Todos los demás lo han aceptado, pero Hamas sigue siendo la incógnita
En un momento en que el peso del sufrimiento humano se ha vuelto insostenible para el mundo, Israel y la Autoridad Palestina han aceptado un plan de veinte puntos propuesto por la administración Trump para poner fin a la guerra en Gaza. La propuesta contempla retiradas militares, liberación de rehenes y una nueva arquitectura de gobernanza para la Franja devastada. El destino del acuerdo, sin embargo, descansa en una sola incógnita: la respuesta de Hamas, cuyo silencio define el umbral entre la paz y una escalada aún mayor.
- Más de 66,000 palestinos han muerto y el 90% de la población de Gaza ha sido desplazada, creando una crisis humanitaria que presiona a todas las partes hacia alguna salida.
- Netanyahu viajó a la Casa Blanca para sellar públicamente el acuerdo, mientras Trump advirtió sin rodeos que si Hamas lo rechaza, Estados Unidos apoyará a Israel en destruir al grupo.
- El plan exige un cese inmediato de todas las operaciones militares, la liberación de todos los rehenes en 72 horas y una retirada israelí por etapas hacia líneas acordadas.
- Gaza sería gobernada por un comité tecnocrático palestino supervisado por una nueva Junta de Paz internacional presidida por Trump, descartando la idea de reubicar a sus habitantes.
- Hamas aún no ha respondido, y su silencio es el único obstáculo que separa la implementación del acuerdo de una nueva y más intensa fase del conflicto.
Benjamin Netanyahu se presentó en la Casa Blanca el lunes para anunciar que Israel acepta el plan de veinte puntos diseñado por la administración Trump para terminar la guerra en Gaza. La Autoridad Nacional Palestina también dio su aprobación y se comprometió a implementar las reformas exigidas por Washington. Sin embargo, la pieza decisiva del tablero diplomático sigue sin colocarse: nadie sabe aún si Hamas dirá que sí.
Según los términos del plan, las fuerzas israelíes se retirarían a una línea acordada, todos los rehenes serían liberados en un plazo de setenta y dos horas, y todas las operaciones militares quedarían suspendidas durante ese proceso. Trump fue directo en su advertencia: si Hamas rechaza el acuerdo, Estados Unidos apoyaría a Israel en la destrucción del grupo. El plan también ofrece amnistía a los miembros de Hamas que entreguen sus armas y acepten la coexistencia pacífica, con paso seguro hacia terceros países para quienes deseen salir.
La propuesta rechaza cualquier idea de reubicar a los habitantes de Gaza y afirma que la Franja será reconstruida en beneficio de su propio pueblo. La gobernanza recaería en un comité palestino tecnocrático supervisado por una nueva Junta de Paz internacional, presidida por Trump y con la participación de otros líderes que se anunciarán próximamente, entre ellos el ex primer ministro británico Tony Blair.
El trasfondo es devastador: más de 66,000 palestinos han muerto en Gaza, el 90% de la población ha sido desplazada y la hambruna avanza. Veintiocho países occidentales han pedido el fin de la ofensiva, y diez naciones —incluyendo Reino Unido, Francia y Canadá— reconocieron el Estado palestino la semana pasada. Varios estados árabes y organismos internacionales han acusado a Israel de genocidio.
Ahora todo depende de Hamas. Su respuesta determinará si este plan se convierte en el principio del fin de la guerra o en la señal de partida para una nueva y más brutal fase del conflicto.
Benjamin Netanyahu se presentó en la Casa Blanca el lunes para anunciar que Israel acepta el plan de veinte puntos diseñado por la administración Trump para terminar la guerra en Gaza. La Autoridad Nacional Palestina también dio su aprobación y se comprometió a implementar las reformas que Estados Unidos exige. Pero hay una pieza faltante en este tablero diplomático: nadie sabe aún si Hamas dirá que sí.
La Casa Blanca reveló oficialmente el plan el mismo lunes, presentándolo como una propuesta que, si ambas partes la aceptan, terminaría la guerra de inmediato. Según los términos, las fuerzas israelíes se retirarían a una línea acordada para preparar la liberación de los rehenes en la Franja de Gaza. Todos los rehenes serían liberados en un plazo de setenta y dos horas. Durante ese tiempo, todas las operaciones militares —bombardeos aéreos, de artillería, todo— quedarían suspendidas, y las líneas de combate permanecerían congeladas hasta que se cumplieran las condiciones para una retirada completa por etapas.
