El saludo sin contacto visual era una declaración pública de poder
Mahiques asumió formalmente su cargo en Casa Rosada con un acto protocolar de cinco minutos, reemplazando a Cúneo Libarona tras su renuncia. El nuevo ministro pidió la renuncia del titular de la IGJ Daniel Vítolo y realizó 130 nombramientos en su última función como fiscal porteño.
- Juan Bautista Mahiques juró como ministro de Justicia el jueves al mediodía en Casa Rosada, reemplazando a Mariano Cúneo Libarona
- Mahiques pidió la renuncia de Daniel Vítolo, titular de la IGJ que investigaba a la AFA
- El nuevo ministro realizó 130 nombramientos en su último día como fiscal porteño y se autoadjudicó una licencia indefinida
- Karina Milei saludó fríamente a Santiago Caputo durante la ceremonia, mientras Milei lo abrazó cálidamente minutos después
- Sebastián Amerio, hombre de confianza de Caputo, fue desplazado de Justicia y nombrado Procurador del Tesoro
Juan Bautista Mahiques juró como nuevo ministro de Justicia reemplazando a Mariano Cúneo Libarona. El acto evidenció tensiones internas entre Karina Milei y Santiago Caputo, con un frío saludo entre ambos.
Juan Bautista Mahiques entró a Casa Rosada el jueves al mediodía para jurar como ministro de Justicia. La ceremonia duró apenas cinco minutos. Javier Milei le tomó juramento mientras Mariano Cúneo Libarona, su predecesor, observaba desde un costado. Cuando terminó, Cúneo Libarona se acercó y abrazó a ambos. El público aplaudió. Fue un acto protocolar limpio, casi quirúrgico en su brevedad, pero lo que sucedió en esos minutos reflejaba una batalla política más amplia que venía gestándose en el gobierno.
Mahiques reemplazaba a Cúneo Libarona después de más de dos años en el cargo. La renuncia del anterior ministro dejaba pendiente la cobertura de 313 puestos en el Poder Judicial y el Ministerio Público Fiscal, una tarea que Mahiques ahora heredaba. Pero antes de asumir formalmente, el nuevo ministro ya había actuado. El miércoles anterior, en su último día como jefe de los fiscales porteños, se autoadjudicó una licencia por tiempo indeterminado, nombró a su sucesor, designó a cuatro nuevos fiscales e hizo otras 126 designaciones y promociones. No fue un simple trámite administrativo. Fue una reconfiguración del ministerio público fiscal que le permitía retener control sobre esa estructura en caso de que renunciara como ministro nacional. Era una salida de emergencia que Mahiques se construía a sí mismo.
Lo que más llamó la atención durante la jura fue lo que pasó entre bastidores. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, se acercó a Santiago Caputo, el asesor presidencial, para saludarlo. El saludo fue frío. Ella apenas le dirigió la mirada y evitó hablarle. Un video que circuló en redes sociales capturó el momento: el gesto de indiferencia, la falta de contacto visual, el silencio. Era el opuesto exacto de lo que sucedió cuando Milei saludó a Caputo minutos después: un abrazo cálido, efusivo, de los que se ven en las fotos de familia. La diferencia entre ambos saludos contaba una historia de poder dentro del gobierno.
Mahiques era el candidato de Karina Milei. Su designación representaba una victoria de ella sobre Caputo en la disputa por el control de una de las carteras más sensibles del gobierno. Caputo había colocado a Sebastián Amerio como número dos en Justicia, su hombre de confianza, su contrapeso. Pero Mahiques lo desplazó. Amerio recibió una compensación: fue nombrado Procurador del Tesoro, jefe de los abogados del Estado. Era un ascenso de título, pero una salida de la cartera que Caputo quería controlar. Cúneo Libarona, ya fuera del cargo, blanqueó la tensión que había vivido. "Me dio mucha bronca siempre ese comentario de que Amerio manejaba el Ministerio", dijo en una entrevista radial. Había tolerado operaciones políticas que no le gustaban. Ahora se iba.
Mahiques explicó cómo había llegado al cargo. La oferta le llegó a través de reuniones con referentes libertarios. Conocía a Santiago Viola desde hace tiempo, apoderado del partido de La Libertad Avanza, y lo designó como su viceministro. "Él me acercó, conocí a la Secretaria General de la Presidencia, conocí también a Martín Menem. Se fue dando", contó. Pero su llegada no fue limpia. El nuevo ministro tenía vínculos con la AFA que generaban preguntas. En 2025 había sido designado como "vicerrector" de una universidad efímera que la AFA había creado. Conocía socialmente a Claudio Tapia, Pablo Toviggino y Cristián Malaspina, dirigentes de la entidad. Negó haber participado de reuniones en la quinta de Pilar atribuida al tesorero de la AFA, pero los vínculos existían.
