Combinar seguridad física de suministro con información verificable sobre emisiones
En un momento en que Asia busca redefinir su relación con la energía importada, JERA y Samsung C&T han unido sus capacidades para construir cadenas comerciales de hidrógeno y amoníaco bajo en carbono que conecten Japón y Corea del Sur. El acuerdo reconoce que ninguna empresa —ni ningún país— puede resolver sola la ecuación de la descarbonización cuando la dependencia de importaciones es estructural. Más que un pacto técnico, el memorando es una apuesta por la cooperación regional como condición necesaria para que los combustibles del futuro compitan con los del presente.
- Japón y Corea del Sur enfrentan una vulnerabilidad energética compartida: sus economías dependen de importaciones para sostener su demanda, y la transición a combustibles bajos en carbono exige infraestructura que aún no existe a escala comercial.
- El acuerdo introduce un mecanismo técnico innovador: segregar los atributos de carbono dentro de tanques y terminales compartidos, permitiendo rastrear las emisiones de cada cargamento de forma verificable.
- JERA avanza con la primera cadena integrada de amoníaco bajo en carbono de Japón, con operaciones previstas para 2029, y cuenta con respaldo institucional del gobierno japonés para reducir la brecha de costos frente a los combustibles convencionales.
- Samsung C&T expande su cartera de infraestructura energética en Corea del Sur, sumando a la alianza proyectos de suministro de amoníaco, transporte de combustibles y desarrollo de redes de abastecimiento.
- La colaboración bilateral apunta a asegurar volúmenes, precios competitivos y rutas logísticas confiables, sentando las bases para una transformación más amplia de los sistemas energéticos regionales antes de 2050.
JERA, la compañía energética japonesa, y Samsung C&T, el brazo de infraestructura del conglomerado surcoreano, firmaron un memorando de entendimiento para desarrollar conjuntamente cadenas de hidrógeno y amoníaco bajo en carbono. El acuerdo va más allá de una declaración de intenciones: ambas empresas se proponen estudiar soluciones concretas para fortalecer la seguridad del suministro y reducir la huella de carbono de sus respectivos mercados energéticos.
Japón y Corea del Sur comparten una vulnerabilidad estructural: dependen de importaciones para cubrir gran parte de su demanda energética. El hidrógeno y el amoníaco ofrecen una vía para diversificar fuentes y reducir emisiones, pero desplegarlos a escala comercial exige cadenas de suministro estables, infraestructura adecuada y modelos de negocio competitivos. Uno de los elementos más novedosos del acuerdo es la gestión diferenciada de la intensidad de carbono en instalaciones de almacenamiento compartidas, lo que permitirá rastrear las emisiones asociadas a cada cargamento y facilitar el cumplimiento de normas ambientales.
JERA ya construye la primera cadena integrada de amoníaco bajo en carbono de Japón —que abarca producción, transporte y utilización— con operaciones previstas para el año fiscal 2029. La empresa también recibe apoyo institucional del Ministerio de Economía japonés para reducir la brecha de costos frente a los combustibles convencionales. Samsung C&T, por su parte, desarrolla proyectos de infraestructura energética en Corea del Sur que incluyen hidrógeno, transporte de combustibles y redes de abastecimiento.
Irtiza Sayyed, directora ejecutiva de JERA, subrayó que construir mercados sólidos requiere cooperación entre empresas de distintos países. La alianza busca asegurar volúmenes suficientes, precios competitivos y rutas logísticas confiables para introducir estos combustibles en los sistemas energéticos de la región. El memorando se enmarca en la estrategia de JERA de alcanzar emisiones netas cero para 2050, y representa un primer paso hacia una transformación más amplia de las cadenas energéticas de Asia.
Dos de las mayores empresas energéticas de Asia firmaron un memorando de entendimiento que marca un giro estratégico hacia combustibles alternativos. JERA, la compañía energética japonesa, y Samsung C&T, el brazo de infraestructura del conglomerado surcoreano, acordaron colaborar en el desarrollo de cadenas de hidrógeno y amoníaco bajo en carbono. El acuerdo no es un simple compromiso de intenciones: ambas empresas se proponen estudiar soluciones concretas para mejorar la resiliencia operativa, fortalecer la seguridad del suministro y facilitar la transición hacia combustibles con menor huella de carbono en sus respectivos mercados.
Japón y Corea del Sur comparten una vulnerabilidad energética fundamental. Ambos países poseen recursos internos limitados y dependen de importaciones para cubrir una parte sustancial de su demanda de combustibles y electricidad. En este contexto de dependencia externa, el hidrógeno y el amoníaco representan una oportunidad para diversificar las fuentes de abastecimiento y reducir las emisiones del sector energético. Sin embargo, desplegar estos combustibles a escala comercial requiere más que buenas intenciones: exige cadenas de suministro estables, infraestructura adecuada y modelos de negocio capaces de competir con los combustibles convencionales ya establecidos.
