Lo que sucede ahora es una carrera contra el reloj administrativo. Los fondos europeos de recuperación tienen calendarios ajustados y requisitos específicos. Cada mes que pase sin resolver permisos ambientales, de agua, de construcción y otros trámites es un mes que se acerca al límite para ejecutar el proyecto. Omedas y su equipo saben que el dinero está ahí, pero solo si pueden demostrar que la obra avanza según lo previsto.
Esta central reversible se suma a otras cuatro ya existentes o en desarrollo en la cuenca del Ebro, formando parte de una estrategia más amplia de España para modernizar su infraestructura energética. El almacenamiento mediante bombeo es una tecnología madura, probada en decenas de países, pero sigue siendo cara de construir y requiere geografía específica: dos depósitos a diferente altura, suficiente caudal de agua disponible, y terreno que permita la excavación sin daños ambientales inaceptables. La Muela y Garrapinillos cumplen esas condiciones.
Para Omedas, este momento representa la validación de años de trabajo técnico y gestión. El IDAE no otorga fondos a proyectos que no cumplan estándares rigurosos de viabilidad, innovación y alineación con objetivos europeos de descarbonización. Que su propuesta haya pasado ese filtro significa que los evaluadores vieron mérito en la idea, en el equipo y en la capacidad de ejecutar. Ahora toca demostrar que esa confianza estaba justificada.
Citas Notables
Confía en que este respaldo institucional acelere la tramitación administrativa y poder así acometer las obras en 2028— Manuel Omedas, promotor del proyecto
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué es importante que una central reversible reciba fondos europeos específicamente? ¿No hay dinero nacional para esto?
Los fondos europeos vienen con una etiqueta: son para proyectos que aceleran la transición energética según objetivos comunitarios. Eso da legitimidad y velocidad. El dinero nacional existe, pero está disperso y más lento. Estos 5,9 millones son un espaldarazo que dice: esto es prioritario.
¿Qué significa que sea la quinta central reversible del Ebro? ¿Hay un plan maestro?
Hay una lógica hidrológica. El Ebro es una cuenca grande con desniveles aprovechables. Cada central reversible que se construye mejora la flexibilidad de toda la red. No es que haya un plan escrito que diga "cinco centrales", pero sí hay una comprensión de que el río puede soportar varias sin saturarse.
Manuel Omedas es ingeniero, no una empresa grande. ¿Cómo logra competir por fondos europeos?
Tiene un socio belga, Aspiravi, que aporta experiencia y credibilidad institucional. Juntos presentan un proyecto técnicamente sólido. Los fondos europeos no discriminan por tamaño; premian la calidad de la idea y la capacidad de ejecución. Un ingeniero con un buen proyecto y un socio serio puede ganar.
¿Qué pasa si no logra comenzar en 2028? ¿Pierde los fondos?
Probablemente sí, o al menos parte de ellos. Los fondos de recuperación europeos tienen calendarios estrictos. Si no ejecuta según lo acordado, el dinero se reasigna. Es presión real, pero también es lo que mantiene los proyectos en movimiento.
¿Cuál es el riesgo ambiental de una central reversible?
El principal es el impacto visual y en el ecosistema local. Estás creando dos depósitos artificiales, moviendo agua constantemente entre ellos. Hay que gestionar bien la fauna, la vegetación, el paisaje. Pero es menos invasivo que una presa tradicional porque el agua no se queda retenida permanentemente; circula.