Es muy difícil que una víctima pida ayuda, y muchas veces están totalmente aisladas
En Argentina, donde una mujer muere cada 28 horas a causa de la violencia de género, el caso de Lourdes Fernández —retenida doce horas por su expareja— volvió a abrir una herida colectiva que nunca termina de cerrar. Julieta Prandi, quien vivió el abuso desde adentro y esperó años para ver a su agresor condenado, tomó la palabra no para dar lecciones, sino para nombrar lo que pocas veces se nombra: que el aislamiento es el arma más silenciosa del abuso, y que la intervención del entorno puede ser, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte.
- Lourdes Fernández, cantante de Bandana, fue retenida durante doce horas por su expareja y clasificada como caso de alto riesgo, sacudiendo al país con una urgencia que no admite miradas hacia otro lado.
- Lo que perturbó a Prandi no fue solo el encierro, sino lo extraordinario de que la familia y las amigas de Lourdes actuaran: en la mayoría de los casos, nadie interviene y la víctima queda sola frente al mecanismo del abuso.
- El aislamiento no es un efecto secundario de la violencia doméstica, es su herramienta central: Prandi lo sabe porque lo vivió, y por eso su voz carga un peso que va más allá del comentario mediático.
- Su mensaje al entorno de las víctimas fue casi una orden nacida del dolor: no se alejen, traten de sacarla, porque eso puede salvarle la vida —palabras que resuenan con la condena de 19 años que logró para su propio agresor tras años de proceso judicial.
- Detrás de cada caso visible como el de Lourdes hay una estadística que no cede: una mujer muere cada 28 horas en Argentina por violencia de género, convirtiendo la visibilidad pública en un acto con consecuencias reales.
Julieta Prandi tomó la palabra tras el caso de Lourdes Fernández, la cantante de Bandana que fue retenida doce horas en el departamento de su expareja, Leandro García Gómez. En una entrevista con LAM, Prandi no habló desde la teoría sino desde la experiencia: en 2019 denunció a su exmarido por abuso sexual, violencia económica y psicológica, y en agosto de 2025 obtuvo una condena de diecinueve años de prisión tras años de proceso judicial.
Lo que más la impactó del caso de Lourdes no fue el encierro en sí, sino que su familia y sus amigas actuaron. Eso, dijo, es lo raro. Lo habitual es que nadie intervenga. Porque el aislamiento no es una consecuencia del abuso: es su mecanismo. Es la forma en que funciona. Y mientras la víctima está aislada, pedir ayuda sola se vuelve casi imposible.
Por eso su mensaje a los entornos fue directo y urgente: no se alejen de quien está atrapada. Traten de sacarla. Es lo más difícil, pero puede salvarle la vida. Palabras que no brotaban de un manual, sino de haber sido ella misma esa mujer que tuvo que encontrar el camino sola.
Prandi también mencionó que el caso de Lourdes fue clasificado de alto riesgo por la manipulación sostenida que sufrió, y luego colocó todo en perspectiva con una cifra que no deja escapatoria: en Argentina, una mujer muere cada 28 horas por violencia de género. El caso de Lourdes no es una anomalía. Es un recordatorio de lo que podría haber sido, y de lo que sigue siendo para muchas otras.
Julieta Prandi habló públicamente sobre el caso de Lourdes Fernández, la cantante de Bandana que fue retenida durante doce horas en el departamento de su expareja, Leandro García Gómez. El episodio sacudió al país y reabrió una conversación incómoda sobre la violencia de género, sus mecanismos ocultos, y las razones por las que las mujeres atrapadas en esas situaciones casi nunca piden ayuda por su cuenta.
