Kim Jong-un celebra prueba de misil intercontinental y reafirma compromiso nuclear

Nunca cambiaremos nuestra postura de reforzar nuestras fuerzas nucleares
Kim Jong-un reafirma el compromiso permanente de Corea del Norte con su programa nuclear, sin importar las presiones internacionales.

Corea del Norte lanzó un misil balístico intercontinental Hwasong-17 hacia el mar de Japón como respuesta a ejercicios militares conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos. Kim Jong-un justificó el lanzamiento como parte del desarrollo de fuerzas ofensivas estratégicas frente al fortalecimiento de la alianza nuclear de sus rivales en la región.

  • Corea del Norte lanzó un misil balístico intercontinental Hwasong-17 hacia el mar de Japón el jueves por la mañana
  • Kim Jong-un describió el lanzamiento como respuesta a ejercicios militares conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos
  • La prueba ocurre en medio de acusaciones sobre despliegue de tropas norcoreanas en Rusia
  • Desde el armisticio de 1953, Corea del Norte y Corea del Sur no han firmado un tratado de paz

Kim Jong-un describió el lanzamiento de un misil balístico intercontinental como una acción militar apropiada y reafirmó que Corea del Norte nunca dejará de reforzar sus fuerzas nucleares, acusando a Corea del Sur y Estados Unidos de amenazar su seguridad.

A primera hora de la mañana del jueves, Corea del Norte lanzó un misil balístico intercontinental Hwasong-17 hacia el mar de Japón. Horas después, Kim Jong Un salió a defender públicamente lo que había ocurrido, describiéndolo no como una provocación sino como una necesidad estratégica inevitable. El líder norcoreano caracterizó el lanzamiento como "una acción militar apropiada" diseñada para comunicar a sus adversarios una verdad incómoda: que su país estaba dispuesto a tomar medidas de represalia contra lo que consideraba amenazas existenciales.

La justificación que Kim ofreció revelaba cómo Pyongyang interpreta el mundo que la rodea. Según su perspectiva, Corea del Sur y Estados Unidos habían "exacerbado la situación en la región" mediante ejercicios militares conjuntos que, en la lectura norcoreana, constituían una amenaza directa a la seguridad del Estado. El lanzamiento, en esta lógica, no era una escalada sino una respuesta defensiva, un paso más en lo que Kim llamó el "desarrollo constante de las fuerzas ofensivas estratégicas" necesarias para contrarrestar lo que describió como el "peligroso fortalecimiento de la alianza nuclear" de sus enemigos.

Lo que resultaba particularmente significativo en el discurso de Kim era su énfasis en la permanencia. No se trataba de una demostración puntual de capacidad. El líder norcoreano fue explícito: Pyongyang "nunca cambiará su postura de reforzar sus fuerzas nucleares". Esta declaración funcionaba como una línea en la arena, una advertencia de que cualquier esperanza de que Corea del Norte abandonara su programa nuclear era ilusoria. Las "arriesgadas maniobras militares" de sus vecinos, argumentó, solo subrayaban la importancia de que su país continuara modernizando su arsenal.

El ministerio de defensa norcoreano amplificó este mensaje, afirmando que el lanzamiento demostraba "la modernidad y credibilidad de su disuasión estratégica más poderosa". La prueba llegaba en un momento de tensiones crecientes en la península. Durante meses, Corea del Norte había enviado cientos de globos cargados de basura al otro lado de la frontera. Seúl, por su parte, había reanudado en junio las retransmisiones de propaganda mediante altavoces en la frontera, la primera vez en seis años, y había intensificado sus maniobras con fuego real cerca de la línea de demarcación. A esto se sumaban los ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos, que Pyongyang veía como coordinados y amenazantes.

La reacción internacional fue rápida. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca condenó "enérgicamente" la prueba, calificándola de "flagrante violación de múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas". Corea del Sur también denunció el lanzamiento. Pero la condena occidental chocaba contra una realidad geopolítica más compleja: el presunto despliegue de tropas norcoreanas en Rusia para participar en la invasión de Ucrania sugería que Pyongyang había encontrado un aliado dispuesto a respaldar su programa nuclear, o al menos a no interferir con él.

Cuando se le preguntó sobre posibles vínculos entre Rusia y los avances nucleares norcoreanos, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, fue evasivo. Afirmó no tener esa información y defendió el derecho soberano de Rusia y Corea del Norte a desarrollar relaciones bilaterales sin que esto preocupara a terceros. La respuesta dejaba abierta la puerta a una colaboración más profunda, aunque sin confirmarla explícitamente.

Lo que quedaba claro era que la península coreana seguía siendo un polvorín. Desde el armisticio de 1953 que terminó la Guerra de Corea, los dos países no habían firmado un tratado de paz. Técnicamente seguían en guerra. Durante años, Corea del Norte había intensificado sus lanzamientos de misiles balísticos, describiéndolos como "advertencias" contra las acciones de Seúl. Ahora, con Kim reafirmando públicamente que su país nunca abandonaría su arsenal nuclear, y con la posibilidad de que Rusia estuviera proporcionando apoyo, la trayectoria parecía clara: más pruebas, más tensión, más brinkmanship en una región donde un error de cálculo podría tener consecuencias catastróficas.

El lanzamiento es una acción militar apropiada que cumple totalmente con el objetivo de informar a los rivales de nuestra voluntad de llevar a cabo contramedidas
— Kim Jong-un
Este lanzamiento es una flagrante violación de múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
— Sean Savett, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Kim Jong-un se molestó en hacer una declaración pública después del lanzamiento? ¿No habría sido suficiente simplemente lanzar el misil?

Model

Porque el lanzamiento no era solo un acto técnico. Era un mensaje. Kim necesitaba que sus adversarios entendieran que esto no era un accidente, sino una elección deliberada, una respuesta a lo que él ve como amenazas crecientes.

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Pero ¿no es eso exactamente lo que Corea del Sur y Estados Unidos dirían de sus ejercicios militares? ¿Que son defensivos, no amenazantes?

Model

Exactamente. Ambos lados ven sus propias acciones como defensivas y las del otro como agresivas. Kim interpreta los ejercicios conjuntos como una coordinación contra él. Seúl y Washington los ven como necesarios para disuadir a Pyongyang. Es un círculo vicioso.

Inventor

¿Qué cambia con esta prueba? ¿Es diferente a las anteriores?

Model

Lo que cambia es el contexto. Esta prueba ocurre mientras hay acusaciones de que tropas norcoreanas están en Rusia. Sugiere que Kim tiene un respaldo geopolítico que antes no tenía, o al menos que no estaba tan visible. Eso le da más confianza para ser más explícito sobre sus intenciones nucleares.

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¿Y Rusia? ¿Está realmente ayudando a Corea del Norte con su programa nuclear?

Model

Peskov no lo confirmó ni lo negó. Dijo que era un derecho soberano de ambos países desarrollar relaciones. Eso es diplomacia para decir: no vamos a responder esa pregunta. Pero el silencio es elocuente.

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¿Qué sucede ahora? ¿Habrá más lanzamientos?

Model

Probablemente. Kim fue muy claro: Corea del Norte nunca dejará de reforzar sus fuerzas nucleares. Esto no es una amenaza temporal. Es una declaración de política permanente. Mientras la península siga sin un tratado de paz, mientras los ejercicios militares continúen, habrá más pruebas.

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