El mercado de banca privada española está en movimiento
El mercado de la banca privada española, durante años feudo de Santander, BBVA y Caixabank, atraviesa un momento de reconfiguración profunda. Impulsados por los 259.700 millonarios que acumulan casi 783.000 millones de dólares en patrimonio, competidores internacionales como ING, Revolut e Intesa Sanpaolo se disputan un segmento que combina alta rentabilidad con escasa competencia exterior. La posible adquisición de Singular Bank por parte de ING en torno a los 200 millones de euros podría ser el primer movimiento visible de una transformación que apenas comienza.
- Warburg Pincus ha decidido vender Singular Bank —gestora de casi 18.000 millones en activos— y la cuenta atrás para cerrar el acuerdo se mide en semanas, no en meses.
- ING negocia como favorito, pero Intesa Sanpaolo también pugna por la misma pieza, y Revolut contrata banqueros especializados en grandes patrimonios para lanzar su propia oferta tras el verano.
- El propio CEO de Singular, Javier Marín, preferiría vender a inversores independientes para conservar el control, creando una tensión interna que complica las negociaciones.
- El BCE ya frenó la expansión de Revolut el verano pasado por la velocidad con la que lanza productos, lo que añade incertidumbre regulatoria al avance de los neobancos en este segmento.
- Si ING cierra la compra, los grandes bancos nacionales deberán responder a un rival que llega con tecnología, capital y un modelo de negocio distinto al suyo.
El mercado de la banca privada española lleva años en manos de Santander, BBVA y Caixabank, pero una ola de competidores internacionales ha decidido que ya es hora de disputarles ese territorio. El detonante es claro: España cerró 2025 con 259.700 millonarios y una riqueza combinada de casi 783.000 millones de dólares, casi 50.000 millones más que el año anterior. Para cualquier banco con ambiciones, esos números son una invitación difícil de ignorar.
El epicentro de la disputa es Singular Bank, una boutique de banca privada fundada en 2020 que gestiona 17.758 millones de euros en activos. Su accionista mayoritario, el fondo estadounidense Warburg Pincus, quiere salir, y la operación podría cerrarse en apenas dos semanas. ING aparece como el comprador más probable, dispuesto a pagar alrededor de 200 millones de euros. Para el banco holandés, presente en España solo en el segmento minorista, sería el salto definitivo a un negocio de mayor margen. Ya tiene preparado un equipo y un responsable para lanzar la oferta comercial justo después del verano. Sin embargo, el CEO de Singular, Javier Marín —exdirector general de Santander y accionista de la firma—, preferiría que la compraran inversores independientes o familias, no otro banco, para preservar su autonomía.
Intesa Sanpaolo, el mayor banco italiano, también está en la puja, aunque si no logra hacerse con Singular tendrá que buscar otra puerta de entrada al mercado español. Más llamativo aún es el movimiento de Revolut: el neobanco británico, con seis millones de clientes minoristas en España, ha empezado a fichar banqueros especializados en grandes patrimonios en varios países europeos y en Dubái. Su propuesta probablemente incluiría umbrales de entrada más bajos que la banca tradicional, aunque el BCE ya le impuso restricciones el verano pasado por la velocidad con la que expande su catálogo de productos.
Lo que está tomando forma es una redefinición del sector. La banca privada española, que parecía un club cerrado, se convierte en campo de batalla donde modelos de negocio muy distintos —desde el banco tradicional hasta el neobanco— compiten por los mismos clientes de alto patrimonio. Los próximos meses revelarán si ING consuma la compra y cómo reaccionan los grandes bancos nacionales ante una competencia que ya no viene solo de dentro.
El mercado de la banca privada española está en movimiento. Mientras los tres grandes del sector nacional—Santander, BBVA y Caixabank—han dominado durante años el negocio de gestionar patrimonios de las grandes fortunas, una ola de competidores internacionales está llegando con planes ambiciosos para arrebatarles clientes. Lo que está en juego es sustancial: comisiones, asesoramiento personalizado y servicios premium dirigidos a quienes tienen dinero de verdad.
Los números explican el apetito. España cerró 2025 con 259.700 millonarios, un aumento del 5,3% respecto al año anterior, y su riqueza combinada alcanzó los 782.800 millones de dólares, casi 50.000 millones más que en 2024. El país ocupa el puesto 14 en el ranking mundial de poblaciones de grandes patrimonios. Estos datos no pasan desapercibidos para ningún banco que se precie. La banca privada funciona con umbrales de entrada que varían según la entidad—típicamente entre 300.000 y 500.000 euros para clientes normales, aunque en la cúspide están los patrimonios de 10, 20 o 30 millones de euros—y lo que ofrece es asesoramiento a medida, alternativas de inversión sofisticadas y servicios diseñados específicamente para cada cliente. Es el segmento más rentable del negocio bancario porque se basa en comisiones, no en volumen.
