Sin Fujimori, el caudal electoral será bastante más bajo
Por tercera vez, Keiko Fujimori ha declarado que no será candidata presidencial en eventuales elecciones adelantadas, dejando a Fuerza Popular ante una encrucijada que el partido naranja no ha enfrentado en casi dos décadas. La ausencia de su figura más reconocible obliga a una organización construida en torno a un apellido a preguntarse si puede sostenerse sola. En la historia de los movimientos políticos, el momento en que un partido debe aprender a caminar sin su símbolo es también el momento en que descubre qué tan profundas son realmente sus raíces.
- Fujimori descarta por tercera vez la candidatura presidencial, dejando al partido naranja sin su principal activo electoral desde 2006.
- El único antecedente de Fuerza Popular compitiendo sin ella terminó en un fracaso histórico: apenas 7,43% de los votos y sin acceso a segunda vuelta.
- Tres rutas se debaten en la cúpula: una alianza de centro derecha hoy casi imposible, un candidato empresarial externo descartado por el entorno de Fujimori, o una figura interna como Galarreta, Salgado o Guerra García.
- El proceso judicial por Lava Jato y el desgaste del discurso fraudista de 2021 pesan sobre el partido, que reconoce haber perdido terreno en regiones antes dominadas.
- Los analistas advierten que sin Fujimori el caudal electoral caerá significativamente, y que la única fórmula viable podría ser que ella encabece la lista al Congreso sin postular a la presidencia.
Keiko Fujimori salió de Palacio de Gobierno con un mensaje que ya había dado dos veces antes: no será candidata presidencial si se convocan elecciones adelantadas. Para Fuerza Popular, un partido que no ha competido sin ella como estandarte desde 2006, la declaración abre una incertidumbre profunda.
La última vez que el partido naranja enfrentó unas elecciones sin Fujimori al frente, Martha Chávez obtuvo apenas el 7,43% y la agrupación no llegó a segunda vuelta. Los dirigentes insisten en que aquello fue otra época —Alberto Fujimori estaba detenido en Chile, la estructura partidaria casi no existía— y que hoy la organización es sólida. Luis Galarreta, secretario general, fue claro: Fujimori no desaparecerá de la campaña; seguirá ejerciendo liderazgo, aunque no como candidata.
Dentro de la cúpula se manejan tres alternativas. La primera, una alianza de centro derecha, es considerada remota tras los enfrentamientos públicos con Renovación Popular y Avanza País. La segunda, un candidato externo como el empresario Carlos Añaños, es descartada por quienes rodean a Fujimori, que recuerdan que la experiencia de los empresarios en la política peruana no ha sido buena. La tercera opción es ir en solitario con una figura interna: suenan nombres como Hernando Guerra García, Luz Salgado, Luis Galarreta o Miguel Torres, este último visto como una cara fresca que podría atraer al voto duro sin alejar a nuevos electores.
Los analistas leen en todo esto un intento de reposicionamiento hacia el centro. Mabel Huertas señala que Fujimori carga con un pasivo muy grande —su caso por Lava Jato está próximo a juicio oral y el discurso fraudista de 2021 sigue pesando— y que la elección del candidato interno revelará si el partido apuesta por la moderación o por el fujimorismo más duro. Enrique Castillo es más pesimista: sin Fujimori, el caudal electoral será bastante más bajo, y ninguno de los candidatos potenciales tiene la capacidad de encarnar lo que significa el fujimorismo. Para Castillo, la única fórmula que podría funcionar es que Fujimori encabece la lista al Congreso, cumpliendo su palabra de no postular a la presidencia mientras mantiene al partido en pie.
Keiko Fujimori se sentó con la presidenta Dina Boluarte el miércoles pasado en Palacio de Gobierno y salió con un mensaje claro: no será candidata presidencial si se convocan a elecciones adelantadas. Era la tercera vez que lo decía públicamente. Para un partido que no ha enfrentado un proceso electoral sin ella como su principal figura desde 2006, la noticia marcaba un quiebre.
Esa última vez que Fuerza Popular compitió sin Fujimori como su estandarte fue un desastre. Martha Chávez, entonces expresidenta del Congreso, obtuvo apenas el 7,43% de los votos y el partido no llegó ni a segunda vuelta, quedándose con apenas 13 escaños. Pero los dirigentes naranja insisten en que aquello fue otra época. Alberto Fujimori estaba detenido en Chile. Keiko recién regresaba de Estados Unidos. El partido prácticamente no existía; tuvieron que reactivar estructuras viejas como Cambio 90 y Nueva Mayoría. Ahora, dicen, tienen una organización consolidada. La situación es completamente distinta.
Luis Galarreta, secretario general de Fuerza Popular, fue enfático: la decisión de Fujimori de no postular a la presidencia no significa que desaparecerá de la campaña. Ella seguirá ejerciendo liderazgo, aunque no como candidata. Galarreta también tocó un tema que flota bajo la superficie de toda esta conversación: hay un reclamo real detrás de las protestas que sacuden al país, dijo. Los gobiernos posteriores al fujimorismo nunca entendieron el rol subsidiario del Estado. El partido tiene buenas expectativas para lo que viene.
