La capitulación demócrata desata una guerra civil en el partido tras ceder en el cierre del Gobierno

Aproximadamente 750.000 empleados federales fueron suspendidos sin sueldo durante 41 días; miles acudieron a bancos de alimentos; millones de personas dependientes de cupones de alimentos enfrentaron interrupciones en distribución; controladores aéreos trabajaron sin paga.
Cedieron en lo que juraron no ceder, una semana después de ganar
Los demócratas rompieron su línea roja sobre los subsidios médicos apenas días después de triunfar electoralmente por defenderla.

El acuerdo republicano reabre el Gobierno hasta finales de enero pero excluye la extensión de subsidios Obamacare que millones de estadounidenses necesitan para mantener precios asequibles de seguros. Los ocho senadores desertores argumentan que era el único pacto posible e incluye reapertura federal, fondos para cupones de alimentos y readmisión de empleados despedidos durante 41 días de cierre.

  • Ocho senadores demócratas votaron con republicanos el domingo para terminar el cierre de 41 días
  • El acuerdo excluye la extensión de subsidios Obamacare, la línea roja del partido
  • Aproximadamente 750.000 empleados federales fueron suspendidos sin sueldo
  • 1.485 vuelos cancelados y 825 retrasados el lunes por falta de controladores aéreos
  • 42 millones de personas dependen de cupones de alimentos que fueron interrumpidos

Siete senadores demócratas votaron con republicanos para terminar el cierre más largo del Gobierno estadounidense, pero sin incluir subsidios médicos que eran línea roja del partido, desatando una crisis interna.

Poco después de la medianoche del domingo, ocho senadores demócratas votaron con los republicanos para poner fin al cierre del Gobierno federal más largo en la historia de Estados Unidos. Después de cuarenta y un días de parálisis administrativa, la deserción de John Fetterman de Pensilvania, Catherine Cortez Masto de Nevada, Angus King de Maine, Jeanne Shaheen y Maggie Hassan de New Hampshire, Tim Kaine de Virginia, Dick Durbin de Illinois y Jacky Rosen de Nevada rompió la resistencia del partido y permitió a los republicanos alcanzar los sesenta votos necesarios para superar el filibusterismo en el Senado.

Pero la victoria republicana llegó a un precio político devastador para los demócratas. El acuerdo que estos ocho senadores apoyaron no incluye la extensión de los subsidios médicos de Obamacare, precisamente la línea roja que el partido había trazado semanas atrás. Esos subsidios, aprobados durante la pandemia, estaban programados para expirar a fin de año. Sin ellos, millones de estadounidenses enfrentarían aumentos drásticos en sus primas de seguros. Los demócratas habían ganado las elecciones del 4 de noviembre en Nueva York, Nueva Jersey y Virginia gracias en parte a su oposición a Trump y su negativa a negociar la reapertura del Gobierno sin proteger esa cobertura sanitaria. Ahora, apenas una semana después, habían cedido exactamente en eso.

Los ocho desertores comparecieron ante la prensa el domingo por la noche para justificarse. Argumentaron que el acuerdo era la única opción viable y que incluía logros significativos: la reapertura del Gobierno hasta finales de enero, fondos para los cupones de alimentos de los que dependen cuarenta y dos millones de personas durante el año fiscal 2026, y el compromiso de que la administración Trump readmitiría a los empleados federales despedidos durante el cierre, les pagaría retroactivamente los salarios no percibidos y no despediría a más funcionarios en los próximos dos meses y medio. Kaine enfatizó la preocupación por los empleados federales que abundan en su estado de Virginia. Rosen citó las presiones de la industria turística de Nevada. Cada uno tenía sus razones, pero todas sonaban insuficientes a los cuarenta senadores demócratas que votaron en contra.

La reacción dentro del partido fue inmediata y feroz. Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, anunció que su bloque tampoco votaría a favor del acuerdo porque agravaba la crisis sanitaria del país. El representante Ro Khanna de California escribió en redes sociales que Chuck Schumer, el líder demócrata en el Senado, ya no servía y debería ser reemplazado. Si no podía liderar la lucha para detener el aumento de las primas de seguros, ¿por qué lucharía por nada? Incluso Stefany Shaheen, hija de la senadora Jeanne Shaheen y ella misma política demócrata, expresó su disgusto públicamente en redes sociales. Ezra Klein, el columnista con mayor influencia sobre el partido, publicó un artículo en The New York Times titulado simplemente: "¿En qué están pensando los demócratas".

El acuerdo sí incluye un compromiso de celebrar una votación en el Senado sobre la extensión de los subsidios de Obamacare, pero esa promesa parecía hueca. Ni los republicanos ni Trump, que llevaba días atacando la Ley de Sanidad Asequible, mostraban disposición alguna a dejarse convencer. Los disidentes demócratas argumentaban que al menos la votación obligaría a sus rivales a retractarse públicamente sobre un tema que preocupa profundamente a los estadounidenses. Era un consuelo frágil.

