No se siente bien ser parte de un país donde no te sorprenda cuando suceden estas cosas
En la mañana del 13 de julio, Johan Sebastián Durán Guerrero, colombiano de 26 años con permiso de trabajo y una hija pequeña, fue abatido por agentes de ICE en Biddeford, Maine, en una operación de vigilancia que apuntaba a otra persona. Su muerte —la tercera confusión mortal en una semana— no es solo un error burocrático: es el punto donde la política migratoria más agresiva de la historia reciente de Estados Unidos encuentra su costo más irreversible, el de una vida que ya no puede contar su propia versión.
- ICE reconoció que Johan no era el objetivo de la operación; los agentes no portaban cámaras corporales y persisten contradicciones sobre cómo se desarrollaron los disparos.
- Su esposa, su padre y su hija de tres años —aún en pijama— estaban en la casa cuando escucharon los tiros; los gritos de la familia resonaron en la calle ante los vecinos.
- El presidente colombiano Gustavo Petro calificó el hecho de asesinato motivado por persecución étnica y exigió respuesta directa de Donald Trump, elevando el incidente a una tensión diplomática.
- Cientos de manifestantes se concentraron frente a edificios federales en Maine exigiendo desfinanciar a ICE, mientras un contramanifestante apareció con megáfono y pistola, y los políticos se dividieron entre pedir investigación o pedir calma.
- Migrantes como Yasmín, compañera de trabajo de Johan, decidieron no salir a la calle el martes por miedo: 'Lo que le pasó a Sebastián podría pasarnos a cualquiera de nosotros'.
Johan Sebastián Durán Guerrero tenía 26 años, una hija de tres años y un permiso de trabajo cuando fue abatido por agentes de ICE en Biddeford, Maine, la mañana del 13 de julio. ICE realizaba vigilancia buscando a un extranjero con orden de expulsión en la última dirección conocida de ese individuo. Un vehículo salió de la residencia, los agentes intentaron detenerlo, el conductor intentó huir, y un oficial disparó. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, admitió después que Johan no era el objetivo previsto. Era el tercer error de este tipo en una semana.
La familia estaba en casa. Su esposa escribió en redes sociales palabras de amor y desolación; su padre dijo simplemente que no entendía por qué le habían hecho eso a su hijo. La niña escuchó los disparos desde adentro. Los vecinos oyeron los gritos en la calle. Johan no portaba cámara corporal —ninguno de los agentes la llevaba— y no hay claridad sobre si le ordenaron detenerse ni desde qué distancia dispararon. Su versión murió con él.
El presidente colombiano Gustavo Petro rechazó la palabra error y habló de asesinato, de persecución étnica, de una lógica que trata a ciertos seres humanos como inferiores sin derechos. Exigió acción legal y un mensaje de Trump. En Maine, cientos de manifestantes rodearon edificios federales con carteles que pedían desfinanciar y erradicar a ICE del estado. Un contramanifestante llegó armado. Los políticos se fracturaron: el demócrata Jared Golden pidió una investigación independiente; la republicana Susan Collins advirtió que eliminar ICE haría el país menos seguro; en las calles, los carteles le respondían directamente.
Yasmín, amiga y compañera de trabajo de Johan en la plataforma de reparto Spark Driver, resumió el miedo que se instaló en la comunidad migrante: nadie le preguntó si tenía estatus legal antes de disparar. El martes, ella y su madre no salieron de casa. Biddeford, un lugar que se describía como tranquilo, sin pandillas ni violencia, tiene ahora un muerto a manos del Estado. Y Estados Unidos entra en campaña electoral.
Johan Sebastián Durán Guerrero tenía 26 años cuando los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas lo mataron en Biddeford, Maine, la mañana del lunes 13 de julio. Había nacido en Colombia, vivía en Estados Unidos con un número de seguro social y permiso de trabajo, y tenía una hija de tres años. Según ICE, entró al país ilegalmente en 2023, aunque el permiso de trabajo que poseía no le otorgaba estatus legal. Lo que sucedió después de las 7 de la mañana permanece envuelto en contradicciones: los agentes no llevaban cámaras corporales, no hay claridad sobre si le ordenaron detenerse, no se conoce la distancia desde la cual dispararon. Johan ya no puede contar su versión. Su cuerpo regresará a Colombia en una caja, un destino que parecía escrito desde el momento en que cruzó la frontera.