En una entrevista con LAM, Prandi fue directa: todos los casos de violencia de género son fuertes, pero lo que la sorprendió en el caso de Lourdes fue que su familia y sus amigas actuaron. Eso, dijo, es raro. Lo raro es que alguien intervenga. Lo raro es que la víctima sea sacada de ahí. Prandi no conoce personalmente a Lourdes ni los detalles de su historia, pero su reflexión brotaba de un lugar que sí conoce bien: el de quien ha vivido abuso y ha tenido que recorrer el camino de la denuncia, las audiencias, las pericias, las apelaciones. En 2019, ella denunció a su exmarido, Claudio Contardi, por abuso sexual, violencia económica y psicológica. El 13 de agosto de 2025, después de años de proceso judicial, el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de Zárate-Campana lo condenó a diecinueve años de prisión por abuso sexual con acceso carnal agravado y reiterado, violencia económica y amenazas.
Esa experiencia le dio peso a sus palabras. Prandi explicó que lo más difícil no es que una mujer reconozca que está siendo abusada. Lo más difícil es que pida ayuda. Y lo más difícil aún es que pueda salir sola. Las víctimas, dijo, están totalmente aisladas. El aislamiento es parte del mecanismo. Es parte de cómo funciona el abuso. Por eso, cuando alguien del entorno actúa—cuando una hermana, una amiga, una madre interviene—eso puede cambiar todo.
Su mensaje a las familias fue claro y casi urgente: no se alejen. Traten de sacarla de ahí. Es lo más difícil, pero pueden salvarle la vida. Esas palabras no eran abstractas. Eran el resultado de haber estado del otro lado, de haber sido la mujer aislada, de haber tenido que encontrar la manera de denunciar, de haber esperado años a que la justicia actuara.
Proandi también mencionó que el caso de Lourdes fue clasificado como de alto riesgo después de que se determinara que había sido víctima de manipulación sostenida por parte de su pareja. Y luego, sin transición, soltó una cifra que puso todo en contexto: una cada 28 horas. Eso es lo que pasa en Argentina. Una mujer muere cada 28 horas por violencia de género. El caso de Lourdes no es una excepción. Es un recordatorio de que podría serlo.
Lo que Prandi estaba diciendo, en el fondo, era que la visibilidad importa. Que cuando un caso como el de Lourdes sale a la luz, cuando se habla de él, cuando una mujer que ha vivido algo parecido se anima a reflexionar públicamente sobre ello, algo se mueve. No es suficiente. Pero es algo. Y en un contexto donde una mujer muere cada 28 horas, algo es lo que hay.
Notable Quotes
Lo más positivo que puede estar ocurriendo es que haya visibilidad y que su entorno pueda intervenir— Julieta Prandi
Lo que les digo a las familias es: no se alejen. Traten de sacarla de ahí. Es lo más difícil, pero pueden salvarle la vida— Julieta Prandi
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué crees que Prandi decidió hablar ahora sobre este caso?
Porque reconoce algo en él que vivió ella misma. No es morbosidad. Es responsabilidad. Cuando has estado ahí, cuando has sobrevivido, hablar se convierte en una obligación.
Ella dice que lo más difícil es que la víctima pida ayuda. ¿Qué quiere decir exactamente?
Que el abuso no es solo violencia física. Es aislamiento, es control, es hacerle creer a la mujer que nadie la va a creer, que está sola, que es su culpa. Pedir ayuda significa romper eso. Y es casi imposible hacerlo desde adentro.
¿Entonces el rol de la familia es determinante?
Es la diferencia entre la vida y la muerte. Literalmente. Prandi lo sabe. Por eso insiste tanto en que no se alejen, en que intervengan. Porque cuando nadie interviene, la mujer sigue atrapada.
¿Qué significa que el caso de Lourdes sea clasificado como de alto riesgo?
Que la justicia reconoce que está en peligro real. Que la manipulación fue tan sostenida, tan profunda, que sin protección podría no sobrevivir.
Y esa cifra que menciona—una cada 28 horas—¿por qué la trae a colación?
Para que no se olvide que Lourdes casi se convierte en esa cifra. Para que la gente entienda que esto no es un drama televisivo. Es una emergencia sanitaria.