Lo que viene, sin embargo, es incierto. Galarreta evitó detallar las rutas específicas que maneja Fuerza Popular, pero dejó caer que si el Parlamento no aprueba en esta legislatura el recorte del mandato de Boluarte, es probable que en marzo se retome la idea de convocar a elecciones en abril o mayo de 2024. Para eso necesitarían más de 66 votos. Galarreta dijo estar seguro de que los tienen, a menos que alguien esté engañando a todos.
Mientras tanto, dentro de la cúpula naranja manejan tres alternativas. La primera es construir una alianza de centro derecha, aunque reconocen que es remota después de los enfrentamientos públicos con Renovación Popular y Avanza País, a quienes tildaron de "derecha extrema". La segunda opción es traer un candidato de fuera del partido. Carlos Añaños, empresario que trabajó con Hernando de Soto en 2021, suena en algunos círculos, pero las fuentes cercanas a Fujimori lo descartan. "Es una buena persona, pero no lo hemos evaluado como candidato", dijeron. Y agregaron que la experiencia de los empresarios en la política peruana no ha sido buena.
Si no hay alianza ni candidato externo, Fuerza Popular iría en solitario. En ese caso, tendrían que buscar un candidato dentro de sus filas o modificar las reglas internas. Mencionan nombres como Luz Salgado, expresidenta del Congreso; Luis Galarreta; Miguel Torres, exparlamentario; Martha Moyano, legisladora actual; y Hernando Guerra García, también legislador. Incluso no descartan que Martha Chávez, quien fue candidata en 2006, vuelva a la agrupación. Torres es visto con buenos ojos porque podría "jalar el voto duro del fujimorismo" pero al mismo tiempo representar "una opción fresca y joven". Dentro del partido reconocen que han perdido terreno en regiones donde antes tenían una presencia abrumadora, como Junín y Ayacucho. El proceso legal contra Fujimori por Lava Jato los ha golpeado.
Los analistas ven en todo esto un intento de Fuerza Popular de reposicionarse hacia el centro. Mabel Huertas, analista política de 50+1, señala que la decisión de Fujimori no solo responde a desgaste, sino a que carga "con un pasivo muy grande" que podría perjudicar al partido. Su caso por Lava Jato está cerca de entrar a fase de juicio oral, y el discurso fraudista de 2021 sigue pesando. El antifujimorismo es uno de los principales movimientos del país, recordó. Si eligen a Guerra García o Galarreta sería coherente con su discurso reciente. Si van por Salgado o Moyano, estarían apelando al fujimorismo más duro.
Enrique Castillo, otro analista, es más pesimista. Sin Fujimori, el caudal electoral de Fuerza Popular "será bastante más bajo de lo que es ahora", porque ninguno de los candidatos potenciales tiene la capacidad de responder a lo que significa el fujimorismo. Castillo duda que el partido busque realmente una alianza donde no tenga protagonismo. El voto duro del fujimorismo puede llegar al 15%, pero es difícil que una organización que se considera la más importante del país se disuelva en una coalición. La única fórmula que podría funcionar, según Castillo, es que Fujimori encabece la lista al Congreso. Eso le permitiría cumplir su palabra de no ser candidata presidencial mientras mantiene el partido en pie.
Notable Quotes
Su no postulación no tiene nada que ver con el liderazgo que ella pueda ejercer— Luis Galarreta, secretario general de Fuerza Popular
Sin Keiko Fujimori el caudal electoral será bastante más bajo de lo que es ahora, porque el partido naranja no tiene a un candidato con la capacidad de responder a lo que significa el fujimorismo— Enrique Castillo, analista político
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Keiko Fujimori dice que no será candidata si antes siempre lo fue?
Porque tiene un juicio por Lava Jato que está a punto de entrar a fase de juicio oral, y el antifujimorismo es muy fuerte en el país. Ponerla como candidata presidencial sería un riesgo enorme para el partido.
¿Entonces Fuerza Popular está en problemas?
No necesariamente. Tienen un voto duro de alrededor del 15% que es muy leal. Pero sin Fujimori como candidata presidencial, ese voto probablemente no crezca como antes.
¿Quién podría reemplazarla?
Están considerando varios nombres: Luz Salgado, Luis Galarreta, Miguel Torres. Algunos analistas creen que Guerra García sería una opción más centrada. Pero ninguno tiene el magnetismo de un Fujimori.
¿Y si buscan a alguien de fuera del partido?
Lo han pensado. Hay un empresario, Carlos Añaños, que suena en algunos círculos. Pero los dirigentes naranja lo descartan. Dicen que los empresarios no han tenido buena suerte en la política peruana.
¿Podrían hacer una alianza con otros partidos de derecha?
Lo intentaron, pero se pelearon públicamente con Renovación Popular y Avanza País. Ahora los llaman "derecha extrema". Una alianza parece remota.
¿Cuál es la salida más probable?
Probablemente vayan solos, con un candidato interno. Y si Fujimori encabeza la lista al Congreso en lugar de la presidencia, eso podría mantener al partido a flote sin que ella tenga que ser candidata presidencial.