Milei relanza campaña en Córdoba buscando recuperar control político ante turbulencias económicas

Estamos a mitad de camino, no nos podemos permitir fracasar de vuelta
Milei pidió a sus seguidores que no aflojaran en la recta final hacia las elecciones legislativas del 26 de octubre.

Milei encabezó un acto multitudinario en Córdoba donde criticó duramente a la oposición peronista y al candidato Juan Schiaretti, acusándolos de sabotear la economía desde el Congreso Nacional. El Presidente afirmó que Argentina tiene equilibrio fiscal y que el pánico en los mercados es político, mientras enfrenta turbulencias cambiarias con el dólar en alza y pérdida de reservas del Banco Central.

  • Milei realizó acto de campaña en Córdoba el 20 de septiembre
  • Criticó a Juan Schiaretti por proponer aumentar el gasto en 7 puntos del PBI
  • El Banco Central vendió 678 millones de dólares en un día para sostener el tipo de cambio
  • Las elecciones legislativas se realizarán el 26 de octubre
  • Milei afirmó que Argentina tiene equilibrio fiscal y que el pánico en mercados es político

El presidente Javier Milei realizó un acto de campaña en Córdoba para relanzar la campaña de La Libertad Avanza de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre, buscando recuperar el control político tras la derrota electoral en Buenos Aires.

Javier Milei llegó a Córdoba el viernes por la tarde con una misión clara: recuperar el control de su campaña. Tras la derrota electoral en Buenos Aires y en medio de turbulencias económicas que sacudían los mercados, el presidente necesitaba reafirmar su liderazgo frente a sus seguidores y mostrar que su proyecto libertario seguía en pie. El acto en el Parque Sarmiento, que comenzó con más de una hora de retraso por una tormenta en la capital, reunió a militantes que lo recibieron como lo hacen siempre: entre gritos de "la casta tiene miedo" y consignas contra el kirchnerismo.

Milei aprovechó la plataforma para desatar una batería de críticas contra sus adversarios políticos. Apuntó directamente contra Juan Schiaretti, el exgobernador de Córdoba que ahora encabeza la lista de candidatos a diputados nacionales por Provincias Unidas. El presidente lo acusó de "demagogo" y de proponer una "locura gastomaníaca" al sugerir aumentos de gasto que, según sus cálculos, implicarían elevar el IVA al 42 por ciento. Schiaretti respondió desde el auditorio de la Bolsa de Comercio, donde Milei había disertado horas antes, acusándolo de mentir descaradamente. El tono fue electoral, áspero, el de dos candidatos que compiten por votos en una provincia que será decisiva el 26 de octubre.

Pero la campaña no era solo sobre Córdoba. Milei usó el acto para lanzar un mensaje más amplio contra lo que llamó "el partido del Estado": el peronismo, el kirchnerismo, la oposición en general. Dijo que querían "reventar al Gobierno desde el Congreso Nacional" y que estaban desesperados porque sabían que iban a perder. Comparó su situación con la de Fernando de la Rúa a principios de los 2000, cuando enfrentó sabotajes políticos. Advirtió que no permitiría que lo derrumbaran como sucedió entonces. El mensaje era claro: la oposición está asustada, está torpedeando la economía, pero nosotros vamos a ganar.

Lo que Milei no podía ignorar, sin embargo, era la realidad económica que lo rodeaba. El dólar había subido sostenidamente durante la semana. El Banco Central había vendido 678 millones de dólares de sus reservas en un solo día para sostener el tipo de cambio dentro de la banda. El riesgo país se había disparado. Los bonos argentinos en dólares se desplomaban. En Nueva York y Londres, los inversores estaban nerviosos. Milei intentó calmar esos temores afirmando que Argentina era "uno de los cinco países del mundo con equilibrio fiscal" y que "todo el pánico es político". Dijo que estaban trabajando en negociaciones para cubrir vencimientos de deuda de 4.000 millones de dólares en enero y 4.500 millones en julio. Pero no dio detalles. No confirmó nada. Solo pidió que confiaran.