La batalla más visible gira alrededor de Singular Bank, una boutique especializada creada en 2020 que gestiona 17.758 millones de euros en activos. El fondo estadounidense Warburg Pincus, que controla el 93% de la entidad, ha decidido vender. El CEO de Singular, Javier Marín—exdirector general de Santander—está pilotando la operación, aunque él mismo es accionista y preferiría que la compra la hiciera un grupo de inversores independientes o familias en lugar de otro banco, para mantener su control sobre la firma. Sin embargo, el mercado tiene otros planes. ING, el banco holandés, aparece como el favorito con mayor capacidad para pagar lo que Warburg pide: alrededor de 200 millones de euros. Se espera que la operación se cierre en dos semanas. Para ING, que en España está dirigida por Alfonso Tolcheff, esta adquisición sería el punto de entrada a un negocio en el que hasta ahora no participaba más allá del segmento minorista. La entidad ya tiene preparado un responsable y una lista de banqueros para lanzar su oferta comercial de banca privada justo después del verano. No es un experimento: es una apuesta decidida.
Pero ING no es el único nuevo jugador. Intesa Sanpaolo, el líder bancario italiano, también participa en la puja por Singular Bank, aunque si no consigue la adquisición, tendrá que buscar otra vía para entrar en el mercado español de banca privada. Más interesante aún es el movimiento de Revolut, el neobanco británico que ya cuenta con seis millones de clientes minoristas en España. La entidad ha comenzado a contratar banqueros especializados en grandes patrimonios no solo en España sino también en otros países europeos y en Dubái. Revolut está en fase de perfilar su oferta comercial y probablemente ofrecería umbrales de entrada más bajos que la banca tradicional. Lo curioso es que Revolut ha experimentado un crecimiento espectacular durante años, pero eso mismo ha atraído la atención de los reguladores. El Banco Central Europeo restringió temporalmente su expansión el verano pasado por preocupaciones sobre la velocidad con la que lanza nuevos productos.
Lo que está ocurriendo es una redefinición del sector. La banca privada española, que parecía territorio exclusivo de los grandes bancos nacionales, ahora es un campo de batalla donde entidades extranjeras ven oportunidad. Cada nuevo competidor que entra trae consigo no solo capital sino también modelos de negocio diferentes, tecnología y, en el caso de Revolut, una filosofía completamente distinta sobre cómo servir a clientes de alto patrimonio. Los próximos meses dirán si ING logra cerrar la compra de Singular Bank y cómo responden Santander, BBVA y Caixabank a esta invasión. Lo que está claro es que el juego ha cambiado.
Citações Notáveis
Lo que busca el CEO de Singular Bank es que lo adquieran inversores o fondos para no perder el control sobre la firma— Fuentes financieras
ING espera lanzar su oferta comercial para grandes patrimonios justo después del verano— Fuentes del sector
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué de repente todos quieren entrar en banca privada? ¿Qué tiene de especial?
Las comisiones. En banca privada no vendes productos masivos a millones de personas; asesor a unos pocos clientes muy ricos y cobras un porcentaje de lo que gestionas. Es dinero predecible y de alto margen.
Pero España ya tiene Santander, BBVA y Caixabank haciendo eso. ¿Qué les falta a los nuevos?
Presencia. ING nunca ha tenido banca privada aquí. Revolut es un neobanco que creció en retail y ahora quiere subir de segmento. Intesa Sanpaolo es italiano y quiere expandirse. Ven 259.000 millonarios españoles y piensan: hay mercado para todos.
¿Y Singular Bank? ¿Por qué es tan importante que ING la compre?
Porque Singular ya tiene 17.758 millones en activos bajo gestión y una cartera de clientes. Entrar desde cero es lento y costoso. Comprar Singular te da un atajo: clientes, reputación, operaciones ya funcionando.
¿Qué pasa con Javier Marín, el CEO? Parece que no quiere que otro banco la compre.
Exacto. Si ING o Intesa la compran, Marín pierde control. Si la compra un grupo de inversores independientes, él sigue mandando. Pero Warburg Pincus, el dueño, quiere vender al mejor postor, y eso probablemente sea ING.
¿Y Revolut? ¿Es una amenaza real o solo ruido?
Es amenaza real, pero diferente. Revolut crece rápido, tiene tecnología, seis millones de clientes. Pero el BCE ya le frenó una vez por crecer demasiado rápido. Eso te dice algo sobre cómo ven los reguladores su expansión.