Mientras tanto, el acuerdo del Senado era apenas el comienzo. La Cámara de Representantes aún tenía que aprobarlo, y Trump tenía que firmarlo. El líder republicano Mike Johnson dio a los congresistas treinta y seis horas para regresar a Washington. Una vez que la Cámara reanudara sus trabajos, los demócratas planeaban forzar una votación, con la ayuda de algunos republicanos, para obligar al Departamento de Justicia a hacer públicos los documentos de Epstein de los juicios contra el millonario pederasta fallecido. El nombre de Trump aparecía repetidamente en esos papeles, aunque el presidente no había sido vinculado con ninguno de los crímenes del financiero.

La crisis también se extendía más allá del Capitolio. Aproximadamente setecientos cincuenta mil empleados federales habían sido suspendidos sin sueldo durante cuarenta y un días. Miles acudieron a bancos de alimentos. La distribución de cupones de alimentos se había pausado para millones de personas desfavorecidas. Los museos, monumentos y parques naturales permanecían cerrados o desatendidos. Pero el impacto más visible fue en el tráfico aéreo. El viernes anterior, la Administración Federal de Aviación había cancelado cientos de vuelos en los cuarenta principales aeropuertos del país debido a las bajas y renuncias de controladores aéreos que trabajaban sin paga. El lunes, FlightAware reportaba que mil cuatrocientos ochenta y cinco vuelos serían cancelados y ochocientos veinticinco retrasados, una cifra que se agravaba con cada hora que pasaba.

Trump intervino en la batalla del Capitolio a través de su red social Truth, prometiendo un bono de diez mil dólares para los controladores aéreos "patriotas" que hubieran seguido trabajando sin cobrar. Para el resto, lanzó una amenaza: "Para aquellos que no hicieron más que quejarse y tomarse días libres... NO ESTOY CONTENTO CON VOSOTROS. Tendréis un punto negativo, al menos para mí, en vuestro expediente". Los empleados federales habían temido que Trump incumpliera su promesa de pagarles retroactivamente. Ese temor se disipó tras conocer los detalles del acuerdo, pero la amenaza presidencial dejaba claro que su gratitud era selectiva y su paciencia, limitada.

Ya no sirve y debería ser reemplazado. Si no puede liderar la lucha para detener el aumento desorbitado de las primas de los seguros médicos para los estadounidenses, ¿por qué luchará?
— Ro Khanna, representante demócrata de California, sobre Chuck Schumer
Para aquellos que no hicieron más que quejarse y tomarse días libres... NO ESTOY CONTENTO CON VOSOTROS. Tendréis un punto negativo, al menos para mí, en vuestro expediente.
— Donald Trump, a través de Truth Social, dirigiéndose a empleados federales
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué ceden ahora los demócratas si hace una semana ganaban las elecciones precisamente por oponerseaTrump?

Model

Porque después de cuarenta y un días, el sistema se estaba rompiendo. Los controladores aéreos trabajaban sin paga. Setecientos cincuenta mil empleados federales no tenían salario. Los aeropuertos estaban al borde del colapso. A veces la política cede ante la realidad física.

Inventor

Pero el acuerdo no incluye los subsidios médicos. Eso era lo que el partido dijo que no negociaría.

Model

Exacto. Y eso es lo que ha desatado la guerra civil interna. Ocho senadores decidieron que lo perfecto no podía ser enemigo de lo urgente. Los otros cuarenta piensan que acaban de traicionar la razón por la que ganaron hace una semana.

Inventor

¿Qué ganan realmente con este acuerdo?

Model

Reapertura hasta finales de enero, fondos para cupones de alimentos, readmisión de empleados despedidos, salarios retroactivos. Para algunos senadores, especialmente Kaine, eso significa proteger a decenas de miles de empleados federales en sus estados. Para otros, como Rosen, significa calmar a la industria turística de Nevada.

Inventor

¿Y la votación sobre los subsidios de Obamacare que prometen?

Model

Es un gesto. Nadie cree que Trump vaya a cambiar de opinión. Los demócratas esperan que al menos fuerce a los republicanos a votar públicamente contra algo que millones de estadounidenses necesitan.

Inventor

¿Qué pasa ahora con Chuck Schumer?

Model

Su propio partido lo está pidiendo que renuncie. Si no pudo mantener la cohesión en el Senado, ¿para qué sirve como líder? Incluso la hija de una de las senadoras desertoras criticó públicamente a su madre.

Inventor

¿Cuál es el siguiente paso?

Model

La Cámara tiene que votar. Los demócratas van a intentar forzar una votación sobre los documentos de Epstein. Y Trump sigue amenazando a los empleados federales que se quejaron durante el cierre. La batalla no ha terminado, solo se ha trasladado.

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