Uno de los aspectos técnicos más innovadores del acuerdo es la gestión diferenciada de la intensidad de carbono en las instalaciones de almacenamiento. La idea es segregar los atributos de carbono dentro de tanques y terminales, permitiendo que productos con distintos niveles de emisiones mantengan una trazabilidad separada durante su paso por la infraestructura compartida. Este enfoque abre la puerta a una mayor flexibilidad operativa: a medida que aumente la variedad de proveedores, rutas marítimas y métodos de producción, las empresas podrán combinar la seguridad física del suministro con información verificable sobre las emisiones asociadas a cada cargamento. La medida también facilita el cumplimiento de normas ambientales y contratos ligados al desempeño de estos combustibles.
JERA ya está avanzado en la construcción de su propia cadena integrada de amoníaco bajo en carbono, la primera de su tipo en Japón. El proyecto contempla las tres etapas críticas: producción, transporte y utilización, con operaciones previstas para alrededor del año fiscal 2029. La empresa también fue seleccionada como proveedor de hidrógeno bajo en carbono dentro del programa de apoyo a la brecha de precios del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, un respaldo institucional que busca reducir la diferencia de costos entre los combustibles de bajas emisiones y las alternativas convencionales durante las primeras fases del mercado. Samsung C&T, por su parte, promueve proyectos de infraestructura y suministro de amoníaco bajo en carbono en Corea del Sur, con una cartera que abarca hidrógeno, transporte de combustibles y desarrollo de redes de abastecimiento.
Irtiza Sayyed, directora ejecutiva de JERA y CEO de JERA Global Energy Solutions, enfatizó que la creación de mercados sólidos exige cooperación entre empresas de distintos países. Según la ejecutiva, la colaboración con Samsung C&T permitirá estudiar soluciones prácticas para desarrollar cadenas comerciales de hidrógeno y amoníaco con bajas emisiones en toda la región. La alianza responde a desafíos compartidos: ambos países necesitan asegurar volúmenes suficientes, precios competitivos y rutas logísticas confiables para introducir estos combustibles en sus sistemas energéticos.
El acuerdo se alinea con la estrategia de descarbonización de JERA, que mantiene el objetivo de alcanzar emisiones netas de CO₂ iguales a cero en sus operaciones nacionales e internacionales para 2050. Para avanzar en esa meta, la compañía prevé ampliar sus alianzas en producción, transporte, almacenamiento y uso de hidrógeno y amoníaco. El memorando con Samsung C&T representa un paso orientado a reducir riesgos logísticos y comerciales antes de la expansión de estos combustibles en Japón, Corea del Sur y otros mercados asiáticos. Lo que comienza como una colaboración bilateral entre dos empresas apunta hacia una transformación más amplia de las cadenas energéticas regionales.
Citas Notables
La creación de mercados sólidos exige cooperación entre empresas de distintos países— Irtiza Sayyed, directora ejecutiva de JERA
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué estas dos empresas necesitaban firmar un acuerdo ahora, en este momento?
Porque ambos países están en una encrucijada. Japón y Corea del Sur no pueden producir suficiente energía por sí solos, así que dependen de importaciones. El hidrógeno y el amoníaco son opciones para diversificar, pero nadie sabe aún cómo hacerlo funcionar a escala comercial sin perder dinero.
¿Qué es lo más complicado de esta colaboración?
La trazabilidad del carbono. Si mezclas amoníaco producido de diferentes formas en el mismo tanque, ¿cómo sabes cuál es cuál cuando lo vendes? El acuerdo busca mantener separados los atributos de carbono, como si fueran cuentas bancarias distintas dentro de la misma infraestructura.
¿Esto beneficia solo a estas dos empresas o hay un interés nacional?
Hay un interés nacional claro. Los gobiernos de Japón y Corea del Sur están apoyando estos proyectos con dinero público porque necesitan descarbonizar sin perder seguridad energética. JERA ya tiene respaldo del ministerio japonés. Samsung C&T está integrada en la estrategia nacional surcoreana.
¿Cuándo veremos resultados concretos?
JERA espera que su cadena de amoníaco esté operativa alrededor de 2029. Eso es todavía tres años de desarrollo. Pero el memorando que acaban de firmar es el primer paso para que ambas empresas aprendan a trabajar juntas antes de esa fecha.
¿Qué pasa si esto funciona?
Si funciona, establece un modelo que otros países asiáticos podrían replicar. Dos naciones dependientes de importaciones que logran crear cadenas regionales estables de combustibles bajos en carbono. Eso cambiaría el equilibrio energético de Asia.