La muerte de Johan no fue un incidente aislado. ICE afirmó que realizaba vigilancia en la última dirección conocida de un extranjero con orden de expulsión. Un vehículo salió de la residencia. Los agentes intentaron detenerlo. El conductor intentó huir. Un oficial, temiendo por la seguridad pública, disparó. El secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, reconoció después que el hombre de 26 años no era el objetivo previsto de la operación. Un error. El tercero en una semana.
La familia de Johan estaba en la casa. Su esposa escribió en redes sociales: "Te amo. No tengo palabras para este dolor; vida mía, mi amor, cuídame, ayúdame a tener fuerzas; te amo, quédate conmigo siempre… no me dejes sola, te lo ruego, amor mío". Su padre dijo simplemente: "Era un hijo maravilloso y no sé por qué le hicieron eso". La niña de tres años estaba en pijama cuando escuchó los disparos. Los vecinos oyeron los gritos de la familia resonar en la calle.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, no usó la palabra error. Llamó asesinato a lo que sucedió, asesinato motivado por la creencia de que Johan era un ser inferior sin derechos. Petro exigió acción legal rápida, exigió un mensaje del presidente Donald Trump. Comparó el incidente con la persecución étnica y cultural prohibida desde los tiempos del Tribunal de Nuremberg. En Washington, The Washington Post observó que la administración estaba atrapada entre cumplir una promesa de campaña sobre inmigración y las consecuencias mortales de sus operaciones.
Durante el lunes y martes, cientos de manifestantes se concentraron frente a edificios federales de inmigración en Maine. Los carteles exigían que ICE fuera desfinanciado y erradicado del estado. Un ciudadano preguntaba: "¿Por qué? ¿Cuál es la justificación? ¿Cuándo habrá justicia? No puedo entender cómo esto que sucede en Maine. Estoy enfadado. Esto tiene que parar". Otro dijo: "No se siente bien ser parte de un país donde no te sorprenda cuando suceden estas cosas". Durante una de las manifestaciones, un contramanifestante llegó con un megáfono y una pistola.
Los políticos republicanos pidieron moderación. El congresista demócrata Jared Golden pidió una investigación exhaustiva e independiente. El presidente del Partido Republicano de Maine, Jim Deyermond, pidió calma y confianza en quienes investigaban. La senadora republicana Susan Collins advirtió que eliminar ICE haría el país menos seguro. En las calles, los carteles respondían: "ICE apretó el gatillo, pero Susan Collins le dio el arma".
Yasmín, una amiga migrante de Johan que como él repartía comida para la plataforma Spark Driver, dijo al Portland Press Herald: "Tengo miedo, porque no preguntaron si tenía estatus legal; simplemente lo mataron. Lo que le pasó a Sebastián podría pasarnos a cualquiera de nosotros". El martes, ella y su madre no se atrevieron a salir. En Biddeford, Maine, un lugar que se suponía tranquilo, sin pandillas ni violencia, ahora había un muerto a manos del gobierno. Johan Sebastián sigue muerto, y Estados Unidos entra en campaña electoral.
Citas Notables
Era un hijo maravilloso y no sé por qué le hicieron eso, simplemente no lo sé— Padre de Johan Sebastián
Lo mataron por creer que era un ser inferior sin derechos, y como persona, tenía todos los derechos conferidos a un ser humano simplemente por haber nacido— Presidente Gustavo Petro de Colombia
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué importa que Johan tuviera un número de seguro social si ICE dice que entró ilegalmente?
Porque vivía aquí, trabajaba aquí, pagaba impuestos aquí. El permiso de trabajo significaba que alguien en el gobierno le permitió estar. Pero ICE dice que eso no es lo mismo que estatus legal. Es la grieta donde caben las tragedias.
¿Cómo confunden los agentes a una persona con otra en una operación?
No sabemos exactamente qué pasó. No hay cámaras corporales. El vehículo intentó huir, dicen. Un oficial disparó por temor a la seguridad pública. Pero el secretario de Seguridad Nacional admitió que Johan no era el objetivo. Es un error que no se puede deshacer.
¿Qué significa que sea el tercero en una semana?
Significa que esto no es una anomalía. Significa que hay un patrón. Significa que la familia de Johan no es la única que está destruida en este momento.
¿Por qué la senadora Collins dijo que eliminar ICE haría el país menos seguro?
Porque cree que ICE protege a los ciudadanos. Pero en las calles de Maine, la gente preguntaba: ¿Quién nos protege de ICE? Es una pregunta que no tiene respuesta fácil.
¿Qué pasará ahora?
Habrá investigación. Habrá más manifestaciones. Colombia pedirá justicia. Estados Unidos seguirá dividido sobre qué significa seguridad. Y la hija de Johan crecerá sin su padre.