El presidente reafirmó sus pronósticos de crecimiento económico: dijo que Argentina crecería a tasas del 7 por ciento, que en diez años sería un país de altos ingresos, en veinte una potencia, y en treinta estaría entre los tres países más ricos del mundo. Prometió bajar impuestos, seguir desregulando, avanzar con reformas tributarias y laborales. Pero todo eso, aclaró, dependía de que los argentinos pintaran el país de violeta el 26 de octubre. Sin mayoría legislativa, sus planes quedarían atrapados en el Congreso, bloqueados por una oposición que, según su narrativa, estaba empecinada en destruir todo lo que él había construido.

Milei también aprovechó para elogiar a Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad que lo acompañaba en el acto. La llamó "una verdadera patriota" y recordó que en octubre de 2023, después de perder la primera vuelta presidencial, ella había tenido "una generosidad enorme" al redireccionar su fuerza política para apoyarlo en el balotaje. Sin ese apoyo, dijo, no habría llegado a la presidencia. El mensaje era implícito: la lealtad se recompensa, y quienes lo acompañen en esta batalla electoral también serán recordados.

Al cierre del acto, Milei pidió a sus seguidores que no aflojaran. "Estamos a mitad de camino", dijo. "No nos podemos permitir fracasar de vuelta. Hay que ponerse de pie y seguir peleando." Fue un llamado a la resistencia, a la perseverancia, a creer que a pesar de todo lo que estaba pasando en los mercados, a pesar de la inflación que seguía siendo alta, a pesar de los salarios que no recuperaban poder de compra, el proyecto libertario valía la pena. El 26 de octubre, insistió, Argentina tendría la oportunidad de elegir entre el camino de la libertad y el retroceso. Todo dependía de eso.

Cuando empezamos a rascar un poco sobre las propuestas de Schiaretti nos damos cuenta que es un demagogo más. Es muy irresponsable hacer una propuesta que implica gastar 7 puntos del PBI
— Javier Milei, en declaraciones a Canal 12
Miente descaradamente y tiene un equilibrio fiscal hecho a los hachazos
— Juan Schiaretti, respondiendo a Milei desde el auditorio
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Milei necesitaba viajar a Córdoba justo ahora, en medio de esta turbulencia cambiaria?

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Porque perdió el control narrativo. La derrota en Buenos Aires lo golpeó, y los mercados empezaron a dudar. Necesitaba recordarle a su base que él sigue siendo el líder, que la culpa no es de su modelo sino de la oposición que lo sabotea.

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Pero los números son reales. El dólar subió, las reservas bajaron. ¿Cómo se reconcilia eso con su mensaje de que "todo es pánico político"?

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No se reconcilia fácilmente. Milei está apostando a que sus seguidores crean que la economía está siendo saboteada desde afuera, no que su estrategia tenga problemas. Es una apuesta política, no económica.

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¿Y Schiaretti? ¿Por qué lo atacó tan duramente?

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Porque Schiaretti representa una amenaza electoral real en Córdoba. Es un peronista que tiene credibilidad como administrador, que gobernó la provincia. Si Milei no lo descalifica ahora, podría quitarle votos que necesita.

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El presidente habló de reformas tributarias y laborales. ¿Realmente cree que puede hacerlas sin mayoría en el Congreso?

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No. Por eso el 26 de octubre es existencial para él. Sin mayoría, está condenado a negociar con una oposición que lo odia. Con mayoría, puede imponer su agenda. Es todo o nada.

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¿Qué pasa si pierde las elecciones?

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Entonces entra en un territorio muy peligroso. Un presidente sin poder legislativo, con una economía en crisis, enfrentado a una oposición que lo ve como ilegítimo. Podría terminar como De la Rúa.

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¿Cree que los mercados se calmen si gana?

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Tal vez. Pero solo si después demuestra que puede crecer. Las promesas de crecimiento del 7 por ciento no convencen a nadie si la economía sigue contrayéndose. Milei está pidiendo fe cuando lo que los inversores quieren es hechos.

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