Una de sus primeras decisiones fue pedir la renuncia de Daniel Vítolo, titular de la Inspección General de Justicia, que venía investigando a la AFA. Mahiques dijo que estudiaría el expediente durante el fin de semana para determinar si estaban dadas las condiciones para enviar veedores a la entidad. "En principio no tengo por qué oponerme si el titular de la IGJ hizo el trabajo que hizo", afirmó. Pero la renuncia ya estaba pedida. La legisladora porteña Ocaña criticó la decisión: "Sería muy grave que el Gobierno desplace al titular de la IGJ que ha hecho un trabajo ejemplar en la búsqueda de transparencia en el caso AFA". Para ella, era "una muestra más de la falta de voluntad para luchar contra la verdadera casta; sea ésta política, sindical o de la dirigencia del fútbol argentino".
Patricia Bullrich, senadora de La Libertad Avanza, defendió a Mahiques. Lo conocía desde jovencito, dijo. "El ministro se va a tener que poner al frente de las situaciones donde hay una controversia, estoy convencida de que lo va a hacer". Pero incluso ella reconocía que había controversia. El nuevo ministro asumía en medio de tensiones internas que el frío saludo entre Karina y Caputo había hecho visibles. Su designación era un punto en el tablero de una disputa más grande por quién controlaba qué en el gobierno de Milei. Y aunque Mahiques juraba con el apoyo de Karina, su primer acto como ministro era pedir la renuncia de quien investigaba a la AFA, la entidad con la que él tenía vínculos. La hoja de ruta que dejaba Cúneo Libarona —313 puestos sin cubrir, una cartera sensible, una Corte Suprema pendiente— ahora era responsabilidad de Mahiques. Y todo sucedía mientras el gobierno se reorganizaba a sí mismo, visiblemente dividido.
Citações Notáveis
Me dio mucha bronca siempre ese comentario de que Amerio manejaba el Ministerio— Mariano Cúneo Libarona, exministro de Justicia
El ministro se va a tener que poner al frente de las situaciones donde hay una controversia, estoy convencida de que lo va a hacer— Patricia Bullrich, senadora de La Libertad Avanza
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un saludo frío entre Karina y Caputo en una ceremonia de cinco minutos importa tanto?
Porque en un gobierno donde el poder se distribuye entre personas, no entre instituciones, los gestos son el lenguaje. Ese saludo sin contacto visual era una declaración pública de que Karina ganó esta batalla y Caputo perdió. Sucedió en vivo, frente a cámaras.
¿Qué ganó exactamente Karina con la designación de Mahiques?
Control sobre Justicia. Caputo había puesto a Amerio como número dos para vigilar al ministro. Mahiques lo sacó. Ahora la cartera responde a Karina, no a Caputo. Es una de las carteras más sensibles del gobierno.
Pero Mahiques tiene vínculos con la AFA. ¿No es eso un problema?
Es un problema que él intenta minimizar. Fue vicerrector de una universidad que la AFA creó. Conoce a los dirigentes. Y su primer acto fue pedir la renuncia de quien investigaba a la AFA. Dice que estudiará el expediente, pero la renuncia ya está pedida.
¿Qué significa que se autoadjudicara una licencia indefinida como fiscal porteño?
Que construyó una salida de emergencia. Si renuncia como ministro nacional, retiene control sobre la estructura de fiscales en Buenos Aires. Es una red de seguridad política que teje mientras asume.
¿Cúneo Libarona se fue porque perdió una batalla interna?
Se fue después de más de dos años tolerando operaciones políticas que no le gustaban. Amerio, puesto por Caputo, lo molestaba. Ahora que se va, blanquea todo. Dice que le dio bronca. Es el silencio roto de quien ya no tiene que guardar compostura.
¿Qué viene ahora para Mahiques?
Cubrir 313 puestos en el Poder Judicial y el Ministerio Público Fiscal. Reorganizar una cartera que quedó con deudas pendientes. Y navegar las tensiones internas del gobierno mientras lo hace. Su designación resuelve una batalla, pero abre otras.