Trump fue claro en su advertencia durante la conferencia de prensa junto a Netanyahu: si Hamas rechaza el acuerdo, Estados Unidos apoyaría a Israel en la destrucción del grupo palestino. "Si Hamas rechaza el acuerdo, lo cual siempre es posible porque son los únicos que quedan —todos los demás lo han aceptado—, tendrás todo nuestro apoyo para hacer lo que tengas que hacer", dijo el presidente. El plan también contempla amnistía para miembros de Hamas que se comprometan a la coexistencia pacífica y entreguen sus armas. A quienes deseen abandonar Gaza se les proporcionaría paso seguro a países de acogida.
La propuesta rechaza una idea anterior de reubicar a los residentes de la Franja. En cambio, afirma que Gaza será reconstruida en beneficio de su propio pueblo, que ya ha sufrido más que suficiente. La zona estaría gobernada por un comité palestino tecnocrático y apolítico responsable de la gestión diaria de servicios públicos y municipios. Este comité estaría compuesto por palestinos cualificados y expertos internacionales, bajo la supervisión de un nuevo organismo internacional llamado la Junta de Paz, que sería dirigida y presidida por Trump, junto con otros jefes de Estado que se anunciarán próximamente, incluyendo al ex primer ministro británico Tony Blair.
Trump presentó la propuesta como una invitación a los palestinos a asumir la responsabilidad de su destino. "Les estamos dando la responsabilidad de su destino", dijo, pero deben "prohibir el terrorismo y ganarse un futuro mejor". Agregó que los palestinos no quieren la vida que han tenido bajo Hamas. Si la Autoridad Palestina no completa las reformas que él plantea, solo podrán culparse a sí mismos, advirtió.
El contexto de esta propuesta es sombrío. El ataque de Hamas en 2023 mató a alrededor de mil doscientas personas en Israel, tomó a doscientos cincuenta y uno como rehenes y desencadenó la guerra. La respuesta de Israel ha sido devastadora: más de sesenta y seis mil palestinos han muerto en Gaza según el Ministerio de Salud local, cifra que la ONU y expertos independientes consideran confiable. Los combates han desplazado al noventa por ciento de la población de Gaza, y cada vez más personas sufren de hambruna.
En las últimas semanas, veintiocho países occidentales que apoyaron a Israel hace dos años han pedido que termine la ofensiva. Diez países, incluyendo Reino Unido, Francia, Canadá y Australia, reconocieron el Estado palestino la semana pasada con la esperanza de revivir el proceso de paz. Varios estados árabes, algunos con relaciones de larga data con Israel, han acusado a Israel de cometer genocidio en Gaza, acusación que también han hecho destacados académicos, expertos de la ONU y grupos de derechos humanos.
Ahora todo depende de Hamas. Si el grupo palestino rechaza la propuesta, Trump ha dejado claro que Estados Unidos respaldaría a Israel en una ofensiva para destruirlo. Si la acepta, el plan entraría en movimiento: retirada israelí, liberación de rehenes, reconstrucción bajo supervisión internacional. El silencio de Hamas es ensordecedor.
Citas Notables
Si Hamas rechaza el acuerdo, tendrás todo nuestro apoyo para hacer lo que tengas que hacer— Donald Trump a Benjamin Netanyahu
Gaza será reconstruida en beneficio del pueblo de Gaza, que ya ha sufrido más que suficiente— Plan de la Casa Blanca
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Trump insiste en que esta propuesta es diferente a las anteriores?
Porque esta vez incluye un mecanismo de gobernanza internacional directo. Trump mismo presidiría la Junta de Paz. No es solo un acuerdo entre dos partes; es una estructura de supervisión permanente.
¿Y qué pasa con los rehenes? ¿Setenta y dos horas es realista?
Es el plazo que Trump estableció. Pero la realidad es que nadie sabe si Hamas liberará a todos en ese tiempo. Es una promesa que depende de que Hamas acepte primero.
¿Cuál es el riesgo real si Hamas dice que no?
Trump ha dejado claro que apoyaría a Israel en destruir al grupo. Eso significa una escalada militar sin restricciones. La propuesta de paz se convierte en un ultimátum.
¿Qué ganan los palestinos con esto?
Teóricamente, reconstrucción de Gaza y un comité de gobierno palestino. Pero ese comité estaría bajo supervisión de una junta presidida por Trump. Es autonomía limitada.
¿Por qué tantos países occidentales están pidiendo un alto al fuego ahora?
Porque sesenta y seis mil muertos y el noventa por ciento de la población desplazada es insostenible políticamente. Incluso aliados de Israel están diciendo que esto ha ido demasiado lejos.
¿Qué significa que diez países reconozcan a Palestina la semana pasada?
Significa que hay un movimiento diplomático para cambiar el tablero. No es solo presión sobre Israel; es un intento de crear condiciones para que un acuerdo sea posible.